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Jeremías 32

Biblia del Peregrino (1993)

1Palabras que el Señor dirigió a Jeremías el año décimo del reinado de Sedecías en Judá, que corresponde al año dieciocho de Nabucodonosor.

2Entonces sitiaba a Jerusalén el ejército del rey de Babilonia, y el profeta Jeremías estaba preso en el atrio de la guardia, en el palacio real de Judá.

3Lo había encarcelado Sedecías, acusándole: Tú has profetizado: Así dice el Señor: Yo entregaré esta ciudad en manos del rey de Babilonia, para que la conquiste.

4Sedecías, rey de Judá, no escapará de manos de los caldeos, sino que será entregado sin falta en manos del rey de Babilonia, que le hablará cara a cara, y sus ojos verán sus ojos.

5Y llevará a Sedecías a Babilonia, y allí quedará hasta que yo me ocupe de él -oráculo del Señor-. Si lucháis con los caldeos, no venceréis.

6Jeremías contestó: El Señor me ha dirigido la palabra:

7Hanamel, hijo de tu tío Salún, vendrá a decirte: Cómprame el campo de Anatot, porque a ti te corresponde rescatarlo comprándolo.

8Y vino a visitarme mi primo, como había dicho el Señor, al atrio de la guardia, y me dijo: Cómprame el campo de Anatot, en territorio de Benjamín, porque a ti te corresponde rescatarlo y adquirirlo: cómpramelo. Yo comprendí que era una Palabra del Señor.

9Y, así, compré el campo de Anatot a mi primo Hanamel; pesé el dinero: diecisiete siclos de plata.

10Escribí el contrato, lo sellé, hice firmar a los testigos y pesé la plata en la balanza.

11Después tomé el contrato sellado, según las normas legales, y la copia abierta,

12y entregué el contrato a Baruc, hijo de Nerías, de Majsías, en presencia de Hanamel, mi primo, en presencia de los testigos que habían firmado el contrato y en presencia de los judíos que estaban en el atrio de la guardia.

13En presencia de ellos ordené a Baruc:

14Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Toma estos contratos, el sellado y el abierto, y mételos en una jarra de loza, para que se conserven muchos años.

15Porque así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Todavía se comprarán casas y campos y huertos en esta tierra.

16Después de entregar a Baruc, hijo de Nerías, el contrato, oré al Señor:

17¡Ay, mi Señor! Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, con brazo extendido, nada es imposible para ti.

18Tú tratas con misericordia por mil generaciones, pero castigas el pecado de los padres en los hijos que les suceden. Dios grande y esforzado, cuyo Nombre es Señor Todopoderoso.

19Grande en ideas, poderoso en acciones, cuyos ojos están abiertos sobre los pasos de los hombres, para pagar a cada uno su conducta, lo que merecen sus acciones.

20Tú hiciste signos y prodigios en Egipto, en Israel y entre todos los hombres, y te has ganado fama que dura hoy.

21Sacaste de Egipto a tu pueblo, Israel, con prodigios y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con gran terror.

22Les diste esta tierra, que habías jurado a sus padres darles, tierra que mana leche y miel,

23y entraron a poseerla. Pero ellos no te obedecieron, no procedieron según tu ley, no hicieron lo que les habías mandado hacer; por eso les enviaste todas estas desgracias.

24Mira, los taludes llegan hasta la ciudad para conquistarla, la ciudad está entregada en manos de los caldeos que la atacan con la espada, el hambre y la peste. Sucede lo que anunciaste, y lo estás viendo.

25Y tú, mi Señor, me dices: Cómprate el campo con dinero, ante testigos, mientras la ciudad cae en manos de los caldeos.

26El Señor dirigió la palabra a Jeremías:

27Yo soy el Señor, Dios de toda criatura: ¿hay algo imposible para mí?

28Pues bien, así dice el Señor: Yo entrego esta ciudad en manos de los caldeos, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia; para que la conquiste.

29Los caldeos que la atacan entrarán en esta ciudad y le pondrán fuego. La quemarán con las casas, en cuyas azoteas se quemaba incienso a Baal y se hacían libaciones a dioses extranjeros, para irritarme.

30Porque israelitas y judíos hacen lo que yo repruebo desde su juventud; los israelitas me irritan con las obras de sus manos -oráculo del Señor-.

31Esta ciudad ha provocado mi ira y mi cólera desde que la construyeron hasta hoy. La tendré que apartar de mi presencia,

32por todas las maldades que comenten israelitas y judíos, irritándome todos, con sus reyes y príncipes, con sus sacerdotes y profetas, los judíos y los habitantes de Jerusalén.

33Me dan la espalda, y no la cara. Yo los aleccionaba sin cesar, y ellos no escuchaban ni escarmentaban.

34Ponían abominaciones en la casa que llevaba mi Nombre, profanándola.

35Construían capillas a Baal, en el valle de Ben-Hinón, para pasar por el fuego a sus hijos e hijas, en honor de Moloc. Cosa que yo no mandé ni se me pasó por la cabeza. Hicieron abominaciones semejantes, haciendo pecar a Judá.

36Pues ahora así dice el Señor, Dios de Israel, a esta ciudad de la que decís: Va a caer en manos del rey de Babilonia, por la espada, el hambre y la peste.

37Mirad que yo los congregaré en todos los países por donde los dispersó mi ira y mi cólera y mi gran furor. Los traeré a este lugar, y los haré habitar tranquilos.

38Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

39Les daré un corazón entero y una conducta íntegra, para que me respeten toda la vida, para su bien y el de sus hijos que los sucedan.

40Haré con ellos alianza eterna, y no cesaré de hacerles bien. Les infundiré respeto a mí, para que no se aparten de mí.

41Gozaré haciéndoles el bien. Los plantaré de verdad en esta tierra, con todo mi corazón y toda mi alma.

42Porque así dice el Señor: Lo mismo que envié a este pueblo esta gran calamidad, también yo mismo les enviaré todos los bienes que les prometo.

43Se comprarán campos en esta tierra, de la que decís: Está desolada, sin hombres ni ganado, y cae en manos de los caldeos.

44Se comprarán campos con dinero, ante testigos, se escribirá y sellará el contrato en el territorio de Benjamín y en el distrito de Jerusalén, en las poblaciones de Judá, de la Sierra, de la Sefela y del Negueb, porque cambiaré su suerte -oráculo del Señor-.

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