Jeremías 27
Biblia del Peregrino (1993) ›1El año cuarto del reinado de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, el Señor dirigió la palabra a Jeremías:
2Así dice el Señor: Hazte unas coyundas y un yugo y encájatelo en el cuello,
3y envía un mensaje a los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidón, por medio de los embajadores que han venido a Jerusalén a visitar al rey Sedecías.
4Diles que informen a sus señores: Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Decid a vuestros señores:
5Yo he creado la tierra y hombres y animales sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido; y la doy a quien me parece;
6pues bien, yo entrego todos estos territorios a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo; incluso las fieras agrestes se las doy como servidores;
7todas las naciones estarán sometidas a él, a su hijo y nieto, hasta que le llegue a su país la hora de ser servidor de pueblos numerosos y reyes poderosos.
8Si una nación y su rey no se someten a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y no rinden el cuello al yugo del rey de Babilonia, con espada y hambre y peste castigaré a esa nación, hasta entregarla en sus manos -oráculo del Señor-.
9Y vosotros no hagáis caso a vuestros profetas y adivinos intérpretes de sueños, agoreros y magos, que os dicen: No seréis vasallos del rey de Babilonia;
10porque os profetizan embustes para sacaros de vuestra tierra, para que yo os disperse y os destruya.
11Si una nación rinde el cuello y se somete al rey de Babilonia, la dejaré en su tierra, para que la cultive y la habite -oráculo del Señor-.
12A Sedecías, rey de Judá, le hablé en los mismos términos: Rendid el cuello al yugo del rey de Babilonia, someteos a él y a su ejército, y viviréis;
13así no moriréis a espada, de hambre y peste, como dijo el Señor a los pueblos que no se sometan al rey de Babilonia.
14No hagáis caso a los profetas que os dicen: No seréis vasallos del rey de Babilonia, porque os profetizan embustes:
15yo no los envié -oráculo del Señor-, y ellos profetizan embustes en mi nombre, para que yo os tenga que arrojar y destruir a vosotros con los profetas que os profetizan.
16A los sacerdotes y al pueblo les dije: Así dice el Señor: No hagáis caso a esos profetas que os profetizan: Muy pronto recobraremos de Babilonia el ajuar del templo; os profetizan embustes,
17no les hagáis caso. Seguid sometidos al rey de Babilonia y viviréis, y esta ciudad no se convertirá en ruinas.
18Si son profetas y tienen la Palabra del Señor, que intercedan al Señor para que no se lleven a Babilonia el resto del ajuar del templo y del palacio real de Jerusalén.
19Porque así dice el Señor Todopoderoso acerca de las columnas, el depósito, el pedestal y el resto del ajuar que aún queda en la ciudad,
20que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no se llevó de Jerusalén a Babilonia cuando desterró a Jeconías, hijo de Joaquín, con todos los notables de Judá y Jerusalén.
21Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel, acerca del ajuar que ha quedado en el templo y en el palacio real de Jerusalén:
22Se los llevarán a Babilonia y allí quedarán, hasta que yo haga inventario -oráculo del Señor- y los saque y los devuelva a este lugar.