Jeremías 23
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Ay de los pastores que dispersan y extravían las ovejas de mi rebaño! -oráculo del Señor-.
2Pues así dice el Señor, Dios de Israel, a los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis a mis ovejas, las expulsasteis, no hicisteis cuenta de ellas; pues yo os tomaré cuentas de vuestras malas acciones -oráculo del Señor-.
3Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas en todos los países adonde las expulsé, las volveré a traer a sus pastos, para que crezcan y se multipliquen.
4Les daré pastores que las pastoreen: no temerán, ni se espantarán, ni se perderán -oráculo del Señor-.
5Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que daré a David un vástago legítimo. Reinará como rey prudente, y administrará la justicia y el derecho en el país;
6en sus días se salvará Judá, Israel habitará en paz, y le darán el título: Señor, justicia nuestra.
7Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que ya no se dirá: Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto,
8sino que se dirá: Vive el Señor, que sacó a la estirpe de Israel del país del norte y de todos los países adonde los expulsó, y los trajo a sus tierras.
9A los profetas: Se me rompe el corazón en el pecho, se me dislocan los huesos, estoy como un borracho, como uno vencido por el vino, a causa del Señor y de sus santas palabras:
10El país está lleno de adulterios, y por ello hace duelo la tierra, se agostan los pastos de la estepa, su curso es perverso, su poder un abuso;
11profetas y sacerdotes son unos impíos, hasta en mi templo encuentro maldades -oráculo del Señor-;
12por eso su camino se volverá resbaladizo, empujados a las tinieblas caerán en ellas; les enviaré la desgracia el año de la cuenta -oráculo del Señor-.
13Entre los profetas de Samaría he visto un desatino: profetizan por Baal extraviando a Israel, mi pueblo;
14entre los profetas de Jerusalén he visto algo espeluznante: adúlteros y embusteros que apoyan a los malvados, para que nadie se convierta de la maldad; para mí son todos sus vecinos como Sodoma y Gomorra.
15Por eso, así dice el Señor Todopoderoso a los profetas: Os daré a comer ajenjo y a beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusalén se difundió la impiedad a todo el país.
16Así dice el Señor Todopoderoso: No hagáis caso a vuestros profetas, que os embaucan: cuentan visiones de su fantasía, no de la boca del Señor;
17a los que desprecian la Palabra del Señor les dicen: Tendréis paz; a los que siguen su corazón obstinado les dicen: No os pasará nada malo.
18¿Quién asistió al consejo del Señor?, ¿quién lo vio y escuchó su palabra?, ¿quién atendió a mi palabra y la escuchó?
19Mira, el Señor desencadena una tormenta, un huracán que gira sobre la cabeza de los malvados;
20la ira del Señor no cejará hasta realizar y cumplir sus designios. Al cabo de los años lograréis comprenderlo.
21Yo no envié a los profetas, y ellos corrían; no les hablé, y ellos profetizaban;
22si hubieran asistido a mi consejo, anunciarían mis palabras a mi pueblo, para que se convirtiese del mal camino, de sus malas acciones.
23¿Soy yo Dios sólo de cerca y no Dios de lejos? -oráculo del Señor-.
24Porque uno se esconda en su escondrijo, ¿no lo voy a ver yo? -oráculo del Señor-, ¿no lleno yo el cielo y la tierra? -oráculo del Señor-.
25He oído lo que dicen los profetas, profetizando engaños en mi nombre, diciendo que han tenido un sueño.
26¿Hasta cuándo seguirán los profetas profetizando embustes y las fantasías de su mente?
27Con los sueños que se cuentan unos a otros pretenden hacer olvidar mi Nombre a mi pueblo, como lo olvidaron sus padres a causa de Baal.
28El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; el que tenga mi palabra, que la diga a la letra. ¿Qué hace el grano con la paja? -oráculo del Señor-.
29¿No es mi palabra fuego -oráculo del Señor- o martillo que tritura la piedra?
30Por eso aquí estoy contra los profetas -oráculo del Señor-, que se roban unos a otros mis palabras;
31aquí estoy contra los profetas -oráculo del Señor- que manejan la lengua para soltar oráculos;
32aquí estoy contra los profetas -oráculo del Señor- que cuentan sus sueños falsos y extravían a mi pueblo con sus embustes y jactancias. No los mandé, no los envié, no aprovecharán a este pueblo -oráculo del Señor-.
33Si este pueblo o un sacerdote o un profeta te preguntan cuál es la carga del Señor, les dirás: Vosotros sois la carga del Señor, y yo os arrojaré -oráculo del Señor-.
34Si un sacerdote o un profeta o uno del pueblo dicen: Carga del Señor, lo castigaré a él y a su casa.
35Cuando habláis y comentáis entre vosotros, tenéis que decir: ¿Qué responde el Señor, qué dice el Señor?
36Y que no se vuelva a mencionar la carga del Señor, pues cada uno cargará con sus palabras. Trastocáis las palabras del Dios vivo, del Señor Todopoderoso, nuestro Dios.
37Al profeta le hablaréis así: ¿Qué responde el Señor, qué dice el Señor?
38Y ahora dice el Señor: Si os empeñáis en decir: Carga del Señor, siendo así que yo os he prohibido decir: Carga del Señor, entonces,
39por haberlo dicho, yo os levantaré en vilo y os tiraré lejos de mí, a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.
40Y os enviaré una afrenta eterna, un sonrojo eterno e inolvidable.