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Jeremías 2

Biblia del Peregrino (1993)

1El Señor me dirigió la palabra:

2Ve, grita, que lo oiga Jerusalén: Así dice el Señor: Recuerdo tu cariño de joven, tu amor de novia, cuando me seguías por el desierto, por tierra sin cultivar.

3Israel era sagrada para el Señor, primicia de su cosecha: el que osaba a comerla lo pagaba, la desgracia caía sobre él -oráculo del Señor-.

4Escuchad la Palabra del Señor, Casa de Jacob, tribus todas de Israel:

5Así dice el Señor: ¿Qué delito encontraron en mí vuestros padres, para alejarse de mí? Se fueron tras vaciedades y se quedaron vacíos,

6en vez de preguntar: ¿Dónde está el Señor, el que nos sacó de Egipto y nos condujo por el desierto, por estepas y barrancos, por tierra sedienta y sombría, por tierra que nadie atraviesa, y por donde nadie habita?

7Yo os conduje a un país de huertos, para que comieseis sus frutos sabrosos; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad.

8Los sacerdotes no preguntaban: ¿Dónde está el Señor? Los doctores de la ley no me conocían, los pastores se rebelaban contra mí, los profetas profetizaban en nombre de Baal, siguiendo a dioses que no sirven.

9Por eso vuelvo a pleitear con vosotros y hasta con vuestros nietos pleitearé -oráculo del Señor-.

10Cruzad a las costas de Chipre y mirad, despachad gente a Cadar y observad atentamente: ¿ha sucedido algo semejante?

11¿Cambia un pueblo de dios? -y eso que no es dios-; pero mi pueblo cambió su Gloria por algo que no sirve.

12¡Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos! -oráculo del Señor-,

13porque dos maldades ha cometido mi pueblo: me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados que no retienen el agua.

14¿Era Israel un esclavo o un nacido en esclavitud? Pues, ¿cómo se ha vuelto presa de leones

15que rugen contra él con gran estruendo? Arrasaron su tierra, incendiaron sus poblados hasta dejarlos deshabitados.

16Incluso gente de Menfis y Tafnes te raparon la coronilla.

17¿No te ha sucedido todo esto por haber abandonado al Señor, tu Dios?

18Y ahora, ¿qué buscabas rumbo a Egipto?, ¿beber agua del Nilo?; ¿qué buscabas rumbo a Asiria?, ¿beber agua del Éufrates?

19Tu maldad te escarmienta, tu infidelidad te enseña: mira y aprende que es malo y amargo abandonar al Señor, tu Dios, sin sentir miedo -oráculo del Señor Todopoderoso-.

20Desde antiguo has roto el yugo y hecho saltar las correas, diciendo: No quiero servir; y en cualquier colina alta, bajo cualquier árbol frondoso, te acostabas y te prostituías.

21Yo te planté, vid selecta de cepas legítimas, y tú te volviste espino, cepa borde.

22Por más que te laves con sosa y lejía abundante, me queda presente la mancha de tu culpa -oráculo del Señor-.

23¿Cómo te atreves a decir: No me he contaminado, no he seguido a los ídolos? Mira en el valle tu camino y reconoce lo que has hecho, camella liviana de rumbo perdido,

24asna salvaje criada en la estepa; cuando en celo otea el viento, ¿quién domará su pasión? Los que la desean no se fatigan, la encuentran encelada.

25Ahórrales calzado a tus pies, sed a tu garganta; pero dices: ¡De ninguna manera! Estoy enamorada de extranjeros y me iré con ellos.

26Como se queda turbado un ladrón sorprendido, así se quedan turbados los israelitas, con sus reyes, príncipes, sacerdotes y profetas;

27dicen a un leño: Eres mi padre; a una piedra: Me has parido; me dan la espalda y no la cara, pero en el aprieto dicen: ¡Ven a salvarnos!

28¿Y dónde están los dioses que te hacías? ¡Que se levanten ellos y te saquen del aprieto! Pues tantos como poblados eran tus dioses, Judá.

29¿Por qué me ponéis pleito, si sois todos rebeldes? -oráculo del Señor-.

30En vano herí a vuestros hijos: no escarmentaron; la espada devoró a vuestros profetas como león carnicero.

31Vosotros fijaos en la Palabra del Señor. ¿Me he vuelto desierto para Israel o tierra tenebrosa? ¿Por qué dice mi pueblo: Huimos, ya no volvemos a ti?

32¿Acaso olvida una joven sus joyas, una novia su cinturón? Pues mi pueblo me tiene olvidado un sinfín de días.

33¡Qué bien te sabes el camino de tu amor! ¡Qué bien te has aprendido el mal camino!

34En tus manos hay sangre de pobres inocentes: no los sorprendiste abriendo un boquete.

35Y encima dices: Soy inocente, su ira no me alcanzará. Pues yo te juzgaré por haber dicho que no has pecado.

36¡Qué poco te cuesta cambiar de rumbo! Pues Egipto te dejará plantada como te dejó Asiria;

37también de allí saldrás con las manos en la cabeza, porque el Señor ha rechazado la base de tu confianza, y no tendrás éxito con ellos.

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