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Jeremías 15

Biblia del Peregrino (1993)

1El Señor me respondió: Aunque estuvieran delante Moisés y Samuel, no me conmovería por ese pueblo. Despáchalos, que salgan de mi presencia.

2Y si te preguntan adónde han de salir, diles: Así dice el Señor: El destinado a la muerte, a la muerte; el destinado a la espada, a la espada; el destinado al hambre, al hambre; el destinado al destierro, al destierro.

3Os daré cuatro clases de verdugos -oráculo del Señor-: la espada para matar, los perros para despedazar, las aves del cielo para devorar, las bestias de la tierra para destrozar.

4Los haré escarmiento de todos los reyes del mundo, por culpa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por todo lo que hizo en Jerusalén.

5¿Quién se apiada de ti, Jerusalén, quién te compadece? ¿Quién da un rodeo para preguntar cómo estás?

6Tú me rechazaste, te echaste atrás -oráculo del Señor-, y yo tendí la mano para aniquilarte; cansado de compadecer,

7los aventé con la horquilla por las ciudades del país; dejé sin hijos, destruí a mi pueblo, y no se convirtieron de su conducta.

8Las viudas que dejé eran como la arena de la playa, conduje en pleno día un devastador contra la madre y el joven, les metí de repente pánico y turbación,

9la madre de siete hijos desfallecía exhalando el alma, se le ponía el sol de día y quedaba desconcertada, el resto lo entregaré a la espada enemiga -oráculo del Señor-.

10¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de pleitos y contiendas con todo el mundo! Ni he prestado ni me han prestado, y todos me maldicen.

11De veras, Señor, te he servido fielmente: en el peligro y en la desgracia he intercedido en favor de mi enemigo.

12¿Acaso se rompe el hierro, el hierro del norte y el bronce?

13Tu fortuna y tus tesoros entregaré al saqueo, gratuitamente, por todos tus pecados y en todo tu territorio.

14Y te haré esclavo de tu enemigo en país desconocido, porque prende el fuego de mi ira, y sobre vosotros arderá.

15Tú lo sabes, Señor, acuérdate y ocúpate de mí, véngame de mis perseguidores, no me dejes perecer por tu paciencia, mira que soporto injurias por tu causa.

16Cuando recibía tus palabras, las devoraba, tu palabra era mi gozo y mi alegría íntima, yo llevaba tu Nombre, Señor, Dios Todopoderoso.

17No me senté a disfrutar con los que se divertían, forzado por tu mano me senté solitario, porque me llenaste de tu ira.

18¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga y mi herida enconada e incurable? Te me has vuelto arroyo engañoso, de agua inconstante.

19Entonces me respondió el Señor: Si vuelves, te haré volver y estar a mi servicio, si apartas el metal de la escoria, serás mi boca. Que ellos vuelvan a ti, no tú a ellos.

20Frente a este pueblo te pondré como muralla de bronce inexpugnable: lucharán contra ti y no te vencerán porque yo estoy contigo para librarte y salvarte -oráculo del Señor-.

21Te libraré de manos de los perversos, te rescataré del puño de los opresores.

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