Isaías 48
Biblia del Peregrino (1993) ›1Escuchad esto, casa de Jacob, que lleváis el nombre de Israel, y brotáis de la semilla de Judá, que juráis por el Nombre del Señor, e invocáis al Dios de Israel, pero sin verdad ni rectitud,
2aunque tomáis nombre de la Ciudad Santa y os apoyáis en el Dios de Israel, cuyo nombre es Señor Todopoderoso.
3El pasado lo predije de antemano: de mi boca salió y lo anuncié; de repente lo realicé y sucedió.
4Porque sé que eres obstinado, que tu cuello es una barra de hierro y tu frente es de bronce;
5por eso te lo anuncié de antemano, antes de que sucediera te lo predije, para que no dijeras: Mi ídolo lo ha hecho, mi estatua de leño o metal lo ha ordenado.
6Lo oíste; míralo todo, ¿por qué no lo anuncias?, y ahora te predigo algo nuevo, secretos que no conoces;
7ahora son creados, y no antes, ni de antemano los oíste, para que no digas: Ya lo sabía.
8Ni lo habías oído ni lo sabías, aún no estaba abierta tu oreja; porque yo sabía lo pérfido que eres, que desde el vientre de tu madre te llaman rebelde.
9Por mi Nombre doy largas a mi cólera, por mi honor me contengo para no aniquilarte.
10Mira, yo te he refinado como plata, te he probado en el crisol de la desgracia;
11por mí, por mí lo hago: porque mi Nombre no ha de ser profanado y mi gloria no la cedo a nadie.
12Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: yo soy, yo soy el primero y yo soy el último.
13Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; cuando yo los llamo, comparecen juntos.
14Reuníos todos y escuchad: ¿quién de ellos lo ha predicho? Mi amigo cumplirá mi voluntad contra Babilonia y la raza de los caldeos.
15Yo, yo mismo he hablado y lo he llamado, lo he traído y he dado éxito a su empresa.
16Acercaos y escuchad esto: No hago predicciones en secreto, y cuando sucede, ya estoy yo allí, y ahora el Señor Dios me ha enviado con su espíritu.
17Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu provecho, te guío por el camino que sigues.
18Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar;
19tu descendencia sería como la arena, como sus granos, los vástagos de tus entrañas; tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.
20¡Salid de Babilonia, huid de los caldeos! Con gritos de júbilo anunciadlo y proclamadlo, publicadlo hasta el confín de la tierra. Decid: el Señor ha redimido a su siervo Jacob.
21No pasaron sed cuando los guió por el desierto, agua de la roca hizo brotar, partió la roca y brotó agua.
22No hay paz para los malvados, dice el Señor.