Isaías 46
Biblia del Peregrino (1993) ›1Se encorva Bel, se desploma Nebo; sus imágenes las cargáis sobre bestias y acémilas, y las estatuas que les cargan en andas son una carga abrumadora;
2a una se encorvan y se desploman: incapaces de librar al que los lleva, ellos mismos marchan al destierro.
3Escuchadme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, con quien he cargado desde que nacisteis, a quien he llevado desde que salisteis de las entrañas:
4hasta vuestra vejez yo seré el mismo, hasta las canas yo os sostendré; yo lo he hecho, yo os seguiré llevando, yo os sostendré y os libraré.
5¿A quién me compararéis, me igualaréis o me asemejaréis que se me pueda comparar?
6Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza; asalarian un orfebre que con ello fabrique un dios, se postran y lo adoran.
7Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. Por mucho que le griten, no responde, no los salva del peligro.
8Recordadlo y meditadlo: reflexionad, rebeldes,
9recordando el pasado predicho. Yo soy Dios, y no hay otro; no hay otro dios como yo.
10De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado, lo que aún no ha sucedido. Digo: Mi designio se cumplirá, mi voluntad la realizo.
11Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana al hombre de mi designio.
12Escuchadme, los valientes, que os quedáis lejos de la victoria:
13Yo acerco mi victoria, no está lejos; mi salvación no tardará; traeré la salvación a Sión y mi honor a Israel.