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Isaías 43

Biblia del Peregrino (1993)

1Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío.

2Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará.

3Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti;

4porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, pueblos a cambio de tu vida:

5no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu estirpe, desde occidente te reuniré.

6Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas; tráeme a mis hijos de lejos y a mis hijas del confín de la tierra;

7a todos los que llevan mi Nombre, a los que creé para mi gloria, a los que hice y formé.

8Sacad al pueblo ciego, aunque tiene ojos; a los sordos, aunque tienen oídos;

9que se reúnan las naciones y se junten los pueblos: ¿quién de ellos puede contárnoslo o informarnos de predicciones pasadas? Que presenten testigos para ganar su causa, que lo oigamos, y diremos: Es verdad.

10Vosotros sois mis testigos oráculo del Señor y mis siervos, a quienes escogí, para que supierais y me creyerais, para que comprendierais quién soy yo. Antes de mí no habían fabricado ningún dios y después de mí ninguno habrá:

11Yo soy el Señor; fuera de mí no hay salvador.

12Yo predije, y salvé; yo anuncié, y no teníais dios extranjero. Vosotros sois mis testigos oráculo del Señor ;

13yo soy Dios, desde siempre lo soy. No hay quien libre de mi mano; lo que yo hago, ¿quién lo deshará?

14Así dice el Señor, vuestro Redentor, el Santo de Israel: En favor vuestro yo he mandado gente a Babilonia, he arrancado todos los cerrojos de las prisiones, y los caldeos rompen en lamentos.

15Yo soy el Señor, vuestro Santo, el creador de Israel, vuestro Rey.

16Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas;

17que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes: caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue.

18No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo;

19mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo;

20me glorificarán las fieras salvajes, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo, de mi elegido.

21El pueblo que yo me formé, para que proclamara mi alabanza.

22Pero tú no me invocabas, Jacob; ni te esforzabas por mí, Israel;

23no me ofrecías ovejas en holocausto, no me honrabas con tus sacrificios; yo no te avasallé exigiéndote ofrendas, ni te cansé pidiéndote incienso,

24no me comprabas canela con dinero, no me saciabas con la grasa de tus sacrificios; pero me avasallabas con tus pecados, y me cansabas con tus culpas.

25Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados;

26recuérdamelo tú, y discutiremos; razona tú, y saldrás absuelto.

27Ya tu primer padre pecó, tus jefes se rebelaron contra mí;

28por eso profané a príncipes consagrados, entregué a Jacob al exterminio y a Israel a los insultos.

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