Isaías 30
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Ay de los hijos rebeldes! oráculo del Señor , que hacen planes sin contar conmigo, que firman pactos sin contar con mi profeta, añadiendo pecados a pecados;
2que bajan a Egipto sin consultar mi oráculo buscando la protección del faraón y refugiarse a la sombra de Egipto;
3la protección del faraón os hará fracasar y el refugio a la sombra de Egipto os defraudará.
4Cuando estén sus magnates en Soán y lleguen sus embajadores a Janés,
5todos se sentirán defraudados por un pueblo inútil que no puede auxiliar ni servir, si no es de fracaso y decepción.
6Oráculo contra la Bestia del Sur: Por tierra hostil y siniestra, de leones y leonas rugientes, de áspides y dragones alados, llevan sus riquezas a lomo de asno y sus tesoros a giba de camello,
7a un pueblo inútil, cuyo auxilio es vano y nulo; por eso lo llamo así: Fiera que ruge y huelga.
8Ahora ve y escríbelo en una tablilla, grábalo en bronce, que sirva en el futuro de testimonio perpetuo:
9Es un pueblo rebelde, hijos renegados, hijos que no obedecen la ley del Señor;
10que dicen a los videntes: No veáis, y a los profetas: No profeticéis sinceramente; decidnos cosas halagüeñas;
11apartaos del camino, retiraos de la senda, dejad de ponernos delante al Santo de Israel.
12Por eso, así dice el Santo de Israel: Puesto que rechazáis este mensaje, y confiáis en la opresión y en la perversidad, y os apoyáis en ellas,
13por eso esa culpa será para vosotros como grieta que baja en una alta muralla, y la abomba, hasta que de repente, de golpe, se desploma;
14como vasija de loza rota, hecha añicos sin piedad, hasta no quedar entre sus añicos ni un trozo con que sacar brasas del rescoldo, con que sacar agua del aljibe.
15Así decía el Señor, el Santo de Israel: Vuestra salvación está en convertiros y tener calma, vuestro valor consiste en confiar y estar tranquilos. Pero no quisisteis, y dijisteis:
16No. Huiremos a caballo. Está bien, tendréis que huir. Correremos a galope. Más correrán los que os persigan.
17Huiréis mil ante el reto de uno, huiréis ante el reto de cinco, hasta quedar como asta en la cumbre de un monte, como enseña sobre una colina.
18Pero el Señor espera para apiadarse de vosotros, aguanta para compadeceros porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en él.
19Vecinos de Sión, habitantes de Jerusalén, no tendréis que llorar, porque se apiadará al oír tu gemido; apenas te oiga, te responderá.
20Aunque el Señor os dé el agua tasada y el pan medido, ya no se esconderá tu Maestro, con tus ojos verás a tu Maestro;
21si os desviáis a derecha o izquierda, tus oídos oirán una llamada a la espalda: Éste es el camino, caminad por él.
22Tendrás por impuros tus ídolos chapeados de plata y tus estatuas revestidas de oro: las arrojarás como inmundicia, las tratarás como basura.
23Te dará lluvia para la semilla que siembres en el campo, el grano de la cosecha del campo será rico y sustancioso; aquel día tus ganados pastarán en anchas praderas;
24los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con pala y horquilla.
25En todo monte elevado, en toda colina señera, habrá acequias y cauces de agua, el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
26La luz de la Cándida será como la del Ardiente, la luz del Ardiente será siete veces más intensa, cuando el Señor vende la fractura a su pueblo y le sane la herida que le causó.
27Mirad: el Señor en persona viene de lejos, arde su cólera con espesa humareda; sus labios están llenos de furor, su lengua es fuego abrasador,
28su aliento es torrente desbordado que alcanza hasta el cuello: para cribar a los pueblos con criba de exterminio, para poner bocado de extravío a la quijada de las naciones.
29Vosotros entonaréis un cántico, como en noche sagrada de fiesta: se alegrará el corazón al compás de la flauta, mientras vais al monte del Señor, a la Roca de Israel.
30El Señor hará oír la majestad de su voz, mostrará su brazo que descarga con ira furiosa y rayos abrasadores, con tormenta y aguacero y pedrisco.
31A la voz del Señor se acobardará Asiria, a golpes de vara;
32y cada golpe de la vara de castigo que el Señor descargue sobre ella, lo acompañarán con panderos y cítaras y danzas guerreras.
33Que está preparada hace tiempo en Tofet, está dispuesta, ancha y profunda, una pira con leña abundante: y el soplo del Señor, como torrente de azufre, le prenderá fuego.