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Hechos 25

Biblia del Peregrino (1993)

1Tres días después de tomar posesión del cargo, Festo subió de Cesarea a Jerusalén.

2Los sumos sacerdotes y los jefes judíos le presentaron sus cargos contra Pablo

3y le pidieron por favor que se lo remitiese a Jerusalén pues intentaban matarlo en una emboscada por el camino .

4Festo respondió que Pablo seguía custodiado en Cesarea, pues él volvería pronto allá.

5Y añadió: Vuestros responsables que bajen conmigo y si ese hombre es culpable de algo que presenten allí su acusación.

6Se detuvo con ellos no más de ocho o diez días; después bajó a Cesarea y al día siguiente mandó comparecer a Pablo.

7Cuando se presentó, lo rodearon los que habían bajado de Jerusalén y lo acusaban de muchos y graves cargos, que no lograban probar;

8mientras Pablo se defendía afirmando que no había cometido delito alguno contra la ley o el templo o el emperador.

9Festo, queriendo ganarse a los judíos, intervino y preguntó a Pablo: ¿Quieres subir a Jerusalén para someterte allí a mi juicio?

10Pablo replicó: Estoy ante el tribunal imperial donde debo ser juzgado. Sabes muy bien que no he perjudicado a los judíos.

11Si he cometido un delito capital no rehúso a morir; pero si no hay nada de lo que éstos me acusan, nadie puede entregarme en su poder. Apelo al emperador.

12Entonces Festo, después de conferir con sus consejeros, dijo: Has apelado al emperador, irás al emperador.

13Pasados algunos días, el rey Agripa acompañado de Berenice se presentó en Cesarea para saludar a Festo.

14Y, como se detuvo allí bastantes días, Festo le expuso el caso de Pablo: Hay aquí un prisionero que dejó Félix;

15al cual, estando yo en Jerusalén, acusaron los sumos sacerdotes y senadores judíos pidiendo su condena.

16Les respondí que no es costumbre romana entregar a un hombre antes de que pueda carearse con sus acusadores y tenga ocasión de defenderse de los cargos.

17Cuando ellos se reunieron aquí, yo sin dilación, al día siguiente, me senté en el tribunal y mandé comparecer a aquel hombre.

18Se levantaron a deponer, pero no adujeron ningún delito de los que yo sospechaba;

19solamente traían contra él controversias sobre su religión y sobre un tal Jesús, muerto, del que Pablo dice que vive.

20Y, como me sentía perplejo acerca de la causa, le pregunté si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí.

21Pablo apeló para ser reservado a la jurisdicción del Augusto. Entonces yo mandé custodiarlo hasta que pueda enviarlo al emperador.

22Agripa contestó: A mí también me gustaría escuchar a ese hombre. Le respondió: Mañana lo escucharás.

23Al día siguiente se presentó Agripa con Berenice, con toda pompa, y entró en la audiencia acompañado de comandantes y gente principal de la ciudad. Festo mandó comparecer a Pablo

24y habló así: Rey Agripa y todos los presentes, aquí tenéis al hombre por el que todos los judíos, tanto en Jerusalén como aquí, han acudido a mí clamando que no debe quedar con vida.

25Yo pude comprobar que no había cometido nada digno de muerte. Así que, cuando él apeló al Augusto, yo decidí enviarlo.

26Pero no tengo nada por escrito sobre el asunto. Por eso os lo he presentado a vosotros y especialmente a ti, rey Agripa, para que se haga una investigación y yo pueda escribir un informe.

27Pues no parece razonable enviar un preso sin explicar los cargos contra él.

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