Éxodo 32
Biblia del Peregrino (1993) ›1Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, acudió en masa ante Aarón, y le dijo: Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros; pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado.
2Aarón les contestó: Quitad los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas y traédmelos.
3Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro y se los trajo a Aarón.
4Él los recibió, hizo trabajar el oro a cincel y fabricó un becerro de fundición. Después les dijo: Éste es tu dios, Israel, que te sacó de Egipto.
5Después, con reverencia, edificó un altar ante él y proclamó: Mañana es fiesta del Señor.
6Al día siguiente se levantaron, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión, el pueblo se sentó a comer y beber y después se levantó a danzar.
7El Señor dijo a Moisés: Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto.
8Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: Éste es tu dios, Israel, el que te sacó de Egipto.
9Y el Señor añadió a Moisés: Veo que este pueblo es un pueblo testarudo.
10Por eso déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti sacaré un gran pueblo.
11Entonces Moisés aplacó al Señor, su Dios, diciendo: ¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta?
12¿Tendrán que decir los egipcios: Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra? Desiste del incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.
13Acuérdate de tus siervos Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado, se la daré a vuestra descendencia para que la posean siempre.
14Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.
15Moisés se volvió y bajó del monte con las dos losas de la alianza en la mano. Las losas estaban escritas por ambos lados, por delante y por detrás;
16eran hechura de Dios y la escritura era escritura de Dios grabada en las losas.
17Al oír Josué el griterío del pueblo, dijo a Moisés: Se oyen gritos de guerra en el campamento.
18Contestó él: No es grito de victoria, no es grito de derrota, que son cantos lo que oigo.
19Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés, enfurecido, tiró las losas y las rompió al pie del monte.
20Después agarró el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, que echó en agua, y se lo hizo beber a los israelitas.
21Moisés dijo a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo para que le acarrees tan enorme pecado?
22Contestó Aarón: No te irrites, señor. Sabes que este pueblo es perverso.
23Me dijeron: Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado.
24Yo les dije: Quien tenga oro que se desprenda de él y me lo dé. Yo lo eché al fuego y salió este becerro.
25Moisés, viendo que el pueblo estaba desmandado por culpa de Aarón, que lo había expuesto al ataque enemigo,
26se plantó a la puerta del campamento y gritó: ¡A mí los del Señor! Y se le juntaron todos los levitas.
27Él les dijo: Esto dice el Señor Dios de Israel: Ciña cada uno la espada al muslo; pasad y repasad el campamento de puerta en puerta, matando, aunque sea al hermano, al compañero, al pariente.
28Los levitas cumplieron las órdenes de Moisés, y aquel día cayeron unos tres mil hombres del pueblo.
29Moisés les dijo: Hoy os habéis consagrado al Señor, a costa del hijo o del hermano, ganándoos hoy su bendición.
30Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: Habéis cometido un pecado gravísimo; pero ahora subiré al Señor a ver si puedo expiar vuestro pecado.
31Volvió, pues, Moisés al Señor y le dijo: Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo haciéndose dioses de oro.
32Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras de tu registro.
33El Señor respondió: Al que haya pecado contra mí lo borraré del libro.
34Ahora ve y guía a tu pueblo al sitio que te dije: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el día de la cuenta, les pediré cuentas de su pecado.
35Y el Señor castigó al pueblo por venerar el becerro que había hecho Aarón.