Eclesiástico (Sirácide) 45
Biblia del Peregrino (1993) ›1De él nació un hombre que halló el favor de todos, amado de Dios y de los hombres: MOISÉS ¡bendita su memoria!:
2le dio gloria como de un dios, lo hizo poderoso entre los grandes;
3a su palabra se precipitaban los signos, lo mostró poderoso ante el rey, le dio mandamientos para su pueblo y le mostró su gloria;
4por su fidelidad y humildad lo escogió entre todos los hombres,
5le hizo escuchar su voz y lo introdujo en la nube espesa; puso en su mano los mandamientos, ley de vida y de inteligencia, para que enseñase los preceptos a Jacob, sus leyes y decretos a Israel.
6Consagró a AARÓN, santo como Moisés, su hermano, de la tribu de Leví,
7otorgándole un derecho perpetuo, le concedió dignidad para ministerio de su gloria; le ciñó los cuernos de búfalo y lo revistió con manto de gala,
8le vistió ornamentos preciosos, insignias de poder y dignidad: calzón, túnica y manto,
9y un cinturón de granadas, con cascabeles alrededor que sonasen suavemente al caminar, para que el sonido se oyese en el santuario, como aviso para sus paisanos.
10Ornamentos sagrados de oro y púrpura y lino, labor de artesano; el pectoral de las suertes, (TH +: efod y ceñidor) tejido por un maestro con hilo escarlata.
11con piedras preciosas engarzadas y grabadas como sellos, piedras variadas, grabadas en relieve, una por cada tribu de Israel.
12Corona de oro sobre el turbante y una flor con la inscripción: Consagrado; honor, dignidad, gloria y poder, encanto de los ojos, belleza perfecta.
13Antes de él no hubo cosa semejante: ningún laico la vestirá jamás, solamente sus hijos y sus nietos sucesivamente.
14Su ofrenda se quema totalmente, dos veces al día, sin faltar.
15Moisés mismo lo consagró: ungiéndolo con óleo sagrado, así obtuvieron una alianza perpetua él y sus hijos, mientras dure el cielo, para servir a Dios como sacerdotes y bendecir al pueblo invocando su Nombre.
16Lo escogió entre todos para ofrecer holocaustos y grasa, para ofrecer en obsequio aroma que aplaca, para expiar por los israelitas.
17Le confió los mandamientos y autoridad para legislar y juzgar, le encomendó normas y preceptos para que enseñara las normas al pueblo y los preceptos a los israelitas.
18Unos laicos en el desierto ardían con envidia de él: la gente de Datán y Abirán, los secuaces arrogantes de Córaj.
19El Señor, al verlo, se indignó y los consumió en el incendio de su ira, envió contra ellos un prodigio: una llama que los devoró.
20Pero aumentó la dignidad de Aarón, dándole su herencia, le concedió como sustento las ofrendas sagradas,
21comer lo ofrecido al Señor; su porción es el pan presentado como don para él y su descendencia;
22en cambio, no tiene propiedad en la tierra ni reparte herencia con el pueblo, su lote y herencia son las ofrendas al Señor.
23También FINEÉS, hijo de Eleazar, hereda en tercer puesto esta dignidad; pues con su celo por el Dios del universo se puso en la brecha de su pueblo, con su corazón y generosamente expió por los israelitas.
24También a él le aseguró Dios un derecho, alianza de paz para cuidar del santuario; otorgándole a él y sus descendientes el sumo sacerdocio para siempre.
25Aunque la alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá, es herencia personal, debida a su dignidad, la herencia de Aarón es para su descendencia.
26Y ahora alabad al Señor, porque es bueno y os corona de gloria. Que os conceda prudencia para juzgar con justicia a su pueblo; que no cese vuestra dicha y vuestro poder nunca jamás.