Biblia
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Eclesiástico (Sirácide) 18

Biblia del Peregrino (1993)

1El que vive eternamente creó el universo:

2el Señor es el único sin mancha, y no hay otro fuera de él.

3Dirige el universo con la palma en la mano, y todos cumplen su voluntad; es rey universal y poderoso que separa lo santo de lo profano.

4Nadie es capaz de contar sus obras, ¿quién rastreará sus grandezas?

5¿Quién podrá medir su grandeza y quién contará sus favores?

6No es posible aumentar ni disminuir ni se pueden rastrear sus maravillas;

7cuando el hombre termina, está empezando, y cuando se detiene, no sale de su asombro.

8¿Qué es el hombre, para qué sirve, cuál es su bondad y su maldad?

9Los días del hombre son contados, y es mucho si llega a cien años;

10una gota del mar, un grano de arena: eso son mil años comparados con la eternidad.

11Por eso el Señor tiene paciencia con ellos y derrama sobre ellos su compasión.

12Pues sabe muy bien que están inclinados al mal, y por eso abunda su perdón.

13El hombre se compadece de su prójimo; el Señor, de todos los vivientes; avisa, educa, enseña, y guía como pastor a su rebaño.

14Se compadece de los que reciben la corrección y de los que se esfuerzan por cumplir sus mandamientos.

15Hijo mío, cuando hagas un favor, no reprendas, ni ofendas con las palabras cuando haces limosna:

16el rocío alivia el bochorno, y la palabra vale más que el don;

17¿no vale la palabra más que el don cuando procede de un hombre caritativo?

18El necio insulta sin caridad, un don de mala gana hace llorar.

19Antes de hablar, infórmate, antes de caer enfermo, busca remedio;

20antes de ser juzgado, examínate, y a la hora de la cuenta te perdonarán;

21antes de caer enfermo, humíllate, y cuando peques, muestra arrepentimiento.

22Nada te impida cumplir pronto un voto, no esperes hasta la muerte para cumplirlo.

23Antes de rezar, prepárate, no imites a los que tientan al Señor.

24Acuérdate del día final de la cólera, del tiempo de la venganza, cuando ocultará su rostro.

25Cuando estás harto, acuérdate del hambre, y cuando seas rico, de la pobreza e indigencia;

26de la noche a la mañana cambia la situación: ante el Señor todo pasa aprisa.

27Un hombre sabio siempre está prevenido; cuando tienta el pecado, se abstiene de obrar mal.

28Un hombre inteligente conoce la sabiduría y alaba al que la alcanza.

29También los expertos en hablar están instruidos y vierten proverbios acertados.

30Hijo mío, no sigas tus caprichos, refrena tus deseos;

31si cedes al placer de tus deseos, te harás el hazmerreír de tus enemigos.

32No le tomes gusto al lujo, porque sus gastos te harán pobre.

33No te empobrezcas banqueteando con dinero prestado cuando tienes la bolsa vacía (TH: No seas glotón y bebedor cuando tienes la bolsa vacía.)

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