Eclesiastés 2
Biblia del Peregrino (1993) ›1Entonces me dije: vamos a ensayar con la alegría y a gozar de placeres, y también resultó vanidad.
2A la risa la llamé locura, y a la alegría, ¿qué consigues?
3Exploré atentamente guiado por mi mente con destreza: traté mi cuerpo con vino, me di a la frivolidad, para averiguar cómo el hombre bajo el cielo podrá disfrutar los días contados de su vida.
4Hice obras magníficas: me construí un palacio, me planté viñedos,
5me hice huertos y parques y planté toda clase de árboles frutales,
6me hice albercas para regar el soto fértil;
7adquirí esclavos y esclavas, tenía servidumbre y poseía rebaños de vacas y ovejas, más que mis predecesores en Jerusalén;
8acumulé también plata y oro, las riquezas de los reinos y provincias; contraté de cantores y cantoras y tuve un harén de concubinas para gozar como suelen los hombres.
9Fui más grande y magnífico que cuantos me precedieron en Jerusalén, mientras la sabiduría me asistía.
10Cuanto los ojos me pedían se lo concedía, no rehusé a mi corazón alegría alguna; sabía disfrutar de todas mis fatigas, y ésta era la paga de todas ellas.
11Después examiné todas las obras de mis manos y el esfuerzo que me costó realizarlas: todo resultó vanidad y caza de viento, nada se saca bajo el sol.
12Me puse a examinar la sabiduría, la locura y necedad,¿Qué hará el hombre que sucederá al rey? Lo que ya habían hecho.
13y observé que la sabiduría es más provechosa que la necedad, como la luz aprovecha más que las tinieblas.
14El sabio lleva los ojos en la cara, el necio camina en tinieblas. Pero comprendí que una suerte común les toca a todos,
15y me dije: la suerte del necio será mi suerte, ¿para qué fui sabio?, ¿qué saqué en limpio?, y pensé para mí: también esto es vanidad.
16Pues nadie se acordará jamás del necio ni tampoco del sabio, ya que en los años venideros todo estará olvidado, ¡ay, que ha de morir el sabio como el necio!
17Y así aborrecí la vida, pues encontré malo todo lo que se hace bajo el sol; que todo es vanidad y caza de viento.
18Y aborrecí lo que hice con tanta fatiga bajo el sol, pues se lo tengo que dejar a un sucesor,
19¿y quién sabe si será sabio o necio? Él heredará lo que me costó tanta fatiga y habilidad bajo el sol. También esto es vanidad.
20Y concluí por desengañarme de lo que me costó tanta fatiga bajo el sol.
21Hay quien se fatiga con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no se ha fatigado. También esto es vanidad y grave desgracia.
22Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los esfuerzos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
23De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.
24El único bien del hombre es comer y beber y disfrutar del producto de su trabajo, y aun esto he visto que es don de Dios.
25Pues ¿quién come y goza sin su permiso?
26Al hombre que le agrada, le da sabiduría y ciencia y alegría; al pecador le da como tarea juntar y acumular, para dárselo a quien agrada a Dios. También esto es vanidad y caza de viento.