Eclesiastés 11
Biblia del Peregrino (1993) ›1Aunque envíes tu grano por la superficie del mar, al cabo del tiempo lo recobrarás;
2aunque lo dividas en siete o en ocho partes, no sabes las desgracias que pueden suceder en la tierra.
3Si las nubes van llenas, descargan la lluvia sobre el suelo. Caiga al sur o hacia el norte, el árbol queda donde ha caído.
4Tanto mirar los vientos, que no se siembra; tanto mirar las nubes, que no se siega.
5Si no entiendes cómo un aliento entra en los miembros en un seno preñado, tampoco entenderás las obras de Dios, que lo hace todo.
6De mañana siembra tu semilla y a la tarde no cruces los brazos, pues no sabes cuál de las dos siembras resultará o si las dos tendrán igual éxito.
7Dulce es la luz y los ojos disfrutan viendo el sol.
8Pero por muchos años que viva el hombre, y los disfrute todos, debe recordar que los años oscuros serán muchos y que todo lo que viene es vanidad.
9Disfruta, muchacho, mientras eres joven y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón y de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo.
10Rechaza las penas del corazón y rehúye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras.