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Deuteronomio 10

Biblia del Peregrino (1993)

1En aquella ocasión me dijo el Señor: Talla dos losas de piedra, como las primeras, súbemelas a la montaña y haz un arca de madera;

2voy a escribir sobre esas losas los mandamientos escritos en las primeras losas, que has estrellado, para que las deposites en el arca.

3Hice un arca de madera de acacia, tallé dos losas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos losas.

4Él escribió en las losas la misma escritura de antes, los diez mandamientos que os había dado el Señor en la montaña, desde el fuego, el día de la asamblea, y me las entregó.

5Yo bajé de la montaña y coloqué las dos losas en el arca que tenía preparada, y allí quedaron, como me había mandado el Señor.

6Los israelitas se dirigieron de los Pozos de anaquitas a Moserot. Allí murió Aarón y allí lo enterraron. Su hijo Eleazar le sucedió en el sacerdocio.

7De allí se dirigieron a Gudgoda, y de allí a Yotbatá, región de torrentes.

8En aquella ocasión el Señor apartó a la tribu de Leví para que llevara el arca de la alianza del Señor, estuviera a disposición del Señor para servirle y para que bendijera en su nombre, y así hacen todavía hoy.

9Por eso el levita no recibe parte en la heredad de sus hermanos, sino que el Señor es su heredad, como le dijo el Señor, tu Dios.

10Yo permanecí en la montaña cuarenta días y cuarenta noches, como la vez anterior, y también aquella vez me escuchó el Señor.

11No quiso destruiros, sino que me dijo: Levántate y disponte a partir al frente del pueblo. Que vayan y tomen posesión de la tierra que les daré, como prometí a sus padres.

12Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que respetes al Señor, tu Dios; que sigas todos sus caminos y lo ames; que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma;

13que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.

14Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo; la tierra y todo cuanto la habita;

15con todo, sólo de tus padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia los escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy.

16Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz;

17que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores; Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno,

18hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al inmigrante, dándole pan y vestido.

19Amaréis al inmigrante, porque inmigrantes fuisteis en Egipto.

20Al Señor, tu Dios, respetarás y a él sólo servirás, te unirás a él, en su Nombre jurarás.

21Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto.

22Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.

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