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Deuteronomio 1

Biblia del Peregrino (1993)

1Palabras que dijo Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, es decir, en el desierto o estepa que hay frente a Espadaña, entre Farán a un lado y Tofel, Labán, Jaserot y Dizahab al otro lado;

2son once jornadas desde el Horeb hasta Cades Barne, pasando por la sierra de Seír.

3Era el día primero del undécimo mes del año cuarenta cuando Moisés se dirigió a los israelitas por encargo del Señor.

4O sea, después de la derrota de Sijón, rey amorreo que residía en Jesbón, y de Og, rey de Basán, que residía en Astarot, en Edrey.

5Allende el Jordán, en territorio moabita, Moisés comenzó a inculcar esta ley, diciendo así:

6El Señor nuestro Dios nos dijo en el Horeb: Basta ya de vivir en estas montañas.

7Poneos en camino y dirigíos a las montañas amorreas y a las poblaciones vecinas de la estepa, la sierra, la Sefela, el Negueb y la costa. O sea, el territorio cananeo, el Líbano y hasta el río grande, el Éufrates.

8Mira, ahí delante te he puesto la tierra; entra a tomar posesión de la tierra que el Señor prometió darles a vuestros padres, y después a su descendencia.

9Entonces yo os dije: Yo solo no doy abasto con vosotros,

10porque el Señor, vuestro Dios, os ha multiplicado y hoy son más numerosos que las estrellas del cielo.

11Que el Señor, vuestro Dios, os haga crecer mil veces más, bendiciéndoos como os ha prometido;

12pero, ¿cómo voy a soportar yo solo vuestra carga, vuestros asuntos y pleitos?

13Elegid de cada tribu algunos hombres hábiles, prudentes y expertos, y yo los nombraré jefes vuestros.

14Me contestasteis que os parecía bien la propuesta.

15Entonces yo tomé algunos hombres hábiles y expertos y los nombré jefes vuestros: para cada tribu jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y además designé alguaciles.

16Y di a vuestros jueces las siguientes normas: Escuchad y resolved según justicia los pleitos de vuestros hermanos, entre sí o con inmigrantes.

17No seáis parciales en la sentencia, oíd por igual a pequeños y grandes; no os dejéis intimidar por nadie, que la sentencia es de Dios. Si una causa os resulta demasiado ardua, pasádmela y yo la resolveré.

18En la misma ocasión os mandé todo lo que teníais que hacer.

19Así pues, dejamos el Horeb y nos encaminamos a las montañas amorreas, atravesando aquel inmenso y terrible desierto que vosotros habéis visto, y cumpliendo las órdenes del Señor llegamos a Cades Barne.

20Entonces os dije: Habéis llegado a las montañas amorreas que el Señor, nuestro Dios, va a darnos.

21Mira, el Señor, tu Dios, te ha puesto delante esa tierra. Sube y toma posesión, pues te la ha prometido el Dios de tus padres. No temas ni te acobardes.

22Pero vosotros acudisteis a mí en masa y me propusisteis: Vamos a enviar por delante algunos que examinen la tierra y nos informen del camino que hemos de seguir y de las ciudades donde hemos de entrar.

23Yo aprobé la propuesta, y escogí entre vosotros doce hombres, uno por tribu.

24Ellos partieron, subieron a la montaña, llegaron a Najal Escol y exploraron la zona,

25tomaron muestras de los frutos del país, bajaron y nos informaron: Es buena la tierra que el Señor, nuestro Dios, va a darnos.

26Pero vosotros, rebelándoos contra la orden del Señor, vuestro Dios, os negasteis a subir.

27Y os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas: Porque el Señor nos odia nos ha sacado de Egipto, para entregarnos a los amorreos y destruirnos.

28¡A dónde vamos a subir! Nuestros hermanos nos han acobardado con sus palabras, que la gente es más fuerte y corpulenta que nosotros, que las ciudades son enormes y sus fortificaciones más altas que el cielo, que hasta han visto anaquitas allí.

29Yo os decía: No os aterroricéis, no les tengáis miedo.

30El Señor, vuestro Dios, que va delante, luchará por vosotros, como ya lo hizo contra los egipcios, ante vuestros ojos.

31Y en el desierto ya has visto que el Señor, tu Dios, te ha llevado como a un hijo por todo el camino hasta llegar aquí.

32Pero ni por ésas creísteis al Señor, vuestro Dios, que había ido por delante buscándoos lugar donde acampar,

33de noche os marcaba el camino con un fuego; de día, con una nube.

34El Señor, al oír lo que decíais, se irritó y juró:

35Ni uno solo de estos hombres, de esta generación malvada, verá esa tierra buena que juré dar a vuestros padres.

36Exceptúo a Caleb, hijo de Jefoné; él la verá, a él y a sus hijos le daré la tierra que pise, por haber seguido plenamente al Señor.

37También contra mí se irritó el Señor, por culpa vuestra, y me dijo: Tampoco tú entrarás allí.

38Josué, hijo de Nun, que está a tu servicio, es quien entrará allí. Confírmalo, porque él ha de repartir la heredad a Israel.

39Vuestros chiquillos, que creíais ya botín del enemigo; vuestros niños, que aún no distinguen el bien del mal, entrarán allí, a ellos se la daré en posesión.

40Vosotros dad la vuelta, id al desierto en dirección al 41.Rojo.

41Entonces vosotros me contestasteis: Hemos pecado contra el Señor. Vamos a subir a pelear, como nos había ordenado el Señor, nuestro Dios. Y os ceñisteis todas las armas, como si fuera cosa fácil subir a la montaña.

42Pero el Señor me dijo: Diles que no suban a pelear, porque no estoy con ellos y el enemigo los derrotará.

43Os lo dije y no me hicisteis caso, os rebelasteis contra la orden del Señor y subisteis temerariamente a la montaña.

44Los amorreos que habitaban allí hicieron una salida contra vosotros, os persiguieron como abejas y os derrotaron en Jormá de Seír.

45Volvisteis llorando al Señor, pero el Señor no os escuchó ni os atendió.

46Por eso os quedasteis tanto tiempo viviendo en Cades.

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