Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Daniel 2

Biblia del Peregrino (1993)

1El año segundo de su reinado, Nabucodonosor tuvo un sueño; se sobresaltó y no pudo seguir durmiendo.

2Mandó llamar a los magos, astrólogos, agoreros y adivinos para que le explicasen el sueño.

3Cuando llegaron a su presencia, el rey les dijo: He tenido un sueño que me ha sobresaltado y quiero saber lo que significa.

4Respondieron los adivinos: ¡Viva el rey eternamente! Cuente su majestad el sueño y nosotros explicaremos su sentido.

5El rey les dijo: ¡Ordeno y mando! Si no me decís el sueño y su interpretación, os harán pedazos y demolerán vuestras casas;

6en cambio, si me explicáis el sueño y su interpretación, os colmaré de dones, regalos y honores. Por tanto, decidme el sueño y su interpretación.

7Ellos replicaron: Majestad, cuéntanos el sueño y explicaremos su sentido.

8El rey repuso: Está claro que intentáis ganar tiempo, sabiendo que he ordenado que,

9si no me contáis el sueño, os tocará a todos una misma sentencia. Porque os habéis conchabado para contarme mentiras y embustes mientras llega un cambio de situación. Así que contadme el sueño y me convenceré de que sabéis interpretarlo.

10Los adivinos contestaron al rey: No hay un hombre en la tierra que pueda decir lo que el rey pide; ningún rey ni príncipe ha exigido cosa semejante a magos, astrólogos o adivinos.

11Lo que el rey exige es sobrehumano; sólo los dioses, que no habitan con los mortales, pueden decírselo al rey.

12Al oír esto, el rey se enfureció y mandó acabar con todos los sabios de Babilonia.

13Y decretó que los sabios fueran ejecutados. Y fueron a buscar a Daniel y a sus compañeros para ajusticiarlos.

14Cuando Arioc, jefe de la guardia real, se dirigía a ejecutar a los sabios,

15Daniel aconsejó tener prudencia y preguntó al funcionario real: ¿Por qué ha dado el rey un decreto tan severo?

16Arioc le explicó todo el asunto, y Daniel se dirigió al rey para pedirle un poco de tiempo para explicarle el sueño.

17Daniel volvió a casa y contó todo a sus compañeros, Ananías, Azarías y Misael,

18y les encargó que invocasen la misericordia del Dios del cielo para que les revelase el secreto y no tuvieran que perecer Daniel y sus compañeros con los demás sabios de Babilonia.

19En una visión nocturna, Daniel tuvo la revelación del secreto, y bendijo al Dios del cielo,

20diciendo: Bendito sea el Nombre de Dios por los siglos de los siglos. Él posee la sabiduría y el poder,

21él cambia tiempos y estaciones, destrona y entroniza a los reyes. Él da sabiduría a los sabios y ciencia a los expertos,

22revela los secretos más profundos y conoce lo que ocultan las tinieblas.

23Te alabo y te doy gracias, Dios de mis padres, pues me has dado sabiduría y poder: me has revelado lo que te pedía, me has revelado el asunto del rey.

24Después Daniel acudió a Arioc, a quien el rey había mandado ejecutar a los sabios de Babilonia, y le dijo: No des muerte a los sabios de Babilonia; llévame a presencia del rey y le explicaré el sentido del sueño.

25Arioc lo condujo a toda prisa hasta el rey y le dijo: Hay un hombre de los deportados de Judá que está dispuesto a explicar el sueño a su majestad.

26El rey preguntó a Daniel: ¿De modo que eres capaz de contarme el sueño y de explicarme su sentido?

27Daniel repuso: El secreto de que habla su majestad no lo pueden explicar ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos;

28pero hay un Dios en el cielo que revela los secretos y que ha anunciado al rey Nabucodonosor lo que sucederá al final de los tiempos.

29Éste es el sueño que viste estando acostado. Te pusiste a pensar en lo que iba a suceder, y el que revela los secretos te comunicó lo que va a suceder.

30En cuanto a mí, no es que yo tenga una sabiduría superior a la de todos los vivientes; si me han revelado el secreto es para que le explique el sentido al rey y así puedas entender lo que pensabas.

31Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una estatua gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante.

32Tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce,

33las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro.

34En tu visión una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos.

35Del golpe se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra.

36Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido:

37Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder

38sobre los hombres dondequiera que vivan, las fieras agrestes y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata, menos poderoso.

39Después un tercer reino, de bronce, que dominará todo el orbe.

40Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos.

41Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla.

42Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil.

43Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro.

44Durante esos reinados, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero él durará por siempre;

45eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta.

46Entonces Nabucodonosor se postró en tierra rindiendo homenaje a Daniel y mandó que le hicieran sacrificios y oblaciones.

47El rey dijo a Daniel: Sin duda que tu Dios es Dios de dioses y Señor de reyes; él revela los secretos, puesto que tú fuiste capaz de explicar este secreto.

48Después el rey colmó a Daniel de honores y riquezas, lo nombró gobernador de la provincia de Babilonia y jefe de todos los sabios de Babilonia.

49A instancias de Daniel, el rey puso a Sidrac, Misac y Abdénago al frente de la provincia de Babilonia, mientras que Daniel quedó en la corte.

WhatsApp