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Cantar de los Cantares 8

Biblia del Peregrino (1993)

1¡Oh, si fueras mi hermano y criado a los pechos de mi madre! Al verte por la calle te besaría sin temor a burlas,

2te metería en casa de mi madre, en la alcoba en que me crió, te daría a beber vino aromado, licor de mis granados.

3Su izquierda rodea mi cabeza y me abraza con la derecha.

4Muchachas de Jerusalén, os conjuro que no vayáis a molestar, que no despertéis al amor hasta que él quiera.

5¿Quién es ésa que sube del desierto apoyada en su amado? Te desperté bajo el manzano allí donde tu madre te dio a luz con dolores de parto.

6Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina;

7las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.

8Nuestra hermana es tan pequeñita que no le han crecido los pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermanita cuando vengan para pedirla?

9Si es una muralla, le pondremos almenas de plata; si es una puerta, la protegeremos con planchas de cedro.

10Soy una muralla, y mis pechos son los torreones; pero yo seré para él mensajera de paz.

11Salomón tenía una viña en Baal Hamón; se la dio a guardar a aparceros, que le traen de sus frutos cada uno mil siclos de plata.

12Mi viña es sólo para mí; para ti, Salomón, los mil siclos, y da doscientos a los aparceros.

13Señora de los jardines, mis compañeros te escuchan , déjanos oír tu voz.

14Date prisa, amado mío, como el gamo, como el cervatillo, por las lomas de las balsameras.

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