Apocalipsis 6
Biblia del Peregrino (1993) ›1Vi al Cordero que abría el primero de los siete sellos y oí a uno de los cuatro vivientes que decía con voz de trueno: Ven.
2Vi un caballo blanco y a su jinete con un arco; le pusieron una corona, y salió vencedor para seguir venciendo.
3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo viviente que decía: Ven.
4Salió un caballo pardo; al jinete le encargaron que retirase la paz de la tierra, de modo que los hombres se matasen. Le entregaron una espada enorme.
5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer viviente que decía: Ven. Vi salir un caballo negro y su jinete llevaba una balanza en la mano.
6Oí una voz que salía de entre los cuatro vivientes: Por un denario un cuartillo de trigo, por un denario tres cuartillos de cebada; pero no hagas daño al aceite ni al vino.
7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto viviente que decía: Ven.
8Vi salir un caballo amarillo; su jinete se llama Muerte y los acompaña Hades. Les han dado poder para matar a la cuarta parte de los habitantes del mundo, con la espada y el hambre y la peste y las fieras.
9Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar con vida a los que habían sido asesinados por la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado.
10Gritaban con voz potente: Señor santo y veraz, ¿cuándo juzgarás a los habitantes de la tierra y vengarás nuestra sangre?
11Dieron a cada uno una estola blanca y les dijeron que reposaran un poco, hasta que se completase el número de sus compañeros de servicio y de los hermanos que iban a ser asesinados como ellos.
12Cuando se abrió el sexto sello, vi que sobrevino un violento terremoto, el sol se volvió negro como lona de crin, la luna tomó color de sangre,
13las estrellas cayeron del cielo a la tierra, como suelta los higos una higuera sacudida por el huracán.
14El cielo se retiró como un rollo que se enrolla, montañas e islas se desplazaron de sus puestos.
15Los reyes del mundo, los nobles y los generales, los ricos y poderosos, esclavos y libres se escondieron en grutas y cuevas de montes,
16y decían a los montes y peñascos: Caed sobre nosotros y ocultadnos del que se sienta