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Apocalipsis 22

Biblia del Peregrino (1993)

1Me mostró un río de agua viva, brillante como cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.

2En medio de la plaza y en los márgenes del río crece el árbol de la vida, que da fruto doce veces: cada mes una cosecha, y sus hojas son medicinales para las naciones.

3No habrá allí nada maldito. En ella se encontrará el trono de Dios y del Cordero. Sus siervos lo adorarán

4y verán su rostro y llevarán en la frente su nombre.

5Allí no habrá noche. No les hará falta luz de lámpara ni luz del sol, porque los ilumina el Señor Dios, y reinarán por los siglos de los siglos.

6Me dijo: Estas palabras son verdaderas y fidedignas. El Señor, Dios de los espíritus proféticos, envió a su ángel para mostrar a sus siervos lo que ha de suceder en breve.

7Mira que llego pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.

8Yo soy Juan, el que ha oído y visto esto. Al escuchar y mirar, me postré a los pies del ángel que me lo enseñaba para adorarlo.

9Pero él me dijo: ¡No lo hagas!, que soy siervo como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios debes adorar.

10Me añadió: No selles las palabras proféticas de este libro, pues su plazo está próximo.

11El malvado que siga en su maldad y el impuro en su impureza, el honrado en su honradez y el santo en su santidad.

12Yo llegaré pronto llevando la paga para dar a cada uno lo que merecen sus obras.

13Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.

14Dichosos los que lavan sus vestidos, pues tendrán a su disposición el árbol de la vida y entrarán por las puertas en la ciudad.

15Fuera quedarán los invertidos, hechiceros, fornicarios, asesinos, idólatras, los que aman y practican la mentira.

16Yo, Jesús, envié a mi ángel a vosotros con este testimonio acerca de las Iglesias. Yo soy el retoño del linaje de David, el astro brillante de la mañana.

17El Espíritu y la novia dicen: Ven. El que escuche diga: Ven. Quien tenga sed venga, quien quiera recibirá de balde agua de vida.

18Yo amonesto a los que escuchan las palabras proféticas de este libro: Si alguien añade algo, Dios le añadirá las plagas escritas en este libro.

19Si alguien quita algo de las palabras proféticas de este libro, Dios le quitará su participación en el árbol de la vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro.

20El que atestigua todo esto dice: Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús.

21La gracia del Señor Jesús esté con todos. Amén.

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