Biblia
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Amós 5

Biblia del Peregrino (1993)

1Escuchad estas palabras que entono por vosotros: una elegía por la Casa de Israel.

2Cayó para no levantarse la doncella de Israel, está arrojada en el suelo y nadie la levanta.

3Porque así dice el Señor a la Casa de Israel: La ciudad de donde partieron mil se quedará con cien; de donde partieron cien, se quedará con diez.

4Así dice el Señor a la Casa de Israel: Buscadme y viviréis:

5no busquéis a Betel, no vayáis a Guilgal, no os dirijáis a Berseba; que Guilgal irá cautiva y Betel se volverá Bet-Avén,

6buscad al Señor y viviréis. Y si no, la Casa de José penetrará como fuego y devorará inextinguible a Betel.

7¡Ay de los que convierten la justicia en acíbar y arrastran por el suelo el derecho,

8que creó las Pléyades y Orión, convierte las sombras en aurora, el día en noche oscura; convoca a las aguas del mar y las derrama sobre la tierra; su nombre es El Señor;

9lanza la destrucción contra la fortaleza, y la destrucción alcanza a la plaza fuerte.

10odian a los fiscales del tribunal y detestan al que depone exactamente!

11Pues por haber conculcado al indigente exigiéndole un tributo de grano, si construís casas de sillares, no las habitaréis; si plantáis viñas selectas, no beberéis de su vino.

12Conozco bien vuestros muchos crímenes e innumerables pecados: estrujáis al inocente, aceptáis sobornos, atropelláis a los pobres en el tribunal

13por eso se calla entonces el prudente, porque es un momento peligroso.

14Buscad el bien, no el mal, y viviréis y el Señor, Dios Todopoderoso, estará como decís realmente con vosotros.

15Odiad el mal, amad el bien, instalad en el tribunal la justicia: a ver si el Señor, Dios Todopoderoso, se apiada del resto de José.

16Así dice el Señor, Dios Todopoderoso: en todas las calles hay duelo, en todas las calles gritan: ¡Ay, ay!; los campesinos llaman para el duelo y el luto a expertos en lamentaciones;

17en todas las viñas habrá duelo cuando pase entre vosotros, dice el Señor

18¡Ay de los que ansían el día del Señor! ¿De qué os servirá el día del Señor si es tenebroso y sin luz?

19Como cuando uno huye del león y se topa con el oso, o se mete en casa, apoya la mano en la pared y le pica la culebra.

20¿No es el día del Señor tenebroso y sin luz, oscuridad sin resplandor?

21Detesto y rehúso vuestras fiestas, no me aplacan vuestras reuniones litúrgicas;

22por muchos holocaustos y ofrendas que me traigáis, no los aceptaré ni miraré vuestras víctimas cebadas.

23Retirad de mi presencia el barullo de los cantos, no quiero oír la música de la cítara;

24que fluya como el agua el derecho y la justicia como arroyo perenne.

25¿Es que en el desierto, durante cuarenta años, me traíais ofrendas y sacrificios, Casa de Israel?

26Tendréis que transportar a Sacut y Queván, imágenes de vuestros dioses astrales, que vosotros os fabricasteis,

27cuando os destierre más allá de Damasco. Dice el Señor, Dios Todopoderoso.

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