2 Reyes 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Jorán, hijo de Ajab, subió al trono de Israel, en Samaría, el año dieciocho del reinado de Josafat de Judá. Reinó doce años.
2Hizo lo que el Señor reprueba, aunque no tanto como sus padres, ya que retiró la piedra sagrada de Baal levantada por su padre.
3Pero repitió a la letra los pecados que Jeroboán, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.
4Mesá, rey de Moab, era ganadero y pagaba al rey de Israel un tributo de cien mil corderos y la lana de cien mil carneros.
5Pero cuando murió Ajab, Mesá se rebeló contra Israel.
6Entonces el rey Jorán salió de Samaría, pasó revista a todo Israel
7y mandó este mensaje a Josafat de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Quieres venir conmigo a luchar contra Moab? Respondió: Sí. Tú y yo, tu ejército y el mío, tu caballería y la mía somos uno.
8Luego preguntó: ¿Por qué camino subimos? Jorán respondió: Por el camino del páramo de Edom.
9Así, el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom emprendieron la marcha. Pero después de un rodeo de siete días, faltó el agua para la tropa y para los animales de carga.
10Entonces el rey de Israel exclamó: ¡Ay, el Señor nos ha reunido a tres reyes para entregarnos en poder de Moab!
11Pero Josafat preguntó: ¿No queda por ahí algún profeta para consultar al Señor? Uno de los oficiales del rey de Israel respondió: Ahí está Eliseo, hijo de Safat, el que derramaba agua sobre las manos de Elías.
12Josafat comentó: ¡La Palabra del Señor está con él! Entonces el rey de Israel, Josafat y el rey de Edom bajaron a ver a Eliseo,
13pero Eliseo dijo al rey de Israel: ¡Déjame en paz! ¡Vete a consultar a los profetas de tu padre y de tu madre! El rey de Israel repuso: Mira, es que el Señor nos ha reunido a tres reyes para entregarnos en poder de Moab.
14Eliseo dijo entonces: ¡Vive el Señor Todopoderoso, a quien sirvo! Si no fuera en consideración a Josafat de Judá, ni siquiera te miraría a la cara.
15Pero, bueno, traedme un músico. Y mientras el músico tañía, vino sobre Eliseo la mano del Señor,
16y dijo:
17Así dice el Señor: Abrid zanjas por toda la vaguada. Porque así dice el Señor: No veréis viento, ni veréis lluvia, pero esta vaguada se llenará de agua y beberéis vosotros, vuestros ejércitos y vuestras bestias de carga.
18Y por si esto fuera poco, el Señor os pondrá a Moab en las manos:
19conquistaréis sus plazas fuertes, talaréis su mejor arbolado, cegaréis las fuentes y llenaréis de piedras los mejores campos.
20En efecto, a la mañana siguiente, a la hora de la ofrenda, vino una riada de la parte de Edom, y se inundó de agua toda la zona.
21Mientras tanto, los moabitas, sabiendo que los reyes iban a atacarlos, habían hecho una movilización general, desde los que estaban en edad militar para arriba, y se habían apostado en la frontera.
22Madrugaron. El sol reverberaba sobre el agua, y al verla de lejos, roja como la sangre, los moabitas
23exclamaron: ¡Es sangre! Los reyes se han acuchillado, se han matado unos a otros. ¡Al saqueo, Moab!
24Pero cuando llegaron al campamento de Israel, surgieron los israelitas y derrotaron a Moab, que huyó ante ellos. Los israelitas penetraron en territorio de Moab y lo devastaron:
25demolieron las ciudades, cada uno tiró una piedra a los mejores campos hasta llenarlos, cegaron las fuentes y talaron los mejores árboles, hasta dejar sólo a Quir Jareset, a la que cercaron y atacaron los honderos.
26Cuando el rey de Moab vio que llevaba las de perder, tomó consigo setecientos hombres armados de espada para abrirse paso hacia el rey de Siria, pero no pudo.
27Entonces agarró a su hijo primogénito, el que debía reinar después de él, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Y se levantó una oleada tal de indignación contra Israel que tuvo que retirarse y volver a su país.