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2 Macabeos 1

Biblia del Peregrino (1993)

1Los hermanos judíos de Jerusalén y de Judá saludan a los hermanos judíos de Egipto: ¡paz y prosperidad!

2¡Que Dios os favorezca y se acuerde de la promesa que hizo a sus fieles siervos Abrahán, Isaac y Jacob!

3¡Que os dé a todos el deseo de adorarlo y de hacer su voluntad con corazón generoso y de buena gana!

4¡Que abra vuestro corazón a su ley y sus preceptos, y os conceda la paz!

5¡Que escuche vuestras oraciones, se reconcilie con vosotros y no os abandone en la desgracia!

6Ahora mismo estamos aquí rezando por vosotros.

7El año ciento sesenta y nueve, durante el reinado de Demetrio, nosotros los judíos os escribimos: En medio de la grave tribulación que nos sobrevino aquellos años, desde que Jasón y su partido traicionaron a la tierra santa y al reino,

8cuando incendiaron las puertas del templo y derramaron sangre inocente, oramos al Señor y nos escuchó; ofrecimos un sacrificio y flor de harina, encendimos las lámparas y presentamos los panes.

9Así que ahora celebrad la fiesta de las Chozas del mes de diciembre. Año ciento ochenta y ocho.

10Los habitantes de Jerusalén, de Judá, el consejo de los ancianos y Judas saludan a Aristóbulo, consejero del rey Tolomeo, miembro de la familia de los sacerdotes ungidos, y a los judíos de Egipto, deseándoles se encuentren bien.

11Salvados por Dios de graves peligros, le damos muchas gracias por ser nuestro defensor contra el rey,

12porque él expulsó a los que se habían levantado en armas contra la Ciudad Santa.

13En efecto, cuando el generalísimo marchó a Persia rodeado de un ejército que parecía invencible, fueron descuartizados en el templo de Nanea, gracias a una estratagema de la que se valieron los sacerdotes de la diosa.

14Antíoco se presentó allí en compañía de sus consejeros, con el pretexto de casarse con la diosa, para recibir como dote sus inmensas riquezas.

15Cuando los sacerdotes del templo de Nanea las tenían expuestas, entró él con unos pocos en el recinto del santuario; y en cuanto entró Antíoco, cerraron el templo,

16abrieron la trampa del techo y acribillaron a pedradas al generalísimo. Luego los descuartizaron, los degollaron y echaron las cabezas a los que habían quedado afuera.

17¡Bendito sea siempre nuestro Dios, que entregó a los impíos!

18Como vamos a celebrar la purificación del templo el veinticinco de diciembre, nos pareció conveniente comunicároslo para que también vosotros celebréis la fiesta de las Chozas y del fuego que apareció cuando ofreció sacrificios Nehemías, el que construyó el templo y el altar.

19Porque cuando nuestros antepasados fueron deportados a Persia, los piadosos sacerdotes de entonces quitaron el fuego del altar y lo ocultaron clandestinamente en el fondo de un pozo seco; lo escondieron tan bien que nadie supo el sitio.

20Pasados muchos años, cuando Dios quiso, Nehemías, enviado por el rey de Persia, mandó a los descendientes de aquellos sacerdotes que habían ocultado el fuego que fueran a buscarlo. Y, según nos cuentan, no encontraron fuego, sino un líquido espeso. Nehemías les ordenó sacarlo y llevárselo;

21y cuando ya estaban las víctimas sobre el altar, Nehemías mandó a los sacerdotes rociar con aquel líquido la leña y lo que había encima.

22Lo hicieron. Pasó algún tiempo, y el sol, antes nublado, brilló, y se encendió una llamarada que dejó a todos admirados.

23Mientras el sacrificio se consumía, todos los sacerdotes y todos los presentes oraban; Jonatán entonaba, y los demás coreaban como Nehemías.

24Éste era el texto de la oración: Señor, Señor Dios, creador de todo, terrible y fuerte, justo y compasivo, único rey y bienhechor,

25único protector, único justo, todopoderoso y eterno, que salvas a Israel de todo mal, que elegiste y consagraste a nuestros padres,

26recibe este sacrificio por todo tu pueblo, Israel. Guarda tu porción y santifícala.

27Congrega a los nuestros dispersos, da libertad a los que viven como esclavos entre los paganos, fíjate en los despreciados y aborrecidos, para que los paganos reconozcan que tú eres nuestro Dios;

28castiga a los tiranos que llenos de soberbia nos insultan;

29planta a tu pueblo en tu lugar santo, como dijo Moisés.

30Los sacerdotes, por su parte, cantaban los himnos.

31Y cuando se consumieron las víctimas, Nehemías mandó derramar el líquido sobrante encima de unas piedras grandes.

32Lo hicieron, y se encendió una llama, pero se consumió en cuanto brilló la luz refulgente del altar.

33Cuando se hizo público el suceso, y cuando contaron al rey de Persia que en el sitio donde habían escondido el fuego los sacerdotes deportados había aparecido un líquido con el que los acompañantes de Nehemías habían purificado las víctimas del sacrificio,

34el rey, después de comprobar el hecho, mandó poner una cerca y declarar aquel sitio recinto sagrado.

35Cuando el rey les hacía ese favor había un intercambio de regalos entre el rey y sus favorecidos.

36Los acompañantes de Nehemías llamaron a aquel líquido neftar, que significa purificación, pero comúnmente se llama nafta.

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