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2 Crónicas 24

Biblia del Peregrino (1993)

1Joás tenía siete años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén cuarenta años. Su madre se llamaba Sibyá y era natural de Berseba.

2Mientras vivió el sacerdote Yehoyadá hizo lo que el Señor aprueba.

3Yehoyadá le procuró dos mujeres y engendró hijos e hijas.

4Más tarde, Joás sintió deseos de restaurar el templo.

5Reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: Id por las ciudades de Judá recogiendo dinero de todo Israel para reparar todos los años el templo de vuestro Dios. Daos prisa. Pero los levitas se lo tomaron con calma.

6Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Yehoyadá y le dijo: ¿Por qué no te has preocupado de que los levitas cobren en Judá y Jerusalén el tributo impuesto por Moisés, siervo del Señor, y por la comunidad de Israel para la tienda de la alianza?

7¿No te das cuenta de que la malvada Atalía y sus secuaces destrozaron el templo y dedicaron a los baales todos los objetos sagrados del mismo?

8Entonces, por orden del rey, hicieron una hucha y la colocaron en la puerta del templo, por fuera.

9Luego pregonaron por Judá y Jerusalén que había que ofrecer al Señor el tributo que Moisés, siervo de Dios, había impuesto a Israel en el desierto.

10Las autoridades y la población lo hicieron de buena gana y depositaron dinero hasta que se llenó la hucha.

11Cada vez que los levitas llevaban la hucha a la inspección real y veían que había mucho dinero, se presentaban un secretario del rey y un inspector del sumo sacerdote, vaciaban la hucha y volvían a colocarla en su sitio. Así hicieron periódicamente, y reunieron una gran suma de dinero.

12El rey y Yehoyadá lo entregaban a los capataces de la obra del templo, y éstos pagaban a los albañiles y carpinteros que restauraban el templo y a los herreros y broncistas que lo reparaban.

13Los obreros hicieron su tarea; bajo sus manos fue resurgiendo la estructura, hasta que levantaron sólidamente el templo según los planos.

14Al terminar, devolvieron al rey y a Yehoyadá el dinero sobrante, con el que hicieron objetos para el templo, utensilios para el culto y para los holocaustos, copas y objetos de oro y plata. Mientras vivió Yehoyadá ofrecieron los holocaustos regulares en el templo.

15Éste llegó a viejo y murió en edad avanzada, a los ciento treinta años.

16Lo enterraron con los reyes en la Ciudad de David, porque fue bueno con Israel, con Dios y con su templo.

17Cuando murió Yehoyadá, las autoridades de Judá fueron a rendir homenaje al rey, y éste siguió sus consejos;

18olvidando el templo del Señor, Dios de sus padres, dieron culto a las estelas y a los ídolos. Este pecado desencadenó la cólera de Dios contra Judá y Jerusalén.

19Les envió profetas para convertirlos, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.

20Entonces el Espíritu de Dios se apoderó de Azarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, que se presentó ante el pueblo, y le dijo: Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los preceptos del Señor? Vais a la ruina. Habéis abandonado al Señor y él os abandona.

21Pero conspiraron contra él y lo apedrearon en el atrio del templo por orden del rey.

22El rey Joás, sin tener en cuenta los beneficios recibidos de Yehoyadá, mató a su hijo, que murió diciendo: ¡Que el Señor juzgue y sentencie!

23Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, penetró en Judá hasta Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco.

24El ejército de Siria era reducido, pero el Señor le entregó un ejército enorme porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se vengaron de Joás.

25Al retirarse los sirios, dejándolo gravemente herido, sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá. Lo asesinaron en la cama y murió. Lo enterraron en la Ciudad de David, pero no le dieron sepultura en el panteón real.

26Los conspiradores fueron Zabad, hijo de Simat, la amonita, y Yehozabad, hijo de Simrit, la moabita.

27Para lo referente a sus hijos, a las numerosas profecías contra él y a la restauración del templo, véase el Comentario a los Anales de los reyes. Su hijo Amasías le sucedió en el trono.

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