1 Timoteo 6
Biblia del Peregrino (1993) ›1Los que están bajo el yugo de la esclavitud han de juzgar a sus amos dignos de todo respeto, para que el nombre de Dios y su enseñanza no se exponga al descrédito.
2Los que tienen amos creyentes, no por ser hermanos deben despreciarlos; antes deben servirles mejor, porque los que gozan de sus servicios son creyentes y dignos de amor. Eso es lo que debes enseñar y recomendar.
3Quien enseña otra cosa y no se atiene a las palabras saludables de nuestro Señor Jesucristo y a una enseñanza religiosa,
4es un vanidoso que no entiende nada, un enfermo de disputas y controversias de palabras. De ahí brotan envidias, discordias, maledicencias, sospechas malignas,
5altercados interminables propios de personas corrompidas mentalmente, ajenas a la verdad, que piensan que la religión es un negocio.
6Gran negocio es la religión para quien sabe contentarse,
7ya que nada trajimos al mundo y nada podremos llevarnos.
8Con tener vestido y alimento contentémonos.
9Los que se afanan por enriquecerse caen en tentaciones y trampas y múltiples deseos insensatos y profanos, que precipitan a los hombres en la ruina y la perdición.
10La raíz de todos los males es la codicia: por entregarse a ella, algunos se alejaron de la fe y se atormentaron con muchos sufrimientos.
11Tú en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso; busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la bondad.
12Pelea el noble combate de la fe. Aférrate a la vida eterna, a la cual te llamaron cuando hiciste tu noble confesión ante muchos testigos.
13En presencia de Dios, que da vida a todo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con su noble confesión,
14te encargo que conserves el mandato sin mancha ni tacha, hasta que aparezca nuestro Señor Jesucristo,
15a quien mostrará a su tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores,
16el único inmortal que habita en la luz inaccesible, que ningún hombre ha visto ni puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.
17A los ricos de este mundo recomiéndales que no se envanezcan, que pongan su esperanza no en riquezas inciertas, sino en Dios, que nos permite disfrutar abundantemente de todo.
18Que sean ricos de buenas obras, generosos y solidarios.
19Así acumularán un buen capital para el futuro y alcanzarán la vida auténtica.
20Querido Timoteo, conserva el depósito, evita la charlatanería profana y las objeciones de una mal llamada ciencia.
21Algunos por profesarla se apartaron de la fe. La gracia esté con vosotros.