1 Reyes 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1El rey David ya era viejo, de edad avanzada; por más ropa que le echaban encima, no entraba en calor.
2Los cortesanos le dijeron: -Busque una muchacha soltera, que atienda y asista a vuestra majestad; cuando duerma en vuestros brazos, vuestra majestad entrará en calor.
3Entonces fueron por todo el territorio israelita buscando una muchacha guapa; encontraron a Abisag, de Sunán, y se la llevaron al rey.
4Era muy hermosa; atendía al rey y lo cuidaba, pero el rey no se unió a ella.
5Mientras tanto, Adonías, hijo de Jaguit, que ambicionaba el trono, se agenció una carroza, caballos y cincuenta hombres de escolta
6su padre no lo había disgustado nunca pidiéndole cuentas de lo que hacía . Era de muy buen tipo, más joven que Absalón.
7Se alió con Joab, hijo de Seruyá, y con el sacerdote Abiatar, que apoyaron su causa.
8En cambio, el sacerdote Sadoc, Benayas, hijo de Yehoyadá, el profeta Natán, Semeí y sus compañeros y los guerreros de David no se unieron a Adonías.
9Junto a Eben Zojélet, cerca de En-Roguel, Adonías sacrificó ovejas, toros y terneros cebados; convidó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los funcionarios reales de Judá,
10pero no convidó al profeta Natán, a Benayas, a los guerreros de David ni a su hermano Salomón.
11Natán dijo entonces a Betsabé, madre de Salomón: -¿No has oído que Adonías, hijo de Jaguit, se ha proclamado rey sin que lo sepa David, nuestro señor?
12Pues te voy a dar un consejo para que salgáis con vida tú y tu hijo Salomón:
13vete al rey David y dile: Majestad, tú me juraste: Tu hijo Salomón me sucederá en el reino y se sentará en mi trono. Entonces, ¿por qué Adonías se ha proclamado rey?
14Mientras estés tú allí hablando con el rey, entraré yo detrás de ti para confirmar tus palabras.
15Betsabé se presentó al rey en la alcoba. El rey estaba muy viejo y la sunamita Abisag lo cuidaba.
16Betsabé se inclinó, postrándose ante el rey, y éste le preguntó: -¿Qué quieres?
17Betsabé respondió: -¡Señor! Tú le juraste a tu sierva por el Señor, tu Dios: Tu hijo Salomón me sucederá en el reino y se sentará en mi trono.
18Pero ahora resulta que Adonías se ha proclamado rey sin que vuestra majestad lo sepa.
19Ha sacrificado toros, terneros cebados y ovejas en cantidad y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y al general Joab, pero no ha convidado a tu siervo Salomón.
20¡Majestad! Todo Israel está pendiente de ti, esperando que les anuncies quién va a suceder en el trono al rey, mi señor;
21porque el rey va a reunirse con sus antepasados, y mi hijo Salomón y yo vamos a aparecer como usurpadores.
22Estaba todavía hablando con el rey, cuando llegó el profeta Natán.
23Avisaron al rey: -Está aquí el profeta Natán. Natán se presentó al rey, se postró ante él rostro en tierra,
24y dijo: -¡Majestad! Sin duda tú has dicho: Adonías me sucederá en el reino y se sentará en mi trono;
25porque hoy ha ido a sacrificar toros, terneros cebados y ovejas en cantidad, y ha convidado a todos los hijos del rey, a los generales y al sacerdote Abiatar, y ahí están, banqueteando con él, y le aclaman: ¡Viva el rey Adonías!
26Pero no ha convidado a este servidor tuyo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benayas, hijo de Yehoyadá, ni a tu siervo Salomón.
27Si esto se ha hecho por orden de vuestra majestad, ¿por qué no habías comunicado a tus servidores quién iba a sucederte en el trono?
28El rey David dijo: -Llamadme a Betsabé. Ella se presentó al rey y se quedó en pie ante él.
29Entonces el rey juró:
30-¡Vive Dios, que me libró de todo peligro! Te juro por el Señor, Dios de Israel: Tu hijo Salomón me sucederá en el reino y se sentará en mi trono. ¡Pues voy a hacerlo hoy mismo!
31Betsabé se inclinó rostro en tierra ante el rey, y dijo: -¡Viva siempre el rey David, mi señor!
32El rey David ordenó: -Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benayas, hijo de Yehoyadá. Cuando se presentaron ante el rey,
33éste les dijo: -Tomad con vosotros a los ministros de vuestro señor. Montad a mi hijo Salomón en mi propia mula. Bajadlo al Guijón.
34Allí el sacerdote Sadoc lo ungirá rey de Israel; tocad la trompeta y aclamad: ¡Viva el rey Salomón!
35Luego subiréis detrás de él, y cuando llegue se sentará en mi trono y me sucederá en el reino, porque lo nombro jefe de Israel y Judá.
36Benayas, hijo de Yehoyadá, respondió al rey: -¡Amén! ¡Que el Señor refrende la orden de vuestra majestad!
37¡Que el Señor esté con Salomón como lo ha estado con vuestra majestad! ¡Que haga su trono más glorioso que el trono de vuestra majestad!
38Entonces, el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benayas, hijo de Yehoyadá, los quereteos y los peleteos bajaron a Salomón montado en la mula del rey David y lo condujeron al Guijón.
39El sacerdote Sadoc tomó del santuario la cuerna de aceite y ungió a Salomón. Sonaron las trompas y todos aclamaron: ¡Viva el rey Salomón!
40Luego subieron todos detrás de él al son de flautas, y armando tal algazara, que la tierra se resquebrajaba con el estruendo.
41Adonías y sus convidados lo oyeron cuando acababan de comer. Joab oyó el sonido de la trompa y preguntó: -¿Por qué está alborotada toda la ciudad?
42Todavía estaba hablando cuando apareció Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar. Adonías dijo: -Entra, que tú eres buena persona y traerás buenas noticias.
43Jonatán le respondió: -Al contrario. Su majestad, el rey David, ha nombrado rey a Salomón.
44Ha mandado al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benayas, hijo de Yehoyadá, y a los quereteos y los peleteos que lleven a Salomón montado en la mula del rey;
45y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en El Guijón. Desde allí han subido en plan de fiesta; la ciudad está alborotada. Ése es el clamoreo que habéis oído.
46Y todavía más, Salomón se ha sentado en el trono real,
47y los cortesanos han ido a felicitar a su majestad, el rey David, diciendo: ¡Que tu Dios haga a Salomón más famoso que tú y su trono más glorioso que el tuyo! Y el rey, desde el lecho, ha exclamado, haciendo una inclinación:
48¡Bendito el Señor, Dios de Israel, que hoy me concede ver a un hijo mío sentado en mi trono!
49Todos los convidados se aterrorizaron, y levantándose de la mesa, se fue cada uno por su lado.
50Adonías tuvo miedo de Salomón y fue a agarrarse a los salientes del altar.
51Avisaron a Salomón: -Adonías te tiene miedo y está agarrado a los salientes del altar, pidiendo que le jures hoy que no lo matarás.
52Salomón dijo: -Si se porta como un hombre de honor, no caerá a tierra ni un pelo suyo. Pero si se le sorprende en alguna falta, morirá.
53El rey Salomón envió gente que lo bajara del altar. Adonías se presentó al rey Salomón, se postró ante él y el rey le dijo: -Vete a casa.