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Salmos 106

Nueva Versión Internacional e

1Salmo 106106:1, 106—1Cr 16:34-36¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR! Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

2¿Quién puede proclamar las proezas del SEÑOR, o expresar toda su alabanza?

3Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo.

4Recuérdame, SEÑOR, cuando te compadezcas de tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación.

5Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad.

6Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad.

7Cuando nuestros padres estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas; no tuvieron presente tu bondad infinita y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.[a]

8Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre, para mostrar su gran poder.

9Reprendió al Mar Rojo, y éste quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto.

10Los salvó del poder de sus enemigos, del poder de quienes los odiaban.

11Las aguas envolvieron a sus adversarios, y ninguno de éstos quedó con vida.

12Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas.

13Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes.

14En el desierto cedieron a sus propios deseos; en los páramos pusieron a prueba a Dios.

15Y él les dio lo que pidieron, pero les envió una enfermedad devastadora.

16En el campamento tuvieron envidia de Moisés y de Aarón, el que estaba consagrado al SEÑOR.

17Se abrió la tierra y se tragó a Datán; sepultó a los seguidores de Abirán.

18Un fuego devoró a esa pandilla; las llamas consumieron a los impíos.

19En Horeb hicieron un becerro; se postraron ante un ídolo de fundición.

20Cambiaron al que era su motivo de orgullo[b] por la imagen de un toro que come hierba.

21Se olvidaron del Dios que los salvó y que había hecho grandes cosas en Egipto:

22milagros en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.

23Dios amenazó con destruirlos, pero no lo hizo por Moisés, su escogido, que se puso ante él en la brecha e impidió que su ira los destruyera.

24Menospreciaron esa bella tierra; no creyeron en la promesa de Dios.

25Refunfuñaron en sus tiendas de campaña y no obedecieron al SEÑOR.

26Por tanto, él levantó su mano contra ellos para hacerlos caer en el desierto,

27para hacer caer a sus descendientes entre las naciones y dispersarlos por todos los países.

28Se sometieron al yugo de Baal Peor y comieron de las ofrendas a ídolos sin vida.[c]

29Provocaron al SEÑOR con sus malvadas acciones, y les sobrevino una plaga.

30Pero Finés se levantó e hizo justicia, y la plaga se detuvo.

31Esto se le acreditó como un acto de justicia para siempre, por todas las generaciones.

32Junto a las aguas de Meribá hicieron enojar al SEÑOR, y a Moisés le fue mal por culpa de ellos,

33pues lo sacaron de quicio y él habló sin pensar lo que decía.

34No destruyeron a los pueblos que el SEÑOR les había señalado,

35sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres.

36Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron una trampa.

37Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.

38Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas. Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada profanó la tierra.

39Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron.

40La ira del SEÑOR se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible.

41Por eso los entregó a los paganos, y fueron dominados por quienes los odiaban.

42Sus enemigos los oprimieron, los sometieron a su poder.

43Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad.

44Al verlos Dios angustiados, y al escuchar su clamor,

45se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión.

46Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos.

47Sálvanos, SEÑOR, Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos.

48¡Bendito sea el SEÑOR, el Dios de Israel, eternamente y para siempre! ¡Que todo el pueblo diga: «Amén»! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR! LIBRO VSalmos 107-150

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