Job 19
Nueva Versión Internacional e ›1Sexto discurso de Job A esto, Job respondió:
2«¿Hasta cuándo van a estar atormentándome y aplastándome con sus palabras?
3Una y otra vez[a] me hacen reproches; descaradamente me atacan.
4Aun si fuera verdad que me he desviado, mis errores son asunto mío.
5Si quieren darse importancia a costa mía, y valerse de mi humillación para atacarme,
6sepan que es Dios quien me ha hecho daño, quien me ha atrapado en su red.
7»Aunque grito: “¡Violencia!”, no hallo respuesta; aunque pido ayuda, no se me hace justicia.
8Dios me ha cerrado el camino, y no puedo pasar; ha cubierto de oscuridad mis senderos.
9Me ha despojado de toda honra; de la cabeza me ha quitado la corona.
10Por todos lados me destroza, como a un árbol; me aniquila, y arranca de raíz mi esperanza.
11Su enojo se ha encendido contra mí; me cuenta entre sus enemigos.
12Sus tropas avanzan en tropel; levantan una rampa para asediarme; ¡acampan alrededor de mi carpa!
13»Hizo que mis hermanos me abandonaran; hasta mis amigos se han alejado de mí.
14Mis parientes y conocidos se distanciaron, me echaron al olvido.
15Mis huéspedes y mis criadas me ven como a un extraño, me miran como a un desconocido.
16Llamo a mi criado, y no me responde, aunque yo mismo se lo ruego.
17A mi esposa le da asco mi aliento; a mis hermanos[b] les resulto repugnante.
18Hasta los niños se burlan de mí; en cuanto me ven, me dan la espalda.[c]
19A todos mis amigos les resulto abominable; mis seres queridos se han vuelto contra mí.
20La piel y la carne se me pegan a los huesos; ¡a duras penas he salvado el pellejo![d]
21»¡Compadézcanse de mí, amigos míos; compadézcanse, que la mano de Dios me ha golpeado!
22¿Por qué me acosan como Dios? ¿No les basta con desollarme vivo?[e]
23»¡Ah, si fueran grabadas mis palabras, si quedaran escritas en un libro!
24¡Si para siempre quedaran sobre la roca, grabadas con cincel en una placa de plomo!
25Yo sé que mi redentor[f] vive, y que al final triunfará sobre la muerte.[g]
26Y cuando mi piel haya sido destruida, todavía veré a Dios con mis propios ojos.[h]
27Yo mismo espero verlo; espero ser yo quien lo vea, y no otro. ¡Este anhelo me consume las entrañas!
28»Ustedes dicen: “Vamos a acosarlo, porque en él está la raíz del mal.”
29Pero cuídense de la espada, pues con ella viene la ira justiciera, para que sepan que hay un juez.»