Sabiduría 16
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1SABIDURÍA 16 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros Segunda antítesis Cap. 16 Tras una larga digresión, el final del libro, 16-19, continúa el paralelo entre egipcios e israelitas, ver Sb 11:4+ . La segunda antítesis viene preparada de lejos por la mención general de las plagas, ver Sb 11:15-15 ; Sb 12:23-27 . El autor sigue añadiendo varios detalles a los relatos bíblicos antiguos (como Sb 16:3 ), interpretándolos libremente al estilo del midrás. : las ranas. Sb 11:16 ; Sb 12:23 ; Sb 12:27 Por eso, fueron justamente castigados por semejantes seres y atormentados por plagas de bichos.
2En lugar de este castigo, favoreciste a tu pueblo y, para calmar su hambre, les preparaste como alimento Ex 16:9-13 ; Nm 11:10-32 un manjar exquisito: codornices;
3para que aquéllos, con ganas de comer, perdiesen el natural apetito, asqueados de los bichos que les enviabas; mientras éstos, tras una privación pasajera, saboreaban un manjar exquisito.
4Pues era preciso que aquéllos opresores sufrieran un hambre irremediable, Sb 11:8-9 mientras a éstos bastaba con mostrarles cómo eran atormentados sus enemigos.
5Tercera antítesis: langostas y serpiente de bronce. Incluso cuando les sobrevino la furia terrible de las fieras Nm 21:4-9 y perecían mordidos por serpientes sinuosas, tu cólera no duró hasta el final.
6Como escarmiento, se vieron molestados por poco tiempo, Nm 21:9+ pues tenían un signo de salvación 16:6 En vez de «signo» varios mss importantes dicen «consejero». para recordar los mandamientos de tu Ley;
7Jn 3:14-17 y el que lo miraba se curaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, salvador de todos 16:7 El autor interpreta Nm 21:4-9 en el sentido de la misericordia. Afirma también que la serpiente de bronce no gozaba de poder alguno por sí misma. Ve en ella el recuerdo de la Ley y la señal de una salvación ofrecida a todos por Dios, lo cual no se deduce del texto antiguo. -Serpiente de bronce y designio salvífico universal de Dios figuran en un mismo contexto en Jn 3:14-17 . . Is 45:14+
8Con esto convenciste a nuestros enemigos de que tú eres quien libra de todo mal 16:8 Se supone a los enemigos informados acerca de estos acontecimientos, ver Sb 11:13 , a menos que el autor piense en una enseñanza siempre válida en el presente. :
9Ex 10:4-15 ; Ex 8:16-20 [ Ex 8:20-24 ] ellos morían por las picaduras de langostas y moscas, sin encontrar remedio para su vida, Sb 11:15-16 pues merecían ser castigados por tales bichos 16:9 Parece que el autor quiere asociar a las langostas, Ex 10:4-15 , mediante un término bastante vago, los tábanos, Ex 8:16-20 [ Ex 8:20-24 ], y los mosquitos, Ex 8:12-15 [ Ex 8:16-19 ]. La idea de adjudicarles una acción mortífera puede resultar de una amplificación de Ex 10 («mortandad») y de Sal 78:45 («tábanos que los comieron»); se compara también, para una trasposición apocalíptica de estas plagas, con Ap 9:3-12 . .
10Pero contra tus hijos nada pudieron los dientes de serpientes venenosas, pues tu misericordia acudió a sanarlos.
11Las mordeduras, pronto curadas, les recordaban tus palabras, para que no cayeran en profundo olvido y se vieran excluidos de tus beneficios.
12No los curó hierba ni cataplasma, Sal 107:20 ; Is 55:10-11 sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.
13Dt 32:39+ Pues tú tienes poder sobre la vida y la muerte, 1 S 2:6 haces bajar a las puertas del abismo y haces subir 16:13 El autor enseña aquí el poder absoluto de Dios sobre la vida y la muerte, no sólo en el sentido de que puede sacar a quien le place del peligro de muerte, ver Sal 9:14 [ Sal 9:13 ]; Sal 107:17-19 ; Is 38:10-17 , sino también, al parecer, en el sentido más profundo de que puede devolver a la vida corporal el alma que ha bajado al Seol, ver 1 R 17:17-23 ; 2 R 4:33-35 ; 2 R 13:21 . .
14El hombre, en cambio, puede matar con su maldad, pero no puede devolver el espíritu que se fue, ni liberar al alma del abismo 16:14 «Abismo» no aparece aquí explícitamente (lit.: «al alma que ha sido acogida»), pero la referencia implícita es evidente. .
15Cuarta antítesis: el granizo y el maná. Es imposible escapar de tu mano.
16Los impíos que no querían conocerte fueron castigados con la fuerza de tu brazo; Ex 9:24 ; Ex 9:25 ; Sal 78:47-49 los persiguieron lluvias insólitas, granizadas y aguaceros implacables, y el fuego los devoró 16:16 Todos los rasgos de esta enumeración recuerdan la plaga del granizo, Ex 9:13-35 , pero el autor utiliza al estilo del midrás todas las indicaciones bíblicas: para las «lluvias» ver Ex 9:29 (LXX), Ex 9:33-34 ; para «el fuego» ver Ex 9:23-24 ; Sal 78:47-49 ; Sal 105:32 (donde también encontramos la «lluvia»). .
17Y lo más sorprendente era que el fuego Sb 5:17 ; Sb 5:20 ardía más en el agua, que todo lo apaga, pues el cosmos es defensor de los justos.
18Unas veces las llamas amainaban para no abrasar a los animales enviados contra los impíos 16:18 Parece como si el autor pensara que las primeras plagas duran todavía cuando la séptima, la del granizo ( Ex 9:13-35 ), cae sobre Egipto. y para que, al verlos, comprendieran que los impulsaba el juicio de Dios.
19Otras veces, aun en medio del agua, ardían más intensamente que el fuego para destruir los frutos de una tierra injusta.
20Ex 16; Sal 78:25 ; Sal 105:40 A tu pueblo, por el contrario, lo alimentaste con manjar de ángeles y les mandaste desde el cielo un pan preparado sin fatiga, que producía gran placer y satisfacía todos los gustos 16:20 El maná, «pan de ángeles», Sal 78:25 , o «pan de los cielos», Sal 105:40 , que «sabía a torta de miel», Ex 16:31 , viene a resultar un alimento capaz de adaptarse a todos los gustos y de tomar todos los sabores deseables, y el símbolo mismo de la dulzura de Dios ( Sb 16:21 ). Este rasgo tiene sus paralelos muy concretos en los textos rabínicos y es ya testigo de una leyenda judía sobre el maná. La liturgia cristiana ha aplicado este pasaje a la Eucaristía. .
21Este sustento mostraba tu dulzura para con tus hijos, pues se adaptaba al gusto del que lo tomaba y se transformaba en lo que cada uno quería.
22Nieve y hielo resistían al fuego sin fundirse, para que supieran que el fuego destruía las cosechas de sus enemigos, Sb 16:19 ardiendo entre el granizo y resplandeciendo entre la lluvia.
23En cambio, se olvidaba de su propio poder, para que los justos pudieran alimentarse.
24Sb 5:17 ; Sb 19:6 Porque la creación, sirviéndote a ti, su Creador, se endurece para castigar a los injustos y se modera para favorecer a los que confían en ti.
25Sb 19:18 ; Sal 104:27 ; Sal 104:28 ; Sal 136:25 ; Sal 145:16 Por eso, también entonces, adoptando todas las formas 16:25 El autor trata de explicar esta particularidad del maná, ver Sb 16:20c , Sb 16:21c , valiéndose de la física de la época, mediante una mutación de los elementos o un cambio de sus propiedades. Pero más que en el hecho extraordinario insiste en la enseñanza que de él se desprende. , servía a tu generosidad que a todos sustenta, conforme al deseo de los necesitados,
26para que aprendieran tus hijos queridos, Señor, que no es la variedad de frutos lo que alimenta al hombre, Dt 8:3+ sino que es tu palabra la que mantiene a los que creen en ti.
27Porque lo que el fuego no llegaba a consumir Ex 16:21 se derretía simplemente al calor de un tenue rayo de sol,
28para que supieran que hay que adelantarse al sol para darte gracias Sal 5:4 [ Sal 5:3 ]; Si 39:5 e ir a tu encuentro al rayar el alba 16:28 Esta lectura, apoyada en una interpretación muy libre de Ex 16:21 , registra la costumbre de hacer coincidir la oración de la mañana con la aurora o los primeros rayos del sol. ,
29pues la esperanza del ingrato se derrite como escarcha invernal Sal 58:8 [ Sal 58:7 ] y se escurre como agua inútil.