Lucas 7
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Curación del | Mt 8:5-10 , Mt 8:13 ; | Jn 4:46-54 ? siervo de un centurión. Una vez concluidas todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaún.
2Se encontraba enfermo y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste.
3Habiendo oído hablar de Jesús, le envió unos ancianos 7:3 Notables de la localidad que no se deben confundir con los ancianos de Jerusalén, miembros del Sanedrín. de los judíos para rogarle que viniera y salvara a su siervo.
4Éstos, llegando ante Jesús, le suplicaban insistentemente, diciendo: «Merece que se lo concedas,
5porque ama a nuestro pueblo 7:5 Se trata, sin duda, como en el caso de Cornelio, Hch 10:1-2+ , de un pagano simpatizante con el Judaísmo. y él Lc 12:33+ mismo nos ha edificado la sinagoga.»
6Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo,
7por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra y quede sano mi criado 7:7 Var.: «y quedará sano mi criado». .
8Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: “Vete”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.»
9Al oír esto, Jesús quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he Mt 8:10+ encontrado una fe tan grande.»
10Cuando los enviados volvieron a la casa hallaron al siervo sano.
11Resurrección del hijo de la viuda de Naín 7:11 Relato propio de Lc, que prepara la respuesta de Jesús a los enviados de Juan, Lc 7:22 . . A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
12Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad.
13Al verla, el Señor tuvo Lc 1:43+ compasión de ella y le dijo: «No llores.»
14Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.»
15El muerto Mt 8:3+ se incorporó y se puso a hablar, y él se lo 1 R 17:23 dio a su madre.
16El temor se apoderó de Lc 1:12+ ; Lc 2:20+ todos y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros», Mt 16:14+ y «Dios ha visitado a su pueblo». Lc 1:68+
17Y lo que se decía de él se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina. Lc 4:14 , Lc 4:44
18Pregunta | Mt 11:2-15 del Bautista y testimonio de Jesús. Los discípulos de Juan le llevaron todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos,
19los envió a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»
20Aquellos hombres se acercaron a él y le dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?»
21En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos.
22Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, Is 26:19 ; Is 35:5-6 ; Is 42:7 ; Is 61:1 los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva;
23¡y dichoso aquel que no halle Lc 2:34+ escándalo en mí!»
24Cuando los mensajeros de Juan se alejaron se puso a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
25¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios.
26Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.
27De éste es de quien está escrito: He aquí que Ml 3:1 envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino.
28«Os digo: No hay, entre los nacidos de mujer, ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Dios es mayor | Mt 21:31-32 que él.
29Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, y se hicieron bautizar con el bautismo de Juan.
30Pero los fariseos y los legistas, al no aceptar su bautismo, frustraron el plan de Dios sobre ellos.
31Jesús | Mt 11:16-19 juzga a su generación. «¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen?
32Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: “Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.”
33«Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: “Demonio tiene.”
34Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, Jn 6:35+ y decís: “Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.”
35Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos 7:35 Var.: «por sus propias obras», ver Mt 11:19+ . -Los hijos de la Sabiduría, es decir, de Dios soberanamente sabio, ver Pr 8:22+ , reconocen y aceptan las obras de Dios. .»
36La pecadora perdonada 7:36 Episodio propio de Lc distinto del de la unción en Betania, Mt 26:6-13p , aunque esta última podría tal vez haber influido en algunos detalles del relato lucano. No debe identificarse a la pecadora de este episodio ni con María de Betania, hermana de Marta, Lc 10:39 ; ver Jn 11:1 ; Jn 12:2 , ni tampoco con María Magdalena, Lc 8:2 . . Un Lc 11:37 ; Lc 14:1 fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.
37Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume
38y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
39Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Mt 16:14+ ; Jn 4:18-19 «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»
40Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.»
41«Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.
42Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»
43Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien.»
44Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos.
45No me diste el beso. Ella, desde que entró 7:45 Var.: «desde que entré». , no ha dejado de besarme los pies.
46No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.
47Por eso te Mt 21:31 digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor 7:47 En la primera parte de este versículo, el amor aparece como causa del perdón; en la segunda, es su efecto. Esta antinomia procede de que el texto de la perícopa es heterogéneo. En 37-38,44-46, los gestos de la mujer demuestran un gran amor que le merece el perdón de sus faltas; de ahí la conclusión 47a. Pero en 40-43 se ha incluido una parábola, cuya lección es la inversa: un perdón mayor produce un amor mayor; de ahí la conclusión 47b. . A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»
48Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»
49Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?»
50Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te Mt 8:10+ ha salvado. Vete en paz.»