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Judit 7

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1JUDIT 7 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros II. El asedio de Betulia Campaña contra Israel. Al día siguiente ordenó Holofernes a todo su ejército y a todos los pueblos que iban como tropas auxiliares avanzar contra Betulia, ocupar los accesos de la montaña y comenzar las hostilidades contra los israelitas.

2El mismo día levantaron el campamento todos los hombres de su ejército; el número de sus guerreros era de ciento veinte mil infantes 7:2 «ciento veinte mil» con Vulg., ver Jdt 2:15 ; «ciento setenta mil» griego. y doce mil jinetes, sin contar los encargados del bagaje y la gran cantidad de hombres que iban a pie con ellos.

3Acamparon en el valle que hay cerca de Betulia, junto a la fuente, y se desplegaron a lo largo y a lo ancho: desde Dotán hasta Belbáin, y desde Betulia hasta Quiamón, que está frente a Esdrelón.

4Cuando los israelitas vieron tal muchedumbre, quedaron sobrecogidos y se dijeron unos a otros: «Ahora arrasarán éstos toda la tierra y ni los montes más altos ni los barrancos ni las colinas podrán soportar su peso.»

5Tomó cada cual su equipo 1 M 12:28-29 de guerra, encendieron hogueras en las torres y permanecieron junto a las armas toda aquella noche.

6Al segundo día, Holofernes hizo desfilar toda su caballería ante los israelitas que había en Betulia.

7Inspeccionó todas las subidas de la ciudad, reconoció las fuentes y las ocupó, dejando en ellas guarniciones de soldados; y él se volvió donde su ejército.

8Se acercaron entonces a él los príncipes de los hijos de Esaú, todos los jefes de los moabitas 7:8 Los edomitas (los «hijos de Esaú») y los moabitas son los enemigos tradicionales de Israel, Nm 20:23+ . y los generales del litoral, y le dijeron:

9«Que nuestro señor escuche una palabra y no habrá ni un solo herido en tu ejército.

10Este pueblo de los israelitas no confía tanto en sus lanzas como en las alturas de los montes en que habitan. De hecho, 1 R 20:23 ; 1 R 20:28 ; Sal 68:15 [ Sal 68:14 ]; Sal 68:17 [ Sal 68:16 ] no es fácil escalar la cumbre de estos montes.

11«Por eso, señor, no pelees contra ellos en el orden de batalla acostumbrado, para que no caiga ni un solo hombre de los tuyos.

12Quédate en el campamento y conserva todos los hombres de tu ejército. Que tus siervos se apoderen de la fuente que brota en la falda de la montaña,

13porque de ella se abastecen todos los habitantes de Betulia. La sed los destruirá y tendrán que entregarte la ciudad. Nosotros y nuestro pueblo ocuparemos las alturas de los montes cercanos y acamparemos en ellas, vigilando para que no salga de la ciudad ni un solo hombre.

14Ellos, sus mujeres y sus hijos, serán consumidos por el hambre y, aun antes de que la espada los alcance, caerán tendidos por las plazas de su ciudad.

15Entonces les impondrás un duro castigo por haberse rebelado y no haber salido a tu encuentro en son de paz.»

16Parecieron bien estos consejos a Holofernes y a todos sus oficiales, y ordenó que se ejecutara lo que proponían.

17Se puso en marcha el ejército moabita 7:17 «moabita» Vet. Lat. y sir.; «amonita» texto recibido. -Aquí, como en Jdt 10:17 , la cifra señalada no está en proporción con la misión que se trata de realizar. , reforzado por cinco mil asirios, acamparon en el valle y se apoderaron de los depósitos de agua y de las fuentes de los israelitas.

18Los edomitas y amonitas, por su parte, acamparon en el monte, frente a Dotán, y enviaron destacamentos hacia el sur y el este, frente a Egrebel, que está al lado de Jus, sobre el torrente Mojmur. El resto del ejército asirio quedó acampado en la llanura y cubría toda su superficie. Sus tiendas y bagajes formaban un campamento inmenso, porque eran una enorme muchedumbre.

19Clamaron los israelitas al Señor su Dios, pues su ánimo empezaba a flaquear, viendo que el enemigo les había cercado y cortado toda retirada.

20Treinta y cuatro días estuvieron cercados por todo el ejército asirio, infantes, carros y jinetes. A todos los habitantes de Betulia se les acabaron las reservas de agua;

21las cisternas se agotaron; ni un solo día podían beber a satisfacción, porque se les daba el agua racionada.

22Los niños aparecían abatidos, las mujeres y los adolescentes desfallecían de sed y caían en las plazas y a las salidas de las puertas de la ciudad, faltos de fuerzas.

23Todo el pueblo, los adolescentes, las mujeres y los niños, se reunieron en torno a Ozías y a los jefes de la ciudad y clamaron a grandes voces, diciendo delante de los ancianos:

24«Juzgue Dios entre nosotros y vosotros, pues habéis cometido una gran injusticia contra nosotros, por no haber hecho tentativas de paz con los asirios.

25Y ahora no hay nadie que pueda valernos. Dios nos ha entregado en sus manos, para sucumbir ante ellos de sed y destrucción total.

26Llamadles ahora mismo y entregad toda la ciudad al saqueo de la gente de Holofernes y de todo su ejército.

27Es mejor que nos convirtamos en botín suyo. Seremos sus esclavos, pero salvaremos la vida y no tendremos que ver cómo se mueren nuestros niños y expiran nuestras mujeres y nuestros hijos en nuestra presencia.

28Os conjuramos por el cielo y por la tierra, y por nuestro Dios, Señor de nuestros padres, que nos ha castigado por nuestros pecados, y por los pecados de nuestros padres, que cumpláis ahora mismo nuestros deseos 7:28 «Os conjuramos (...) que cumpláis» sir., Vet. Lat.; el griego añade una negación, pero ésta no es más que un calco de la fórmula hebrea de juramento cuyo sentido es positivo. -El castigo de las faltas individuales queda aquí ligado al castigo colectivo, según la antigua creencia de Israel en la solidaridad del pueblo en la falta y en la pena. .»

29Y toda la asamblea, a una, prorrumpió en gran llanto y clamaron, a grandes voces, al Señor Dios 7:29 Vulg. expresa como sigue la oración del pueblo: « 19 Hemos pecado con nuestros padres, hemos obrado injustamente, hemos cometido la iniquidad. 20 Tú, que eres misericordioso, ten piedad de nosotros. O al menos castiga con tu látigo nuestras iniquidades, pero no entregues a los que creen en ti a un pueblo que no te conoce, 21 para que no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? (ver Sal 42:11 [ Sal 42:10 ]; Jl 2:17 ). 22 Y cansados de clamar y hartos de llorar, se callaron.» .

30Ozías les dijo: «Tened confianza, hermanos; resistamos aún cinco días, y en este tiempo el Señor nuestro Dios se mostrará compasivo con nosotros, porque no nos ha de abandonar por siempre.

31Pero si pasan estos días sin recibir ayuda, cumpliré vuestros deseos.»

32Y despidió a la gente, que ocupó cada cual su puesto. Los hombres fueron a las murallas y torres de la ciudad, y a las mujeres y a los niños los enviaron a casa. Había en la ciudad un gran abatimiento.

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