Judit 10
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1JUDIT 10 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros IV. Judit y Holofernes Judit se dirige al campamento de Holofernes. Acabada su plegaria al Dios de Israel, y dichas todas estas palabras,
2se levantó Judit del suelo, llamó a su sierva y, bajando a la casa donde pasaba los sábados y Jdt 8:6 solemnidades,
3se quitó el sayal que vestía, se despojó de sus vestidos de viuda, se bañó toda, se ungió con perfumes exquisitos, se peinó, se puso una diadema en el cabello y se vistió la ropa que llevaba cuando era feliz, en vida de su marido Manasés.
4Se calzó las sandalias, se puso los collares, brazaletes y anillos, sus pendientes y todas sus joyas, y realzó su hermosura cuanto pudo, con ánimo Jdt 9:13+ de seducir a todos los hombres que la viesen 10:4 La Vulg. añade: «El Señor le concedió también hermosura porque este atavío no se inspiraba en la sensualidad, sino en el valor» (ver Est 5:1 griego y Jdt 15:4-5 Vulg.). El griego, que refiere sin pestañear la audaz empresa de Judit, deja entender, hasta el grito de acción de gracias de Jdt 13:16 , la ayuda divina que la conservará incólume. .
5Luego entregó a su sierva un odre de vino y un cántaro de aceite, llenó una alforja con harina de cebada, tortas de Est 4:17x ; Lv 17:10-14 higos y panes puros 10:5 Judit parece más escrupulosa que Ester respecto de la pureza legal, incluso más exigente que la misma Ley, ver Jdt 11:17 ; Jdt 12:6-9 . , empaquetó las provisiones y se lo entregó todo igualmente a su sierva.
6A continuación, se dirigieron a la puerta de la ciudad de Betulia, donde se encontraron con Ozías y con Jabrís y Jarmís, ancianos de la ciudad.
7Cuando vieron a Judit con el rostro transformado y mudada de vestidos, se quedaron maravillados de su extremada hermosura y le dijeron:
8«¡Que el Dios de nuestros padres te haga alcanzar favor y dé cumplimiento a tus designios, para gloria de los hijos de Israel y exaltación de Jerusalén!»
9Ella adoró a Dios y les dijo: «Mandad que me abran la puerta de la ciudad para que vaya a poner por obra los deseos de que me habéis hablado.» Ellos mandaron a los jóvenes que le abrieran, tal como lo pedía.
10Así lo hicieron, y salió Judit con su sierva. Los hombres de la ciudad la siguieron con la mirada mientras descendía por la ladera, hasta que llegó al valle; y allí la perdieron de vista.
11Avanzaron ellas a través del valle, hasta que les salió al encuentro una avanzada de los asirios,
12que la detuvieron y preguntaron: «¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas?» Ella respondió: «Hija de hebreos soy y huyo de ellos, porque están a punto de ser devorados por vosotros.
13Vengo a presentarme ante Holofernes, jefe de vuestro ejército, para hablarle con sinceridad 10:13 Las protestas de veracidad, ver Jdt 11:5 , Jdt 11:10 , que se atribuyen a Judit, resuelta a engañar a Holofernes, Jdt 11:12-19 , se han de entender en el contexto moral de la época patriarcal (ver Gn 27:1-25 ; Gn 34:13-29 ; Gn 37:32-34 ) o de las guerras de Yahvé ( Jos 2:1-7 ; Jc 4:17-22 ), en que el autor quiere situarse. y mostrarle un camino por el que pueda pasar para adueñarse de toda la montaña, sin que perezca ninguno de sus hombres y sin que se pierda una sola vida.»
14Oyéndola hablar aquellos hombres, y viendo la admirable hermosura de su rostro, le dijeron:
15«Has salvado tu vida con tu decisión de bajar a presentarte ante nuestro señor. Dirígete a su tienda, que algunos de los nuestros te acompañarán hasta ponerte en sus manos.
16Cuando estés en su presencia, no tengas miedo; anúnciale tus propósitos y él se portará bien contigo.»
17Y eligieron entre ellos cien hombres que le dieran escolta a ella y a su sierva y las llevaran hasta la tienda de Holofernes.
18Habiéndose corrido por todas las tiendas la noticia de su llegada, concurrió la gente del campamento, que hicieron corro en torno a ella, mientras esperaba, fuera de la tienda, que la anunciasen a Holofernes.
19Se quedaban admirados de su belleza y, por ella, admiraban a los israelitas, diciéndose unos a otros: «¿Quién puede menospreciar a un pueblo que tiene mujeres como ésta? ¡Sería un error dejar con vida a uno solo de ellos, porque los que quedaran, serían capaces de engañar a todo el mundo!»
20Salieron, pues, los de la escolta personal de Holofernes y todos sus servidores y la introdujeron en la tienda.
21Estaba Holofernes descansando en su lecho, bajo colgaduras de oro y púrpura recamadas de esmeraldas y piedras preciosas.
22Se la anunciaron y él salió hasta la entrada de la tienda, precedido de lámparas de plata 10:22 La tienda de Holofernes, ver también Jdt 12:1 ; Jdt 13:1-3 ; Jdt 14:14-15 , parece ser un pabellón amplio y ricamente decorado. La fantasía del narrador se ha desbordado en esta presentación de una tienda de ejército en campaña, aunque se tratara de la de un general en jefe. .
23Cuando Judit llegó ante Holofernes y sus ministros, todos se maravillaron de la hermosura de su rostro. Cayó ella rostro en tierra y se postró ante él, pero los siervos la levantaron.