Jeremías 44
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Último ministerio de Jeremías. Los judíos y la Reina de los Cielos. Palabra LXX: 51:1-30 dirigida a Jeremías con destino a todos los judíos establecidos en territorio egipcio en Migdol, Tafnis, Menfis, y en territorio de Patrós 44:1 Migdol, al este de Tafnis, Jr 43:7+ ; sobre Menfis, ver Jr 2:16+ ; Patrós traduce el egipcio «tierra del sur» y designa el Alto Egipto. Esta introducción hace, pues, del discurso de Jeremías un mensaje para toda la Diáspora israelita en Egipto (Elefantina, una de las islas frente a Asuán, tenía ya su colonia judía, ver 2 M 1:1+ ). .
2Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Vosotros habéis visto la calamidad que he acarreado a Jerusalén y a todas las ciudades de Judá, y ahí las tenéis arruinadas hoy en día, sin que haya en ellas habitante,
3en vista de la maldad que hicieron para irritarme, yendo a incensar y servir a otros dioses desconocidos de ellos, de vosotros y de vuestros padres.
4Yo me afané por enviaros a todos mis siervos, los profetas, Jr 7:25+ a deciros: «Ea, no hagáis esta abominación que detesto.»
5Mas no oyeron ni aplicaron el oído para convertirse de su malicia y dejar de incensar a otros dioses.
6Derramóse mi cólera y mi ira y ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que fueron reducidas a ruinas desoladas, como lo están hoy día.
7Ahora, pues, así dice Yahvé, el Dios Sebaot, el Dios de Israel: ¿Por qué os hacéis tanto daño a vosotros mismos, hasta borraros a hombre y mujer, niño y lactante de en Is 4:3+ medio de Judá sin que os quede resto,
8irritándome con las hechuras de vuestras manos, quemando incienso a otros dioses en Egipto, adonde habéis venido como refugiados, como queriendo acabar de borraros a vosotros mismos y acabar en tema de maldición y oprobio en todas Jr 42:18 las naciones de la tierra?
9¿Si será que habéis olvidado las maldades de vuestros padres y las de los reyes de Judá y de sus caudillos 44:9 «sus caudillos» griego; «su mujer» hebr. , y las propias vuestras y las de vuestras mujeres; maldades que hacían en tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
10No se han compungido hasta la fecha, ni han temido ni andado en la Ley y los preceptos que propuse a vosotros y a vuestros padres.
11Por tanto, así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Mirad que yo me fijo en vosotros para mal, para raer a todo Judá.
12Echaré mano al resto de Judá —los que enderezaron rumbo a Egipto, para entrar allí como refugiados— y se consumirán todos ellos en Egipto, y caerán por la espada, por el hambre acabarán consumidos. Del chico al grande por la espada y por el hambre morirán, y serán tema de imprecación y asombro, de maldición y oprobio.
13Visitaré a los que viven en Egipto, lo mismo que visité a Jerusalén: con la espada, el hambre y la peste,
14y del resto de Judá, que, como refugiados vinieron acá a Egipto, no quedará evadido ni superviviente para volver a tierra de Judá, adonde se prometen volver para quedarse allí, porque ya no volverán más que algunos huidos.
15Respondieron a Jeremías todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, y todas las mujeres presentes —una gran concurrencia— y todo el pueblo establecido en territorio egipcio, en Patrós:
16«En eso que nos has dicho en nombre de Yahvé, no te hacemos caso,
17sino que cumpliremos precisamente cuanto tenemos prometido, que es quemar incienso a Jr 7:18+ la Reina de los Cielos 44:17 Istar ( Jr 7:18+ ); los pasteles amasados en su honor, Jr 44:19 , representaban a la diosa desnuda. y hacerle libaciones, como venimos haciendo nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, Os 2:7 [ Os 2:5 ] éramos felices y ningún mal nos sucedía.
18En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y el hambre somos acabados.»
19«Pues 44:19 Las mujeres toman aquí la palabra. y cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿acaso sin contar con nuestros maridos le hacíamos pasteles con su efigie derramando libaciones?»
20Jeremías dijo a todo el pueblo, a hombres, a mujeres y a todos sus interlocutores:
21«¿No es aquel incienso que ofrecíais en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y jefes y el pueblo de la tierra lo que ha recordado Yahvé y le ha venido a las mientes?
22¿Y no pudiendo Yahvé aguantar más el espectáculo de vuestras malas acciones, de las abominaciones que habíais hecho, ha venido a ser la tierra vuestra una ruina, tema de pasmo y maldición y sin habitantes —como lo es hoy día—;
23y porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Yahvé y Jr 26:4 desoísteis la voz de Yahvé, y no os condujisteis según su Ley, sus preceptos y sus estatutos, pronunció contra vosotros esta calamidad, como sucede hoy día?»
24Y dijo Jeremías a todo el pueblo y a todas las mujeres: «Oíd la palabra de Yahvé —todo Judá, los que vivís en Egipto—.
25Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos cumplisteis lo dicho: “Sin falta realizaremos los votos que hicimos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones.” Mantened, pues, vosotras vuestros votos y realizad vuestros votos sin falta.
26Empero, oíd la palabra de Yahvé, todo Judá, los que vivís en Egipto. Mirad que yo he jurado por mi gran Nombre —dice Yahvé— que no será más mi Nombre pronunciado por boca de ninguno de Judá que diga: “¡Por vida del Señor Yahvé 44:26 La gente que veneraba a Istar pretendía también invocar a Yahvé. !” en toda la tierra de Egipto.
27Mirad que yo estoy alerta sobre ellos para mal, no para bien, y serán consumidos todos los de Judá que están en Egipto, por la espada y el hambre hasta su acabamiento;
28sólo unos pocos, escapados de la espada, volverán de Egipto a Judá y sabrá todo el resto de Judá, los que han venido a Egipto como refugiados aquí, qué palabra se mantendrá: si la mía o la suya.
29«Y esto será para vosotros señal —oráculo de Yahvé— de que yo os castigaré en este lugar, de suerte que sepáis que han de mantenerse sin falta mis palabras para desgracia vuestra.
30Así dice Yahvé: Mirad que yo entrego al faraón Jofrá 44:30 En griego Apries (589-569), ver Jr 37:7 ; sucesor de Necó, será muerto por Amasis, príncipe de Libia. Jeremías da como señal este homicidio inminente, ver Jr 28:17+ , para confirmar el anuncio de la invasión ulterior de Nabucodonor el 568-567, ver Jr 43:12+ . , rey de Egipto, en manos de sus enemigos y de los que buscan su muerte, como entregué a Sedecías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su muerte.»