Hebreos 12
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1El ejemplo de Cristo. Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, Gn 4:7 ; Ga 5:7+ y corramos con constancia la carrera que se nos propone,
2fijos los Hb 2:10 ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, Mt 4:3-11p ; Jn 6:15 ; 2 Co 8:9 ; Flp 2:6-8 ; Sal 110:1 ; Hch 2:33+ ; Lc 2:34 por el gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios.
3Fijaos en aquel que soportó tal contradicción 12:3 «contradicción»; lit.: «contradicción contra sí mismo»; Var.: «contradicción contra ellos mismos». de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.
4No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado. Hb 10:32s
5Pedagogía paternal de Dios. Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os Pr 3:11-12 LXX dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él.
6Pues Ap 3:19 a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que reconoce.
7Sufrís para corrección vuestra 12:7 A los ojos de la fe, las pruebas de esta vida forman parte de la pedagogía paternal de Dios con respecto a sus hijos. La argumentación descansa en la noción bíblica de educación, mûsar, paideia , que significa instrucción por medio de la corrección: Ver Jb 5:17 ; Jb 33:19 ; Sal 94:12 ; Si 1:27 ; Si 4:17 ; Si 23:2+ : Aquí se considera la tribulación como una corrección que supone y, por tanto, manifiesta la paternidad de Dios. . Como a hijos os Dt 8:5+ trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
8Mas si quedáis sin la corrección, que a todos toca, señal de que sois bastardos y no hijos .
9Además, teníamos a nuestros padres terrestres, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos Nm 16:22 ; Nm 27:16 ; 2 M 3:24 someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir?
10¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo! Mas él, para provecho nuestro, y Lv 17+; 2 P 1:4 para hacernos partícipes de su santidad.
11Cierto que ninguna corrección 2 Co 7:8-11 ; Jn 16:20 ; 1 P 1:6-7 ; St 1:2-4 ; Is 35:3 ; Pr 4:26 LXX es, a su tiempo, agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
12Por tanto, robusteced las manos caídas y las rodillas vacilantes
13y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos , para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.
14Castigo de la infidelidad. Procurad la paz con Sal 34:15 [ Sal 34:14 ]; Rm 12:18 ; Mt 5:8-9 ; 1 Jn 3:2 todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15Velad para que nadie se vea privado de la gracia de Dios; Dt 29:17 [ Dt 29:18 ] LXX; Hch 8:23 para que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe y por ella llegue a inficionarse la comunidad.
16Que no haya ningún disoluto o impío como Esaú 12:16 Esaú cometió una impiedad renunciando a su derecho de primogenito, que le constituía en heredero de las promesas mesiánicas. Esta preferencia por un bien material e inmediato puede considerarse como una prostitución, como los profetas consideraban la idolatría. , que por Gn 25:33 una comida vendió su primogenitura.
17Ya sabéis cómo luego quiso heredar la bendición; Gn 27:30-40 pero fue rechazado y no logró un cambio de disposición, aunque lo procuró con lágrimas.
18Las dos Ga 4:24-26 alianzas 12:18 (a) El acercamiento a Dios, Hb 4:16 ; Hb 10:22 , ya no se realiza, v. Hb 12:18 , en una teofanía aterradora como en el Sinaí, sino, v. Hb 12:22 , en una ciudad construida por Dios, ciudad por la que suspiraban los Padres, Hb 11:10 , Hb 11:16 , y que, con todo, es ya celeste, Hb 4:14 ; Ap 21+. Con los ángeles se hallan congregados en torno al Mediador triunfante todos los cristianos, ver Lc 10:20 ; St 1:18 , a los que él ha santificado y perfeccionado, v. Hb 12:14 ; Hb 10:14 ; Hb 11:40+ . . No os habéis acercado a una realidad palpable 12:18 (b) Var.: «a un monte», ver v. Hb 12:22 . : Ex 19:18 ; Ex 19:16 ; Dt 4:11 fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
19toque de trompeta y a un sonido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron Ex 20:19 no se les hablara más.
20Es que no podían soportar esta orden: El que toque Ex 19:12s el monte, aunque sea un animal, será lapidado.
21Tan terrible era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: Espantado estoy Dt 9:19 y temblando.
22Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, ciudad Ap 14:1 ; Ap 21:10 del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miriadas de ángeles, reunión solemne,
23y a la asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez Rm 2:6+ universal, y a los espíritus de los justos llegados Hb 11:40+ ya a su perfección,
24y a Jesús, Hb 8:6+ mediador de una nueva alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla Hb 11:4+ ; Gn 4:10 más fuerte que la de Abel.
25Guardaos de rechazar al que os habla; pues si los que rechazaron al que promulgaba oráculos en la tierra no escaparon al castigo, Hb 2:2-3 mucho menos nosotros, si nos apartamos del que nos habla desde el cielo 12:25 El contraste que se señala afecta -más que a Moisés y a Cristo- a los beneficiarios de las dos alianzas. La antigua regulaba la vida en la tierra, esbozo de la vida celeste a donde lleva la nueva. Por tanto, abandonar ésta sería digno de un castigo más severo. .
26Su voz hizo temblar entonces la tierra. Ex 19:18 ; Jc 5:4-5 ; Sal 58:9 [ Sal 58:8 ]; Ag 2:6 Mas ahora hace esta promesa: Una vez más haré yo estremecer no sólo la tierra , sino también el cielo.
27Estas palabras, una vez más , quieren decir que las 2 P 3:12-13 ; Ap 21:1 ; Mt 24:35p cosas que tiemblan como criaturas cambiarán 12:27 Los trastornos cósmicos no son sólo metáforas apocalípticas de la intervención divina y de la introducción de un régimen nuevo, ver Am 8:9+ ; 1 Co 1:8+ ; Mt 24:1+ , sino también la señal de lo caduco y efímero del mundo visible. , a fin de que permanezcan las inconmovibles.
28Por eso, nosotros, que Dn 7:18 recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, Hb 9:14 ; Rm 1:9+ ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con respeto y reverencia 12:28 El «reino inconmovible», vv. Hb 12:22-24 , es la Ciudad del cielo donde el Hijo reina con Dios, Hb 1:8 , en medio de los ángeles y los santos. Allí viven ya desde ahora los cristianos, y su vida es una liturgia de acción de gracias, bajo el fuego purificador de la santidad divina, v. Hb 12:29 . Este versículo podría ser la conclusión del discurso de la epístola, aun cuando parezca que Hb 13:9-15 reanuda su contenido y que Hb 13:20-21 sirven mejor de epílogo. ,
29pues Dt 4:24+ ; Is 33:14 nuestro Dios es fuego devorador.