Génesis 37
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país de Canaán.
2IV. Historia de José 37:2 (a) Toda la última parte de Gn, excepto 38 y 49, gira en torno a José y describe sus diferencias con sus hermanos, pero los últimos capítulos complementan el final de la historia de Jacob: él y toda su descendencia se establecen en Egipto gracias a José, en el momento en que el hambre (ver Gn 12:10 ) les empuja a buscar alimento allí, Gn 42:1-5 . La narración tiene más unidad que en los caps. 12-36, pero aún se advierten algunos indicios de dualidad, sobre todo en el cap. 37 y hacia el final. José y sus hermanos. Ésta es la historia de Jacob 37:2 (b) Versículo de tradición sacerdotal, paralela a la tradición, quizá de origen yahvista, de los vv. Gn 37:3-11 , pero limitando el odio de los hermanos sólo a los hijos de las concubinas. Aquí José es pastor como los otros, mientras que en todo el resto del relato es el predilecto y permanece en casa; tan sólo ocasionalmente Jacob le envía a llevar algún encargo a sus hermanos, Gn 37:13-14 . . José tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos —él, muchacho todavía—, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. Y José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.
3Israel amaba a José más que a todos sus demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Gn 37:23 ; Gn 37:31 Le había hecho una túnica de manga larga.
4Vieron sus hermanos cómo le prefería su padre a todos sus otros hijos 37:4 «sus otros hijos» griego, sam.; «sus hermanos», hebr. , y le aborrecieron hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.
5José tuvo un sueño 37:5 Los sueños, que ocupan un lugar importante en la historia de José, ver 40-41, son anuncios anticipados, y no apariciones divinas como en Gn 20:3 ; Gn 28:12s ; Gn 31:11 , Gn 31:24 ; 1 R 3:5 ; ver Nm 12:6 ; Si 34+. y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
6Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido.
7Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, y de pronto mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.»
8Sus hermanos le dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?» Y acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de sus palabras.
9Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.»
10Se lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre 37:10 Raquel ha muerto ya según Gn 35:19 . El relato parece seguir otra tradición que colocaba más tarde la muerte de Raquel y el nacimiento de Benjamín, Gn 37:3 y Gn 43:29 . y tus hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?»
11Sus hermanos le tenían envidia, mientras que su padre Dn 7:28 ; Lc 2:19 ; Lc 2:51 reflexionaba.
12José Sb 10:13 ; Hch 7:9 vendido por sus hermanos 37:12 Se disciernen aquí los elementos de dos tradiciones, elohísta y yahvista; han sido combinados y su dualidad es visible sobre todo en la parte final, Gn 37:18s . Según la primera, los hijos de «Jacob» quieren matar a José, y Rubén consigue que se contenten con echarle en una cisterna, de donde piensa sacarle; pero unos mercaderes madianitas, que pasaban sin ser vistos por los hermanos, sacan a José y se lo llevan a Egipto. Según la segunda, los hijos de «Israel» quieren matar a José, pero Judá les propone venderlo a una caravana de ismaelitas de paso hacia Egipto. El resultado es el mismo en los dos casos: que José sea vendido a Putifar, eunuco del faraón, Gn 37:36 y Gn 39:1 . Sobre «Jacob» - «Israel», ver Gn 32:29 [ Gn 32:28 ]. . Fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquén,
13y dijo Israel a José: «Mira, tus hermanos están pastoreando en Siquén. Ve de mi parte adonde ellos.» Dijo: «Estoy listo.»
14Díjole: «Anda, vete a ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y tráeme noticias.» Lo envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquén.
15Se encontró con él un hombre mientras iba desorientado por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué buscas?»
16Contestó: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.»
17El hombre le dijo: «Partieron de aquí, pues yo les oí decir: “Vamos a Dotán.”» José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
18Ellos lo vieron de lejos y, antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo,
19y se decían mutuamente: «Por ahí viene el soñador.
20Vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera, y diremos que algún animal feroz lo devoró. Veremos entonces en qué paran sus sueños.»
21Rubén lo oyó y pensó en librarle de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.»
22Y añadió: «No derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era salvarlo de sus hermanos para devolverlo a su padre.
23Entonces, cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—,
24y echándole mano lo arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
25Luego se sentaron a comer. Al alzar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que bajaban hacia Egipto.
26Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro hermano y luego tapemos su Gn 4:10 ; Jb 16:18 ; Is 26:21 ; Ez 24:7 sangre 37:26 Para evitar que la sangre de la víctima clamara al cielo, Gn 4:10 , el homicida la tapaba con tierra, Ez 24:7 ; Jb 16:18+ . ?
27Vamos a venderlo a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Y sus hermanos asintieron.
28Pasaron unos madianitas mercaderes y, descubriéndolo, subieron a José del pozo. Vendieron a José por veinte piezas de plata a los ismaelitas, que se llevaron a José a Egipto.
29Al volver Rubén al pozo, resulta que José no estaba en él. Rasgó sus vestiduras
30y, volviendo donde sus hermanos, les dijo: «El niño no aparece, y yo ¿qué hago ahora?»
31Entonces tomaron la túnica de José y, degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre
32y enviaron la túnica de manga larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos encontrado: examina si se trata de la túnica de tu hijo, o no.»
33Él la examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz lo ha devorado! ¡José ha sido despedazado!»
34Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
35Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: «Voy Jr 31:15 a bajar en duelo al Seol, donde mi hijo.» Y su padre le lloraba.
36Por su parte, los madianitas, llegados a Egipto, lo vendieron a Putifar, eunuco del faraón y capitán de los guardias.