Ezequiel 21
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1(6) Entonces, la palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
2(7) «Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusalén, destila tus palabras hacia su santuario 21:7 «su santuario» griego, sir.; «los santuarios» hebr. y profetiza contra la tierra de Israel.
3(8) Dirás a la tierra de Israel: Así dice el Señor Yahvé: Aquí estoy contra ti; voy a sacar mi espada de la vaina y extirparé de ti al justo y al malvado 21:8 Ezequiel expresa aquí todavía el antiguo principio de la solidaridad en el castigo, al que en otra parte, Ez 14:12+ , opone la responsabilidad personal. .
4(9) Para extirpar de ti al justo y al malvado va a salir mi espada de la vaina, contra toda carne, desde el Negueb hasta el Norte.
5(10) Y todo el mundo sabrá que yo, Yahvé, he sacado mi espada de la vaina; no será envainada.
6(11) «Y tú, hijo de hombre, lanza gemidos, con corazón quebrantado. Lleno de amargura, lanzarás gemidos ante sus ojos.
7(12) Y si acaso te dicen: “¿Por qué esos gemidos?”, dirás: “Por causa de una noticia a cuya llegada todos los corazones desfallecerán, desmayarán todos los brazos, todos los espíritus Ez 7:17 se amilanarán, y todas las rodillas se irán en agua”. Ved que ya llega; es cosa hecha, oráculo del Señor Yahvé.»
8(13) La palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
9(14) «Hijo de hombre, profetiza. Dirás: Así dice el Señor. Di 21:14 Este poema canta, con ritmo anhelante, a la espada de Yahvé, que Yahvé pone en manos del «matador», es decir, de los babilonios, para ejecutar sus juicios. Pero el poema está mal conservado. Los detalles son con frecuencia de difícil interpretación. : ¡Espada, espada! Afilada está, bruñida.
10(15) Para la matanza está afilada, para centellear está bruñida... 21:15 El final del v. es ininteligible y las versiones tampoco esclarecen nada. Hebr.: «o bien nos regocijaremos. El cetro de mi hijo rechaza toda madera». Griego: «presto para liberar (?) degüella, desprecia, rechaza toda madera». Vulg.: «tú que manejas el cetro de mi hijo has cortado toda madera».
11(16) Se la ha hecho bruñir para empuñarla; ha sido afilada la espada, ha sido bruñida para ponerla en mano de matador.
12(17) Grita, da alaridos, hijo de hombre, porque está destinada a mi pueblo, a todos los príncipes de Israel destinados a la espada con mi pueblo. Por eso Jr 31:19 golpéate el pecho 21:17 En hebreo, lit. «golpéate el muslo», pero traducimos por su equivalente castellano esta expresión de duelo y dolor. ,
13(18) pues la prueba está hecha... 21:18 Lo que sigue es ininteligible. Lit.: «¿y qué pasaría si no hubiera cetro desdeñoso?» La mención de un «cetro desdeñoso» indica muy probablemente una alusión al final de Ez 21:15 [ Ez 21:10 ], igualmente ininteligible. , oráculo del Señor Yahvé.
14(19) Y tú, hijo de hombre, profetiza y bate palmas. ¡Golpee la espada dos, tres veces, la espada de las víctimas, la espada de la gran víctima 21:19 Traducción conjetural de un texto tal vez corrompido. La «gran víctima» debe de ser una alusión a Sedecías. , que les amenaza en torno!
15(20) A fin de que desmaye el corazón y abunden las ocasiones de caída, en todas las puertas he puesto yo matanza por la espada, hecha para centellear, bruñida para la matanza 21:20 «matanza por la espada» griego; hebr. corrompido. -«bruñida» me`uttah Targ.; hebr. me'nitah no tiene sentido. .
16(21) ¡Gírate 21:21 «gírate», lit. «sé (o hazte) una» (dudoso), que interpretamos según el contexto. : a la derecha, vuélvete a la izquierda, donde tus filos sean requeridos!
17(22) Yo también batiré palmas, saciaré mi furor. Yo, Yahvé, he hablado.»
18(23) El rey de Babilonia en el cruce de los caminos. La palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
19(24) «Y tú, hijo de hombre, marca dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia, que salgan los dos del mismo país, y marca una señalización, márcala en la cabecera del camino de la ciudad;
20(25) trazarás el camino para que venga la espada hacia Rabá de los amonitas y hacia Judá, a la fortaleza de Jerusalén.
21(26) Porque el rey de Babilonia se ha detenido en el cruce, en la cabecera de los dos caminos, para consultar a la suerte. Ha sacudido las flechas, ha interrogado a los terafim , ha observado el hígado.
22(27) En su mano derecha está la suerte de Jerusalén: para situar arietes, dar la orden de matanza, lanzar el grito de guerra, situar arietes contra las puertas, Ez 4:2-3 levantar un terraplén, hacer trincheras 21:27 La primera mención de los arietes es probablemente defectuosa, pero se encuentra también en las versiones. -Al marchar contra Jerusalén más bien que contra Rabá (capital de los amonitas, hoy Amán), Nabucodonosor no ha obedecido a un «vano presagio», sino que ha sido provocado por el delito de Israel, que se ha rebelado contra él y ha pedido ayuda a Egipto, ver Ez 21:28 [ Ez 21:23 ]. .
23(28) Para ellos y a sus ojos, no es más que un vano presagio: se les había dado un juramento. Pero él recuerda las culpas por las que caerán presos.
24(29) Por eso, así dice el Señor Yahvé: Por haber hecho recordar vuestras culpas, descubriendo vuestros crímenes, haciendo aparecer vuestros pecados en todas vuestras acciones, y porque así se os ha recordado, caeréis presos en su mano.
25(30) En cuanto a ti, vil criminal, príncipe de Israel, cuya hora ha llegado con la última culpa,
26(31) así dice el Señor Yahvé: La tiara se quitará, se depondrá la corona, todo será transformado; lo humilde será elevado, lo elevado será humillado.
27(32) Ruina, Is 40:4 ; Mt 23:12 ruina, ruina, eso es lo que haré con él, como jamás la hubo, hasta que llegue Gn 49:10 aquél a quien corresponde el juicio y a quien yo se lo entregaré 21:32 «como jamás la hubo», lit.: «ni ésta existió». -Las últimas palabras del v. recuerdan las de la profecía de Jacob sobre Judá, Gn 49:10 , que algunos corrigen de forma que se lea: «(no se irá de Judá el báculo, ni el bastón de mando de entre sus piernas) hasta que venga aquél a quien le corresponde»: pero este texto está corrompido y sigue siendo muy oscuro. .
28(33) Castigo de Amón 21:33 Decidida ya la suerte de Jerusalén, Ez 21:27 [ Ez 21:22 ], los amonitas pueden creer que se han salvado del peligro. Pero también ellos recibirán su castigo. . «Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Yahvé a los amonitas y sus burlas. Dirás: ¡La espada, la espada está desenvainada para la matanza, bruñida para devorar, para centellear
29(34) —mientras se tienen para ti visiones vanas, y para ti se presagia la mentira—, para degollar 21:34 «para degollar», lit. «para poner sobre la garganta», conj.; «para ponerte sobre la garganta» hebr. Las dos palabras siguientes son gramaticalmente incorrectas. a los viles criminales cuya hora ha llegado con la última culpa!
30(35) Vuélvela a la vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgaré yo;
31(36) derramaré sobre ti mi ira, soplaré contra ti el fuego de mi furia, y te entregaré en manos de hombres bárbaros, agentes de destrucción.
32(37) Serás pasto del fuego, tu sangre correrá en medio del país, no quedará de ti recuerdo alguno, porque yo, Yahvé, he hablado.»