Éxodo 7
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Yahvé Ex 4:16 dijo a Moisés: «Mira yo te hago un dios para el faraón y tu hermano Aarón será tu profeta;
2tú le dirás cuanto yo te mande; y Aarón, tu hermano, se lo dirá al faraón, para que deje salir a los israelitas Ex 4:21 ; Sal 135:9 de su país.
3Yo endureceré el corazón del faraón, y multiplicaré mis signos y prodigios en el país de Egipto.
4El faraón no os hará caso, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré del país de Egipto a mis legiones, mi pueblo, los israelitas, con juicios solemnes.
5Y los egipcios reconocerán que yo soy Yahvé, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los israelitas de en medio de ellos.»
6Moisés y Aarón hicieron así; como les mandó Yahvé, así hicieron.
7Moisés tenía ochenta años, y Aarón ochenta y tres cuando hablaron al faraón.
83. LAS Sal 78; Sal 105; Sb 11:14-20 ; Sb 16-18 PLAGAS DE EGIPTO 7:8 Expresión consagrada, pero que el texto sólo aplica en realidad a la décima plaga; las nueve primeras plagas son «prodigios» o «señales», como las «señales» y «prodigios» de Ex 4 passim; Ex 7:9 . Así como estos prodigios tenían como fin acreditar a Moisés ante los israelitas y ante el faraón, el fin de las «plagas» es acreditar a Yahvé, es decir, conseguir que el faraón reconociera su poder. Las nueve primeras plagas se distinguen de la décima por su esquema y también por su vocabulario. El relato concluye con la negativa definitiva del faraón, a quien Moisés no volverá a ver, Ex 10:28-29 ; sólo queda la huida. La historia prosigue con la persecución de los fugitivos y el milagro del mar, Ex 14. Esta tradición del Éxodo-huida era originariamente independiente de la tradición de la décima plaga, en la que los israelitas son arrojados de Egipto, Ex 12:31-33 , ver Ex 4:21 ; Ex 6:1 ; Ex 11:1 . Había más tradiciones acerca de estas «señales», ver Sal 78:43-51 ; Sal 105:27-36 , hasta los desarrollos de Sb 11:14-20 ; Sb 11:16-18 . Como estas otras presentaciones, el relato de Ex 7:14—10:29 es también una composición literaria. Las plagas 3ª y 6ª pertenecen a la tradición sacerdotal; la distribución de las otras entre las tradiciones yahvista y elohísta es difícil. No hay que tratar de justificar esos prodigios mediante la astronomía y las ciencias naturales, pero el relato que de ellos se hace se vale de fenómenos naturales que son conocidos en Egipto y desconocidos en Palestina (el Nilo rojo, las ranas, el siroco negro), o que son conocidos en Egipto y Palestina (las langostas), o incluso que son conocidas en Palestina, pero excepcionales en Egipto (el granizo). Sólo debe retenerse la intención del relato, que hace brillar a los ojos de los israelitas y del faraón mismo la omnipotencia de Yahvé. .-LA PASCUA. El cayado se trueca en serpiente. Yahvé dijo a Moisés y a Aarón:
9«Cuando el faraón os pida algún prodigio, dirás a Aarón: “Toma tu cayado y tíralo delante Ex 4:2s del faraón, y se convertirá en serpiente.”»
10Presentáronse, pues, Moisés y Aarón al faraón, e hicieron lo que Yahvé había ordenado: Aarón tiró su cayado delante del faraón y de sus servidores 7:10 Es decir, los que le rodean, cortesanos y del faraón mismo la omnipotencia de Yahvé. dignatarios. , y se convirtió en serpiente.
11A su vez, el faraón llamó a sus sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus 2 Tm 3:8 encantamientos.
12Cada cual tiró su bastón y se convirtieron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró los otros cayados.
13Sin embargo, el corazón del faraón se endureció, y no les hizo caso, como había predicho Yahvé.
141.ª plaga: El agua se convierte Sb 11:6-8 en sangre. Yahvé dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha obstinado; se niega a dejar salir al pueblo.
15Preséntate al faraón por la mañana, cuando vaya hacia el Río. Espéralo a la orilla del Río, llevando en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente.
16Y le dirás: Yahvé, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: “Deja partir a mi pueblo, para que me den culto en el desierto”; pero hasta ahora no has hecho caso.
17Así dice Yahvé: En esto conocerás que yo soy Yahvé: Con el cayado que tengo en la mano 7:17 La mano de Moisés, ejecutor de las decisiones divinas. , golpearé las aguas del Río y se convertirán en sangre.
18Los peces del Río morirán, el Río quedará apestado y los egipcios no podrán beber agua del Río.»
19Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Toma tu cayado y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sus ríos, sus lagunas y sobre todas las cisternas, y se convertirán en sangre; y habrá sangre en todo el país de Egipto, en los recipientes de madera y en los de piedra.»
20Moisés y Aarón hicieron lo que Yahvé les había Sal 78:44 ; Sal 105:29 ; Ap 16:4-7 ; Ap 8:8 ; Ap 8:11 mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas que hay en el Río en presencia del faraón y de sus servidores, y todas las aguas del Río se convirtieron en sangre.
21Los peces del Río murieron, el Río quedó apestado y los egipcios no podían beber el agua del Río; hubo sangre en todo el país de Egipto.
22Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, y el corazón del faraón se obstinó y no les hizo caso, tal como había dicho Yahvé.
23El faraón se volvió y entró en su casa sin prestar atención a lo sucedido.
24Todos los egipcios tuvieron que cavar en los alrededores del Río en busca de agua potable, porque no podían beber las aguas del Río.
25Pasaron siete días desde que Yahvé golpeó el Río.