Ester 4
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Mardoqueo y Ester intentan conjurar el peligro. Cuando Mardoqueo supo lo que pasaba, rasgó sus vestidos, se vistió de sayal y ceniza y salió por la ciudad lanzando grandes gemidos,
2hasta llegar ante la Puerta Real, pues nadie podía pasar la Puerta cubierto de sayal.
3En todas las provincias, dondequiera que se publicaban la palabra y el edicto real, había entre los judíos gran duelo, ayunos y lágrimas y lamentos, y a muchos el sayal y la ceniza les sirvió de lecho 4:3 Señales de duelo y penitencia, ver Is 37:1 ; Jdt 4:10 ; 1 M 3:47 , etc. .
4Las siervas y eunucos de Ester vinieron a comunicárselo. La reina se llenó de angustia y ordenó que enviasen ropa a Mardoqueo para que se vistiese y se quitase el sayal 4:4 Para que pudiera entrar en el palacio y venir a hablarle. , pero él no quiso.
5Llamó Ester a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio, y le envió a Mardoqueo para enterarse de lo que pasaba y a qué obedecía todo aquello.
6Salió Hatac y fue donde Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad que hay frente a la Puerta Real.
7Mardoqueo le informó de todo cuanto había pasado y de la suma de dinero que Amán había prometido entregar al tesoro real por el exterminio de los judíos.
8Le dio también una copia del texto del edicto de exterminio publicado en Susa, para que se lo enseñara a Ester y se informara. Y ordenó a la reina que se presentase ante el rey, se ganara su favor y suplicara por su pueblo. (8a) «Acuérdate, le mandó a decir, de cuando eras pequeña y recibías el alimento de mi mano. Porque Amán, el segundo después del rey, ha sentenciado nuestra muerte. Ora al Señor, habla al rey en favor nuestro y líbranos de la muerte 4:8a La Vet. Lat. añade aquí al griego: «Levántate.¿Por qué sigues sentada en silencio? Porque has sido entregada, tú y tu casa y la de tu padre y todo tu pueblo y toda tu descendencia. Levántate. Veamos si es posible luchar y sufrir por nuestro pueblo, para que Dios le sea propicio». .»
9Regresó Hatac e informó a Ester de las palabras de Mardoqueo 4:9 La Vet. Lat. describe en estos términos el dolor de Ester: «Habiendo leído Ester el mensaje de su hermano, rasgó sus vestiduras y clamó con voz dolorosa. Derramó abundante llanto y su cuerpo daba pena y su carne se debilitó». .
10Ester mandó a Hatac que dijera a Mardoqueo:
11«Todos los servidores del rey y todos los habitantes de las provincias del rey saben que todo hombre o mujer que se presente al rey, en el patio interior, sin haber sido llamado, es condenado a muerte por el edicto, salvo aquél sobre quien el rey extienda su cetro de oro; y hace ya treinta días que yo no he sido llamada a presencia del rey.»
12Llevó la respuesta de Ester a Mardoqueo,
13y éste le remitió esta contestación: «No te imagines que, por estar en la casa del rey, te vas a librar tú sola entre todos los judíos,
14porque, si te empeñas en callar en esta ocasión, por otra parte 4:14 El autor del texto hebreo evita escribir el nombre de Dios. vendrá el Gn 45:7 socorro de la liberación de los judíos, mientras que tú y la casa de tu padre pereceréis. ¡Quién sabe si precisamente has llegado a ser reina para una ocasión semejante!»
15Ester mandó que respondieran a Mardoqueo:
16«Vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentaré ante el rey; y, si tengo que morir, moriré.»
17Se alejó Mardoqueo y cumplió cuanto Ester le había mandado. Oración de Mardoqueo 4:17a Las oraciones de Mardoqueo y Ester están henchidas de la piedad del AT, pero con un análisis de los sentimientos del que ora, preocupado por su propia justificación, que no se encuentra en los textos más antiguos. . (17a) Mardoqueo oró al Señor, acordándose de todas sus maravillas, y exclamó: (17b) «¡Señor, Ex 19:5 ; 2 Cro 20:6-7 ; Jdt 16:14 Señor, Rey Omnipotente! Todo está sometido a tu poder, y no hay quien se resista a tu voluntad si has decidido Is 41:10-16 salvar a Israel. (17c) Tú hiciste 2 R 19:15 ; Is 45:21-26 el cielo y la tierra, cuantas maravillas existen bajo el cielo. Eres Señor de todo, y nadie se te puede oponer, Señor. (17d) Tú lo conoces todo, tú sabes, Señor, que no por insolencia, orgullo o pundonor, me negué Est 3:2 a inclinarme ante el orgulloso Amán, pues gustoso besaría las plantas de sus pies por la salvación de Israel. (17e) Pero yo lo hice por no rendir gloria a un hombre por encima de la gloria de Dios; no me postraré ante nadie, sino ante ti solo, Señor; y no dicta el orgullo mi conducta. (17f) Ahora, pues, Señor, Dios, Rey, Dios Ex 3:6 ; Sal 47:10 [ Sal 47:9 ] de Abrahán, perdona a tu pueblo, porque andan mirando cómo destruirnos y desean exterminar la heredad que fue tuya desde siempre. (17g) No desprecies Dt 9:26 ; Dt 32:9 ; 1 R 8:51 ; Jr 10:16 ; Sal 33:12 ; Jl 4:2 [ Jl 3:2 ] tu parte, la que rescataste para ti del país de Egipto. (17h) Escucha mi oración, muéstrate propicio a tu heredad; convierte nuestro duelo en alegría, para que, viviendo, cantemos himnos a tu Nombre, Señor. No tapes la Sal 6:6 [ Sal 6:5 ]; Sal 115:17s ; Is 38:18-20 boca de los que te alaban.» (17i) Todo Israel clamaba con todas sus fuerzas, pues tenían la muerte ante los ojos. Oración de Ester. (17k) Por su parte, la reina Ester se refugió en el Señor, presa de mortal angustia. Despojándose de sus magníficos vestidos, se vistió de angustia y duelo. En vez de exquisitos perfumes, echó sobre su cabeza ceniza y suciedad, humilló su cuerpo hasta el extremo, encubrió con sus desordenados cabellos la gozosa belleza de su cuerpo, y suplicó al Señor, Dios de Israel, diciendo: (17l) «Señor y Dios nuestro, tú eres único. Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo socorro sino en ti, y mi vida está Est 4:11 ; Est 4:16 en peligro. (17m) Yo oí Dt 6:20-25 desde mi infancia, en mi tribu paterna 4:17m La tradición israelita sobre todas las maravillas realizadas por Dios en favor de su pueblo se transmitía a través de la familia, ver Dt 6:20-25 . , que tú, Señor, elegiste Dt 7:6+ a Israel de entre todos los pueblos, y a nuestros padres de entre todos sus mayores, para ser herencia tuya para siempre, cumpliendo en su favor cuanto dijiste. (17n) Ahora hemos pecado en tu presencia, nos has entregado Jc 2:6+ a nuestros enemigos, porque hemos honrado a sus dioses. ¡Justo eres, Señor! (17o) Mas no se han contentado con nuestra amarga esclavitud, sino que han puesto sus manos en las manos de sus ídolos 4:17o Gesto de juramento, acaso de alianza. para borrar el decreto de tu boca y destruir tu heredad; para cerrar las Est 4:17+ bocas que te alaban y apagar la gloria de tu Casa y de tu altar; (17p) para abrir las bocas de las gentes en alabanza de sus dioses y admirar eternamente a un rey de carne. (17q) No entregues, Señor, tu cetro a los que nada son; que no se regocijen por nuestra caída; vuelve en contra de ellos sus deseos, y el primero que se alzó contra nosotros haz que sirva de escarmiento. (17r) Acuérdate, Señor, y date a conocer en el día de nuestra aflicción; y dame a mí valor, rey de los dioses y señor Dt 10:17 ; Sal 136:2 ; Sal 95:3 ; Dn 2:47 ; Dn 11:36 de toda autoridad. (17s) Pon en mis labios palabras armoniosas cuando esté en presencia del león; vuelve el odio de su corazón contra el que nos combate para ruina suya y de los que piensan como él. (17t) Líbranos con tus manos y acude en mi socorro, que estoy sola, y a nadie tengo, sino a ti, Señor. (17u) Tú que conoces todas las cosas, sabes que odio la gloria de los malos, que aborrezco el lecho incircunciso y el de todo extranjero. (17v) Tú sabes bien la necesidad en que me hallo, que me asquean los emblemas de grandeza que ciñen mi frente los días de gala, como asquea Is 64:5 [ Is 64:6 ]; Lv 15:19-30 el paño menstrual, y que no me los pongo en días de retiro. (17x) Que tu sierva no ha comido a la mesa de Amán, que no he tenido a honra los regios festines, ni bebido el vino de las libaciones. (17y) Que no tuvo tu sierva instante de alegría, desde su encumbramiento hasta el día de hoy, sino sólo en ti, Señor y Dios de Abrahán. (17z) Oh Dios, que dominas a todos, oye el clamor de los desesperados, líbranos del poder de los malvados y líbrame a mí de mi temor.