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Deuteronomio 1

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1I. Discursos introductorios PRIMER DISCURSO DE MOISÉS Tiempo y lugar Cap. 1 Después del título, Dt 1:1 , este párrafo reúne indicaciones de lugar y tiempo, procedentes de diferentes manos y cuyo propósito es relacionar el Deuteronomio con el libro de los Números. . Éstas son las palabras que dirigió Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en la Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tófel, Labán, Jaserot y Di Zahab.

2Once son las jornadas desde el Horeb, por el camino del monte Seír, hasta Cades Barnea.

3El año cuarenta, el día uno del undécimo mes, comunicó Moisés a los israelitas todo cuanto Yahvé le había mandado para ellos.

4Después Nm 21:21-35 de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí,

5al otro lado del Jordán, en el país de Moab, comenzó Moisés a promulgar esta Ley, diciendo 1:5 El primer discurso de Moisés 1:6—4:40, es un resumen de la historia de Israel desde su estancia en el Sinaí hasta su llegada al Pisgá, frente al Jordán, seguido de un recuerdo de la Alianza y de sus exigencias; anuncia el Destierro como castigo de la infidelidad, pero abre al mismo tiempo la perspectiva de la conversión y del retorno. Este conjunto pertenece a la segunda edición del Deuteronomio, durante el Destierro. El discurso vuelve en parte a repetir los relatos yahvistas y, sobre todo, elohístas del Ex de los Nm, pero haciendo una selección y elaborándolos bajo un punto de vista diferente: insiste particularmente en la providencia divina y la elección de Israel, tomando como tema central el don de la Tierra Prometida por Yahvé. Los caps. 1-3, que componen una especie de prólogo de carácter más netamente histórico (sobre todo Dt 1:19ss ), y donde este tema está particularmente puesto de relieve, pueden ser considerados como una introducción al conjunto de la historia deutoronomista, que continúa hasta los libros de los Reyes y termina con el relato de la pérdida de la tierra dada a Israel. :

6Últimas instrucciones en el Horeb. Yahvé, Ex 3:1+ nuestro Dios, nos habló así en el Horeb: «Ya habéis estado bastante tiempo en esta montaña.

7¡En marcha!, partid y entrad en la montaña de los amorreos, y en todas sus comarcas vecinas de la Arabá, la Montaña, la Tierra Baja, el Negueb y el litoral; en la tierra de Canaán y en el Líbano, hasta el río grande, el río Gn 12:7+ ; Gn 15; Gn 26:2-5 ; Gn 28:13-15+ Éufrates.

8Mirad: Yo he puesto esa tierra ante vosotros; id a tomar posesión de la tierra que Yahvé juró dar a vuestros padres, Abrahán, Isaac y Jacob, y a sus descendientes.»

9Yo os | Ex 18:13-26 ; Nm 11:14 hablé entonces y os dije: «No puedo cargar con todos vosotros yo solo.

10Yahvé, vuestro Dios, os ha multiplicado y sois ahora tan numerosos como las estrellas del Gn 15:5 ; Gn 22:17 cielo.

11Que Yahvé, el Dios de vuestros padres, os aumente mil veces más todavía y os bendiga como ha prometido 1:11 Corrección teológica de Nm 11:11-15 , donde Moisés lamenta que los israelitas sean demasiado numerosos. Tenemos aquí la señal de una bendición divina. .

12Pero ¿cómo voy a poder yo solo llevar vuestro peso, vuestra carga y vuestros Nm 11:16-17 litigios?

13Escogeos entre vosotros hombres sabios, perspicaces y experimentados, de cada una de vuestras tribus, y yo los pondré al frente de vosotros.»

14Me respondisteis: «Está bien lo que propones.»

15Yo establecí a los jefes de vuestras tribus, hombres sabios y experimentados, y los constituí jefes vuestros: como jefes de millar, de cien, de cincuenta y de diez, y como oficiales para vuestras tribus.

16Y di entonces esta orden a Dt 17:8-13 vuestros jueces: «Escuchad lo que haya entre vuestros hermanos y administrad justicia entre un hombre y su hermano o un forastero.

17No hagáis en el juicio Lv 19:15 acepción de personas, escuchad al pequeño lo mismo que al grande 1:17 Hacer acepción de personas, lit. «alzar el rostro», es mostrar benevolencia y, más generalmente, dar pruebas de parcialidad, en materia de justicia, Dt 16:19 ; Lv 19:15 , etc. Los jueces deben imitar la soberana imparcialidad de Dios, Dt 10:17+ ; Pr 24:23 . Los profetas volverán con frecuencia, en términos diferentes, sobre esta obligación, Is 10:2 ; Jr 5:28 ; Ez 22:12 ; Am 2:6 ; Am 5:7 , Am 5:10 ; Mi 3:9 , Mi 3:11 . , no tengáis miedo a ningún hombre, pues la sentencia es de Dios. El asunto que os resulte demasiado difícil, me lo remitiréis a mí, y yo lo oiré.»

18Yo os prescribí entonces todo lo que tenías que hacer.

19Incredulidad |Nm 13:1—14:9 en Cades. Partimos, pues, del Horeb y atravesamos ese inmenso y temible desierto que habéis visto, camino de la montaña de los amorreos, como Yahvé nuestro Dios nos había mandado, y llegamos a Cades Barnea.

20Yo os dije: «Ya habéis llegado a la montaña de los amorreos que Yahvé nuestro Dios nos da.

21Mira: Yahvé tu Dios te ha puesto delante ese país. Sube a tomar posesión de él como te ha dicho Yahvé el Dios de tus padres; no tengas Jos 1:6 ; Jos 1:9 miedo ni te acobardes 1:21 Esta confianza en la victoria es una característica de la guerra santa, frecuentemente subrayada en el Dt, ver Dt 1:29 ; Dt 7:21 ; Dt 20:1 ; Dt 30:8 , etc. .»

22Pero todos vosotros os acercasteis a decirme: «Enviemos por delante hombres que exploren el país y nos den noticias sobre el camino por donde hemos de subir y sobre las ciudades en que podemos entrar 1:22 Es el pueblo, y no Yahvé como en Nm 13:2 , el que propone enviar exploradores. Este gesto aparece ya como una falta de fe y prepara la continuación del relato: la condena a no entrar en Canaán y el castigo del pueblo. Con esta falta relaciona el Dt la exclusión de Moisés, mientras que Nm 20:12 la relaciona con el episodio de Meribá: es el tema de la Tierra Prometida lo que aquí se sigue poniendo de relieve. .»

23Me pareció bien la propuesta y tomé de entre vosotros doce hombres, uno por tribu.

24Partieron y subieron a la montaña; llegaron hasta el Valle de Escol y lo exploraron.

25Tomaron en sus manos frutos del país, nos los trajeron, y nos informaron: «Buena tierra es la que Yahvé nuestro Dios nos da.»

26Pero vosotros os negasteis a subir; os rebelasteis contra la orden de Yahvé vuestro Dios,

27y os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas: «Por el odio que nos tiene nos ha sacado Yahvé de Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.

28¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han descorazonado al decir: Es un pueblo más numeroso y corpulento que nosotros, las ciudades son grandes y sus murallas llegan hasta el cielo. Y hasta anaquitas hemos visto allí 1:28 Los anaquitas, al igual que los emitas, los refaítas, los zanzumitas y los zuzitas (o Zuzim), Dt 2:10-11 , Dt 2:20 , ver Gn 14:5 , son los nombres legendarios de los primeros habitantes de Palestina y Transjordania. Se les relacionaba con los fabulosos Nefilín, Nm 13:33 ; Gn 6:4 , y se les atribuían los monumentos megalíticos, ver Dt 3:11 . Los anaquitas constituían todavía, en tiempo de Josué, una aristocracia en la montaña de Hebrón y la región marítima, Jos 11:21s ; Jos 14:12-15 ; Jos 15:13-15 ; Jos 21:11 . Los refaítas se habían mantenido en el país de Basán, Dt 3:13 ; Jos 12:4s ; Jos 13:12 , pero también en Judea se conservó su recuerdo en el llamado valle de los refaítas al S.O. de Jerusalén, Jos 15:8 ; Jos 18:16 ; 2 S 5:18 , y los hombres de David acabaron con los últimos vástagos de Rafá, su antepasado epónimo, 2 S 21:16-22 , ver 1 Cro 20:4-8 . La palabra refa'îm designaba también las sombras en el Seol, ver Jb 25:5s , Sal 88:11 [ Sal 88:10 ]; Is 14:9 ; Is 26:14 , Is 26:19 . .»

29Yo os dije: «No os asustéis, no tengáis miedo de ellos.

30Yahvé vuestro Dios, que marcha al frente de vosotros, combatirá por vosotros, como visteis que lo hizo en Hch 13:18 ; Dt 7:6+ ; Dt 14:1 ; Dt 32:6 ; Ex 4:22 ; Os 11:1 ; Is 63:16 ; Jr 31:9 ; Ml 2:10-11 ; Sb 18:13 ; Nm 10:33 Egipto,

31y en el desierto, donde has visto que Yahvé tu Dios te llevaba como un hombre lleva a su hijo, a lo largo de todo el camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar.»

32Pero aun así ninguno de vosotros confió en Yahvé vuestro Dios,

33que era el que os precedía en el camino y os buscaba lugar donde acampar, con el fuego durante la noche para alumbrar el camino que debíais seguir, y con Ex 13:21s la nube durante el día.

34Instrucciones | Nm 14:21-35 de Yahvé en Cades. Oyó Yahvé vuestras palabras y se encolerizó y juró de esta manera:

35«Ni un solo hombre de esta generación perversa verá la tierra buena que yo juré dar a vuestros Nm 13:30 ; Nm 14:6-9 padres,

36excepto Caleb, hijo de Jefoné: él la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que ha pisado, porque siguió cabalmente Nm 20:12+ ; Dt 3:26 ; Dt 4:21 ; Dt 34:4 a Yahvé.»

37Por culpa vuestra Yahvé se irritó también contra mí y me dijo: «Tampoco tú entrarás allá.

38Será tu ayudante Josué, hijo de Nun, el que entrará. Dale ánimo, ya que él dará a Israel posesión de la tierra.

39Pero vuestros pequeños, de los que dijisteis que iban a servir de botín, vuestros hijos que no distinguen todavía el bien del mal, sí entrarán allá; a ellos se la daré, y ellos la poseerán.

40Y vosotros ahora, dad la vuelta Nm 14:25 y partid hacia el desierto por el camino del mar de Suf.»

41Vosotros | Nm 14:39-45 me respondisteis: «Hemos pecado contra Yahvé nuestro Dios. Subiremos y combatiremos como Yahvé nuestro Dios nos ha mandado.» Ceñisteis cada uno vuestras armas y creisteis fácil subir a la montaña.

42Pero Yahvé me dijo: «Diles: No subáis a combatir, porque no estoy yo en medio de vosotros, y así seréis derrotados por vuestros enemigos.»

43Yo os lo dije, pero vosotros no me escuchasteis; fuisteis rebeldes a la orden de Yahvé y tuvisteis la osadía de subir a la montaña.

44Los amorreos, habitantes de esa montaña, salieron a vuestro encuentro, os persiguieron como Sal 118:12 lo hubieran hecho las abejas, y os derrotaron desde Seír hasta Jormá.

45A vuestro regreso llorasteis ante Yahvé, pero Yahvé no escuchó vuestra voz ni os prestó oídos.

46Por eso tuvisteis que permanecer en Cades largo tiempo: todo ese tiempo que habéis estado allí.

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