Apocalipsis 9
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1La quinta trompeta. Tocó el quinto ángel... Entonces vi una estrella 9:1 (a) Uno de los ángeles caídos, quizá el mismo Satanás, ver v. Ap 9:11 y Lc 10:18 . que Is 14:12 había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del abismo 9:1 (b) Un ángel abre el lugar en que los ángeles caídos están detenidos en espera de su castigo final, ver Ap 11:7 ; Ap 17:8 ; etc. .
2Abrió el pozo del abismo y subió del Gn 19:28 ; Ex 19:18 pozo una humareda como la de un horno grande, y el sol y el aire se oscurecieron con la humareda del pozo.
3De la humareda Jl 1:2 ; Ex 10:12 ; Ex 10:15 ; Sb 16:9 salieron langostas sobre la tierra, y se les dio un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra 9:3 La invasión de las langostas se inspira en Jl 1-2, que ya los judíos interpretaban históricamente (según San Jerónimo): los cuatro grupos de langostas representarían cuatro invasiones sucesivas de asirios, persas, griegos y romanos; ver Jr 51:27 . Aquí, las langostas evocan probablemente a los Partos. Como las langostas atormentan a los hombres sin matarlos, se han visto a veces en sus invasiones los tormentos espirituales causados por los demonios. .
4Se les dijo que no causaran daño a la hierba de la tierra, ni a nada verde, ni a ningún árbol 9:4 Que quizá simbolizan a los fieles de Cristo preservados, ver Ap 7:1 . ; sólo a los hombres que no llevaran en la frente el Ap 7:3 sello de Dios.
5Se les dio poder, no para matarlos, sino para atormentarlos durante cinco meses. El tormento que producen es como el del escorpión cuando pica a alguien.
6En aquellos Jb 3:21 días, buscarán los hombres la muerte y no la encontrarán; desearán morir y la muerte huirá de ellos.
7La apariencia Jl 2:4 de estas langostas era parecida a caballos preparados para la guerra; sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro; sus rostros eran como rostros humanos;
8tenían cabellos como Jl 1:6 cabellos de mujer, y sus dientes eran como de león;
9tenían corazas como corazas de hierro, y el ruido de sus alas Jl 2:5 como el estrépito de carros de muchos caballos que corren al combate;
10tienen colas parecidas a las de los escorpiones, con aguijones, y en sus colas, el poder de causar daño a los hombres durante cinco meses.
11Tienen sobre sí, como rey, al ángel del abismo, llamado en hebreo «Abaddón», y en griego «Apolíon 9:11 Los dos nombres se traducen: Destrucción y Destructor. ».
12El Ap 8:13 primer ¡Ay! ha pasado. Mira que detrás vienen todavía otros dos.
13La sexta trompeta. Tocó el sexto ángel... Entonces oí una voz que salía de Ex 30:1-3 los cuatro cuernos del altar de oro 9:13 Para indicar que el castigo de los paganos es consecuencia de la oración de los mártires descrita en Ap 6:9-10 (ver Ap 8:2 ). que está delante de Dios;
14y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles atados junto al gran río = Ap 16:12 Éufrates 9:14 La región al este del Éufrates estaba ocupada por los Partos, cuya caballería interviene en esta sexta plaga, Ap 6:2+ . .»
15Y fueron soltados los cuatro ángeles que estaban preparados Ap 6:17 ; 1 Co 1:8+ para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de los hombres.
16El número de su tropa de caballería era de doscientos millones; pude oír su número.
17Así vi en la visión los caballos y a los que los montaban: tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos como cabezas de león y de sus bocas salía Jb 41:10-13 [ Jb 41:18-21 ]; Sb 11:17-18 fuego y humo y azufre.
18Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.
19Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño.
20Pero los demás hombres, Am 4:6+ los no exterminados por estas plagas, no se convirtieron de las obras de Is 17:8 sus manos ; no dejaron de adorar a los demonios Dn 5:4 ; Sal 135:15-17 y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni caminar.
21No se convirtieron de sus asesinatos ni de sus hechicerías ni de sus fornicaciones ni de sus rapiñas.