2 Reyes 7
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Eliseo repuso: «Escucha la palabra de Yahvé: Así dice Yahvé: Mañana a estas horas, en la puerta de Samaría, la arroba de flor de harina se venderá a un siclo y las dos arrobas de cebada a un siclo.»
2El ayudante en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondió al hombre de Dios y le dijo: «Incluso Gn 7:11 ; Gn 8:2 ; Is 24:18 ; Ml 3:10 ; 2 R 7:17 si Yahvé abriera ventanas en el cielo, ¿podría ocurrir tal cosa?» Respondió: «Lo verás con tus ojos, pero de ello no has de comer.»
3El 2 R 19:35-36 campamento arameo abandonado. Había Lv 13:46 cuatro hombres, leprosos, a la entrada de la puerta, y se decían: «¿Qué estamos haciendo aquí sentados hasta morir?
4Si decidimos entrar en la ciudad, con el hambre que hay en ella, moriremos allí, y si quedamos aquí, moriremos lo mismo. ¡Ea!, pasémonos al campamento de Aram; si nos dejan vivir, viviremos, y si nos matan, moriremos.»
5Al oscurecer se pusieron en camino hacia el campamento arameo. Cuando llegaron al límite del campamento arameo, allí no había nadie.
6Yahvé había hecho oír en 2 R 6:17 el campamento arameo estrépito de carros y caballos, el estrépito de un gran ejército, y se dijeron unos a otros: «El rey de Israel ha pagado a los reyes de los hititas y a los reyes de Egipto 7:6 Los príncipes de Siria del norte. No hay razón para corregir misrayim (Egipto) en musri, un país enigmático de Asia Menor. para que vengan contra nosotros.»
7Al anochecer emprendieron la huida, abandonando sus tiendas, caballos y asnos, el campamento tal como estaba, y así huyeron para salvar sus vidas.
8Cuando aquellos leprosos llegaron al límite del campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron; luego se llevaron de allí plata, oro y vestidos, y fueron a esconderlo. Regresaron y entraron en otra tienda, se llevaron lo que allí había y lo escondieron.
9Fin del asedio y del hambre. Entonces se dijeron unos a otros: «No está bien lo que hacemos. Hoy es un día de alegría y nosotros estamos callados. Si esperamos hasta la luz de la mañana, se nos tratará como culpables.¡Andando!, vayamos a informar al palacio real.»
10Llegaron y llamaron a los guardias de la puerta de la ciudad e informaron diciendo: «Hemos ido al campamento arameo, y allí no hay nadie, ni una voz humana, sólo los caballos atados, los asnos atados y las tiendas tal como estaban.»
11Los centinelas llamaron y pasaron noticia al interior del palacio real.
12El rey se levantó de noche y dijo a sus oficiales: «Os diré lo que nos han hecho los arameos. Como saben que nos estamos muriendo de hambre, han dejado el campamento y se han escondido en descampado, pensando: “Seguro que saldrán de la ciudad. Los prenderemos vivos y entraremos en la ciudad”.»
13Uno de los oficiales respondió: «Que tomen cinco caballos de los que quedan en ella y los enviaremos para reconocimiento, pues, al fin y al cabo, les va a pasar lo que a toda la muchedumbre de Israel que había quedado y ha perecido 7:13 Bien pueden ser sacrificados para este reconocimiento esos caballos, que de otro modo morirán de hambre. -El texto es confuso: el hebr. dice «a su llegada como a todo Israel»; luego vuelve a repetir la frase. .»
14Tomaron dos tiros de caballos y el rey los envió en pos del ejército arameo, diciendo: «Id y ved.»
15Los siguieron hasta el Jordán: todo el camino estaba lleno de vestidos y objetos que los arameos habían arrojado en sus prisas. Los mensajeros regresaron y dieron cuenta al rey.
16Entonces el pueblo salió y saqueó el campamento arameo. La arroba de flor de harina se vendía a un siclo y dos arrobas de cebada se vendían a un siclo, conforme a la palabra de Yahvé.
17El rey había puesto de vigilante a la puerta al ayudante en cuyo brazo se apoyaba, pero el pueblo lo pisoteó en la puerta y murió, conforme a la palabra del hombre de Dios pronunciada cuando el rey había bajado 2 R 7:2 donde él.
18Sucedió todo conforme a la palabra del hombre de Dios al rey: «Mañana a estas horas en la puerta de Samaría, dos arrobas de cebada se venderán a un siclo y la arroba de flor de harina a un siclo.»
19El ayudante respondió al hombre de Dios: «Aun si Yahvé abriera ventanas en el cielo, ¿podría ocurrir tal cosa?» Respondió: «Lo verás con tus ojos, pero de aquello no has de comer.»
20Y así sucedió. El pueblo lo pisoteó en la puerta y murió 7:20 Los vv. 2 R 7:17-20 son probablemente una adición que repite 2 R 7:1-2 y 2 R 7:17a . .