2 Crónicas 28
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1V. Las grandes reformas de Ezequías y de Josías 1. IMPIEDAD DE AJAZ, PADRE DE EZEQUÍAS Características del reinado de Ajaz. | 2 R 16:2-4 Tenía Ajaz veinte años cuando empezó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. No hizo lo recto a los ojos de Yahvé, como David su padre.
2Siguió los caminos de los reyes de Israel, llegando a fundir estatuas para los Baales.
3Quemó incienso en el valle de Ben Hinón 28:3 Es la Gehenna, valle al sur de Jerusalén y lugar de culto de Mólec, ver Lv 18:21 ; 2 R 23:10 ; Jr 32:35 . Lv 18:21+ e incluso arrojó a su hijo a la pira de fuego, según la costumbre abominable de las naciones que Yahvé había expulsado ante los israelitas.
4Ofreció sacrificios y quemó incienso en los altozanos, en las colinas y bajo todo árbol frondoso.
5La invasión 28:5 Este relato de la guerra siroefraimita se hace desde un punto de vista muy diferente al de otras fuentes de Judá, 2 R 16 e Is 7-8. El Cronista parece haber dispuesto de una fuente efrainita. . Yahvé 2 R 16; Is 7-9 su Dios le entregó en manos del rey de los arameos, que le derrotaron, haciéndole gran número de prisioneros, que fueron llevados a Damasco. Fue entregado también en manos del rey de Israel, que le causó una gran derrota.
6Pécaj, hijo de Remalías, mató en Judá en un solo día a ciento veinte mil, todos ellos hombres valientes, porque habían abandonado a Yahvé, el Dios de sus padres.
7Zicrí, uno de los valientes de Efraín, mató a Maasías, hijo del rey, a Azricán, mayordomo de palacio, y a Elcaná, segundo después del rey.
8Los israelitas se llevaron de entre sus hermanos doscientos mil prisioneros: mujeres, hijos e hijas. Se apoderaron también de un enorme botín, que se llevaron a Samaría.
9Los israelitas escuchan al profeta Oded 28:9 Conviene observar que, a pesar de su animosidad contra el reino del Norte, el Cronista ha aceptado esta tradición, ausente de 2 R, sobre la intervención de un profeta de Samaría, representante fiel de Yahvé, que llama «hermanos» suyos a los de Judá y convence a los jefes de Israel para que dejen en libertad a los prisioneros. Una visión tan amplia es única en el libro y anuncia ya la parábola del buen samaritano. . Había allí un profeta de Yahvé, llamado Oded, que salió al encuentro del ejército que volvía a Samaría, y les dijo: «He aquí que Yahvé, el Dios de vuestros padres, irritado contra Judá, los ha entregado en vuestras manos, mas vosotros los habéis matado con un furor que ha subido hasta el cielo.
10Y ahora pensáis en someter a los hijos de Judá y de Jerusalén como siervos y siervas vuestros.¿Es que vosotros mismos no sois culpables contra Yahvé vuestro Dios?
11Oídme, pues, y dejad volver a vuestros hermanos que habéis tomado prisioneros, porque el furor de la ira de Yahvé viene sobre vosotros.»
12Entonces algunos hombres de los jefes de Efraín: Azarías, hijo de Juan; Berequías, hijo de Mesilemot; Ezequías, hijo de Salún, y Amasá, hijo de Jadlay, se levantaron contra los que venían de la guerra,
13y les dijeron: «No metáis aquí a estos prisioneros. ¿Por qué, además de la culpa contra Yahvé que ya tenemos contra nosotros, habláis de aumentar todavía nuestros pecados y nuestro delito?; pues grande es nuestro delito y el furor de la ira amenaza a Israel.»
14Entonces la tropa dejó a los prisioneros y el botín delante de los jefes y de toda la asamblea.
15Levantáronse entonces los hombres nominalmente designados, reanimaron a los prisioneros y vistieron con el botín a todos los que estaban desnudos, dándoles vestido y calzado. Les dieron de comer y de beber y los ungieron; y transportaron Lc 10:29-37 en asnos a todos los débiles, los llevaron a Jericó, ciudad de las palmeras, junto a sus hermanos. Luego se volvieron a Samaría.
16Impiedad de Ajaz. En aquel | 2 R 16:7 ; Is 7-8 tiempo el rey Ajaz envió mensajeros a los reyes de Asiria para que le socorriesen 28:16 Según la fuente del Cronista, Ajaz estaba amenazado no sólo por los arameos y los israelitas como en 2 R 16:7 , sino también por los edomitas y los filisteos. Los Anales asirios testifican efectivamente una campaña de Teglatfalasar contra los filisteos. El precio de esta asistencia fue un fuerte tributo y la reducción al vasallaje. El Cronista interpreta estos hechos como castigo. .
17Porque los de Edom habían venido otra vez y habían derrotado a Judá, llevándose algunos prisioneros.
18También los filisteos invadieron las ciudades de la Tierra Baja y del Negueb de Judá, y tomaron Bet Semes, Ayalón, Guederot, Socó con sus aldeas, Timná con sus aldeas y Guinzó con sus aldeas, y se establecieron allí.
19Porque Yahvé humillaba a Judá a causa de Ajaz, rey de Israel, que permitía el desenfreno de Judá, y se había rebelado contra Yahvé.
20Vino contra él Teglatfalasar, rey de Asiria; y le puso sitio, pero no le dominó 28:20 Ni los textos asirios ni 2 R lo confirman. Al parecer, el Cronista traslada al reinado de Ajaz lo que había sucedido bajo Ezequías, 2 Cro 32. . | 2 R 16:8
21Porque Ajaz despojó el templo de Yahvé, el palacio real y las casas de los jefes para dárselo al rey de Asiria, pero de nada le sirvió.
22Aun en el tiempo del asedio, el rey Ajaz | 2 R 16:12-13 ; Is 10:20 persistió en su rebeldía contra Yahvé.
23Ofrecía sacrificios a los dioses de Damasco que le habían derrotado, pues se decía: «Los dioses de los reyes de Aram les ayudan a ellos; les ofreceré sacrificios, y me ayudarán a mí.» Ellos fueron la causa de su ruina y de la de todo Israel.
24Ajaz | 2 R 16:17 juntó algunos de los objetos del templo de Dios e hizo añicos otros; cerró las puertas de la Casa de Yahvé y fabricó altares en todas las esquinas de Jerusalén.
25Erigió altos en cada una de las ciudades de Judá, para quemar incienso a otros dioses, provocando así la ira de Yahvé, el Dios de sus padres 28:25 Desde 2 Cro 28:22 , el Cronista retoca 2 R destacando en él solamente el hecho que tiene una significación religiosa: el servilismo de Ajaz ante las divinidades extranjeras victoriosas. .
26El resto | 2 R 16:19-20 de sus hechos y todas sus obras, las primeras y las postreras, está escrito en el libro de los reyes de Judá e Israel.
27Ajaz reposó con sus antepasados y fue enterrado dentro de la Ciudad, en Jerusalén: pues no le colocaron en los sepulcros de los reyes de Israel. Ezequías, su hijo, reinó en su lugar.