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2 Crónicas 18

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1Alianza con Ajab e intervención | 1 R 22:1-35 los profetas Cap. 18 El Cronista, que no se ocupa del reino del Norte y que omite todo el ciclo de Elías, 1 R 17-18, y el de Eliseo, 2 R 2-8, porque no guardan relación alguna con Judá, reproduce casi textualmente este relato que, sin embargo, concierne principalmente al reino de Israel. Lo hace porque su héroe, Josafat, se hallaba estrechamente implicado en él, y también porque interviene un verdadero profeta de Yahvé que se opone a los falsos profetas a su sueldo de Ajab. . Josafat tuvo grandes riquezas y honores; emparentó con Ajab 18:1 Su hijo Jorán se casó con Atalía, hija o hermana de Ajab, ver 2 R 8:18+ . ,

2y al cabo de algunos años bajó a visitarle a Samaría. Ajab sacrificó gran número de ovejas y de bueyes 18:2 Este sacrificio, que no se menciona en Reyes, será funesto por haberse ofrecido lejos del santuario legítimo. para él y la gente que le acompañaba; y le incitó a que subiese con él contra Ramot de Galaad.

3Dijo Ajab, rey de Israel, a Josafat, rey de Judá: «¿Vas a venir conmigo a Ramot de Galaad?» Le contestó: «Yo haré como tú, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos. Contigo estaremos en la batalla.»

4Josafat dijo al rey de Israel: «Consulta en este día la palabra de Yahvé.»

5El rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les dijo: «¿He de ir a guerrear contra Ramot de Galaad o debo desistir?» Le respondieron: «Sube, porque Dios la entregará en manos del rey.»

6Pero Josafat dijo: «¿No hay aquí todavía otro profeta de Yahvé al que consultar?»

7Dijo el rey de Israel a Josafat: «Hay todavía un hombre para consultar a Yahvé por su medio, pero yo le odio, pues no me profetiza el bien, sino el mal. Es Miqueas, hijo de Yimlá.» Dijo Josafat: «No hable el rey de esta manera.»

8Llamó el rey de Israel a un eunuco y le dijo: «Trae enseguida a Miqueas, hijo de Yimlá.»

9El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados en sus tronos, vestidos con sus galas, en la era que se encuentra a la entrada de la puerta de Samaría, mientras todos los profetas estaban en trance ante ellos.

10Sedecías, hijo de Quenaaná, se había hecho unos cuernos de hierro, y decía: «Así dice Yahvé: Con éstos acornearás a Aram hasta acabar con ellos.»

11Todos los profetas profetizaban del mismo modo diciendo: «¡Sube contra Ramot de Galaad! Tendrás éxito. Yahvé la entregará en manos del rey.»

12El mensajero que había ido a llamar a Miqueas le habló diciendo: «Los oráculos de los profetas a una voz son favorables al rey. Que tu oráculo sea como el de cualquiera de ellos y sea favorable lo que anuncies.»

13Respondió Miqueas: «¡Vive Yahvé, que lo que mi Dios me diga, eso anunciaré!»

14Cuando llegó ante el rey, éste le preguntó: «Miqueas, ¿Hemos de marchar en guerra contra Ramot de Galaad o debemos desistir?» Le respondió: «Sube, tendrás éxito. Yahvé la entregará en manos del rey.»

15Pero el rey le dijo: «¿Cuántas veces he de hacerte jurar que no me digas sino sólo la verdad en nombre de Yahvé?»

16Entonces él dijo: «He visto a todo Israel en desbandada por los montes, como rebaño sin pastor. Yahvé ha dicho: “No tienen señor. Vuelva cada cual en paz a su casa”.»

17El rey de Israel dijo a Josafat: «¿No te dije que nunca me profetiza el bien, sino el mal?»

18Miqueas dijo: «Por todo ello, escuchad la palabra de Yahvé. He visto a Yahvé sentado en su trono, con todo el ejército de los cielos a su lado, a derecha e izquierda.

19Preguntó Yahvé: “¿Quién engañará a Ajab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?” Entonces unos decían una cosa y otros otra.

20Entonces se adelantó el Espíritu, se puso ante Yahvé y dijo: “Yo le engañaré.” Le preguntó Yahvé: “¿De qué modo?”

21Respondió: “Iré y me haré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas.” Y Yahvé dijo: “Lo engañarás y vencerás. Ve y haz lo que dices”.

22Así, pues, Yahvé ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos, porque Yahvé ha predicho el mal contra ti.»

23Entonces Sedecías, hijo de Quenaaná, se acercó y dio una bofetada a Miqueas en la mejilla, diciendo: «¿Por qué camino se ha ido de mí el espíritu de Yahvé para hablar contigo?»

24Miqueas replicó: «Tú mismo lo verás en el día aquel, cuando trates de esconderte en la habitación más oculta.»

25El rey de Israel sentenció: «Prended a Miqueas y entregádselo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey;

26y les diréis: “Así habla el rey: Meted a éste en la cárcel y alimentadle a pan y agua hasta que yo vuelva victorioso.”»

27Miqueas replicó: «Si vuelves sano, es que no ha hablado Yahvé por mí 18:27 El hebr. añade: «Y dijo: Oíd, todos vosotros, pueblos»; es el comienzo del libro del profeta canónico Miqueas, que también añadió un glosador en 1 R 22:28 . .»

28El combate. Intervención de un profeta. El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron contra Ramot de Galaad.

29El rey de Israel dijo a Josafat: «Yo voy a disfrazarme para entrar en combate 18:29 «Yo voy a disfrazarme para entrar» griego; «Disfrázate y entra» hebr., pero ver la continuación. . Pero tú ponte tus vestiduras.» El rey de Israel se disfrazó, y así entraron en combate.

30Ahora bien, el rey de Aram había ordenado a los jefes de sus carros: «No ataquéis ni a chicos ni a grandes, sino tan sólo al rey de Israel.»

31Cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, dijeron: «Seguro que éste es el rey de Israel», y le rodearon para cargar sobre él. Pero Josafat dio el grito y Yahvé lo socorrió, alejándolos Dios de él.

32Viendo los jefes de los carros que no era el rey de Israel, dieron vuelta en su persecución.

33Entonces un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las placas de la coraza; el rey dijo al auriga: «Da vuelta a los caballos y sácame de la batalla 18:33 «de la batalla» griego; «del campamento» hebr. , porque me siento mal.»

34Aquel día el combate se prolongó y el rey de Israel tuvo que ser sostenido en pie en su carro frente a los arameos hasta la tarde; y a la caída del sol murió 18:34 El Cronista, que únicamente se interesa por Josafat y Judá, omite los detalles de 1 R 22:35-38 sobre la muerte de Ajab. .

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