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1 Macabeos 6

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

11 MACABEOS 6 1M 1 - 1M 2 - 1M 3 - 1M 4 - 1M 5 - 1M 6 - 1M 7 - 1M 8 - 1M 9 - 1M 10 - 1M 11 - 1M 12 - 1M 13 - 1M 14 - 1M 15 - 1M 16 Índice de libros Fin de |2 M 9; 2 M 1:11-17 Antíoco Epífanes Cap. 6 El lugar propio de este episodio estaría, cronológicamente, antes de la Dedicación del Templo, 1 M 4:36 . El relato del fin de Antíoco Epífanes, referido de manera análoga por Polibio, es mucho más sobrio que en 2 M. . El rey Antíoco, en su recorrido por la región alta, tuvo noticia de que había una ciudad en Persia, llamada Elimaida 6:1 En realidad, no se conoce ninguna ciudad con el nombre de Elimaida, forma griega de «Elam», Gn 10:22 . Elimaida es el país en torno a Susa, antigua capital de Persia, Ne 1:1 , y, en sentido restringido, la región montañosa al nordeste de esta ciudad. , famosa por sus riquezas, su plata y su oro.

2Tenía un templo rico en extremo 6:2 El templo de Nanea-Artemis, ver 2 M 1:13 . , donde se guardaban armaduras de oro, corazas y armas dejadas allí por Alejandro, hijo de Filipo, rey de Macedonia, que fue el primer rey de los griegos.

3Allá se fue con intención de tomar la ciudad y entrar a saco en ella. Pero no lo consiguió, porque los habitantes de la ciudad, al conocer sus propósitos,

4le ofrecieron resistencia armada, y tuvo que salir huyendo y marcharse de allí con gran tristeza para volverse a Babilonia.

5Todavía se hallaba en Persia, cuando llegó un mensajero anunciándole la derrota de las tropas enviadas a la tierra de Judá.

6Lisias, en primer lugar, había ido al frente de un poderoso ejército, pero había tenido que huir ante los judíos. Éstos se habían crecido con las tropas y los muchos despojos tomados a los ejércitos vencidos.

7Habían 1 M 1:54 ; 1 M 4:45 destruido la Abominación levantada por él sobre el altar de Jerusalén. Habían rodeado de altas murallas como antes el santuario, así como a Bet Sur, ciudad del rey.

8Ante tales noticias, quedó el rey consternado, presa de intensa agitación, y cayó en cama enfermo de pesadumbre por no haberle salido las cosas como él quería 6:8 En realidad Antíoco debió de morir antes de estos acontecimientos, pero el autor de 1 M tiene que adaptar su relato a la cronología que se ha fijado. .

9Muchos días permaneció allí, renovándose sin cesar su profunda tristeza, hasta que sintió que se iba a morir.

10Hizo venir entonces a todos sus amigos y les dijo: «Huye el sueño de mis ojos y mi corazón desfallece de ansiedad.

11Me decía a mí mismo: ¿Por qué he llegado a este extremo de aflicción y me encuentro en tan gran tribulación, siendo así que he sido bueno y amado en mi gobierno?

12Pero ahora caigo en cuenta de los males que hice en Jerusalén, cuando me llevé los objetos de plata y oro que en ella había y envié gente para exterminar sin motivo a los habitantes de Judá.

13Reconozco que por esta causa me han sobrevenido los males presentes y muero de inmensa pesadumbre en tierra extraña 6:13 De hecho, Persia dependía aún del imperio seléucida. -Para el autor de 1 M, la muerte del rey no es castigo por el saqueo del templo de Artemisa, como para el autor de 2 M, sino por el de Jerusalén. Pero los dos autores le atribuyen los mismos sentimientos de arrepentimiento. .»

14Advenimiento de Antíoco V. Llamó luego a Filipo 6:14 Este Filipo, a quien vuelve a encontrarse en 1 M 6:55 y 2 M 9:29 , es distinto del Filipo de 2 M 5:22 ; 2 M 8:8 . Nombrado regente y tutor del joven Antíoco, recibe en depósito las insignias reales destinadas a este último. , uno de sus amigos, y lo puso al frente de todo su reino.

15Le dio su diadema, sus vestidos y su anillo, encargándole que educara a su hijo Antíoco y lo preparara para que fuese rey.

16Allí murió el rey Antíoco el año ciento cuarenta y nueve 6:16 En septiembre u octubre del 164. .

17Lisias, al saber la muerte del rey, puso en el trono a su hijo Antíoco, al que había educado desde niño, y le dio el sobrenombre de Eupátor.

18Judas Macabeo pone cerco a la Ciudadela de Jerusalén. La 1 M 1:33-35 guarnición de la Ciudadela tenía sitiado a Israel en el recinto del Lugar Santo; buscaba siempre ocasión de causarle mal y de ofrecer apoyo a los paganos.

19Resuelto Judas a exterminarlos, convocó a todo el pueblo para sitiarlos.

20El año ciento cincuenta 6:20 Es decir, 163-162. El asedio de la Ciudadela sigue a la expedición de Idumea que tuvo lugar después de Pentecostés del 163, 1 M 1:33 . El autor de 2 M no habla de ello. , una vez reunidos, dieron comienzo al sitio de la Ciudadela y construyeron plataformas de tiro e ingenios de guerra.

21Pero algunos de los sitiados lograron romper el cerco y juntándoseles otros de entre los impíos de Israel,

22acudieron al rey para decirle: «¿Hasta cuándo vas a estar sin hacer justicia y sin vengar a nuestros hermanos?

23Nosotros aceptamos de buen grado servir a tu padre, seguir sus órdenes y obedecer sus edictos.

246:24 Al comienzo del v., el texto (excepto algunos mss y Vulg.) añade: «dieron comienzo al sitio», ditografía de 1 M 6:20 . Ésta es la causa por la que nuestros conciudadanos se nos muestran hostiles. Han matado a cuantos de nosotros han caído en sus manos y nos han arrebatado nuestras haciendas.

25Pero no sólo han alzado su mano sobre nosotros, sino también sobre todos tus territorios 6:25 «tus territorios» Vet. Lat.; «sus territorios» griego; «nuestros territorios» Vulg. .

26He aquí que hoy tienen puesto cerco a la Ciudadela de Jerusalén con intención de tomarla y han fortificado el santuario y Bet Sur.

27Si no te apresuras a atajarles, se atreverán a más, y ya te será imposible contenerlos.»

28Campaña de Antíoco V y de Lisias. Batalla de Bet Zacaría. Al oírlo el rey, montó en cólera y convocó a todos sus amigos, capitanes del ejército y comandantes de la caballería 6:28 En realidad, el que actúa es Lisias; Antíoco sólo tiene nueve años. -«comandantes», lit. «encargados de las riendas», título del que no hay otro testimonio. .

29Le llegaron tropas mercenarias de otros reinos y de las islas del mar.

30El número de sus fuerzas era de cien mil infantes, veinte mil jinetes y treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra.

31Viniendo por Idumea 6:31 Probablemente por el valle del Terebinto, 1 S 17:2 , y Odolán, 2 M 12:38 . En Modín tendrá lugar un primer encuentro, 2 M 13:14 . , pusieron cerco a Bet Sur y la atacaron durante mucho tiempo, valiéndose de ingenios de guerra. Pero los sitiados, en salidas que hacían, se los quemaban y peleaban valerosamente.

32Entonces Judas partió de la Ciudadela y acampó en Bet Zacaría 6:32 A 9 km al norte de Bet Sur. Una aldea lleva todavía este nombre. , frente al campamento real.

33El rey se levantó de madrugada y puso en marcha el ejército con todo su ímpetu por el camino de Bet Zacaría. Los ejércitos se dispusieron para entrar en batalla y se tocaron las trompetas.

34A los elefantes les habían mostrado zumo de uvas y moras para prepararlos al combate.

35Las bestias estaban repartidas entre las falanges. Mil hombres, con cota de malla y casco de bronce en la cabeza, se alineaban al lado de cada elefante. Además, con cada bestia iban quinientos jinetes escogidos,

36que estaban donde el animal estuviese y lo acompañaban adonde fuese, sin apartarse de él.

37Cada elefante llevaba sobre sí, sujeta con cinchas, una torre fuerte de madera como defensa y tres guerreros 6:37 «tres» conj.; «treinta (o treinta y dos)» griego y lat. El original hebr. traía sin duda salîsîm, «los tres (hombres que montan un carro)», ver Ex 14:7 ; Ex 15:4 ; 2 R 10:25 ; el traductor leería selôsîm, «treinta». -«el conductor», lit. «el hindú»: expresión que terminó designando la profesión. que combatían desde ella, además del conductor.

38Al resto de la caballería el rey lo colocó a un lado y otro, en los flancos del ejército, con la misión de hostigar al enemigo y proteger las falanges 6:38 Lit. «con la misión de hostigar (al enemigo) y proteger (o cerrar) las falanges». -Una parte del texto dice faranxin en lugar de falanxin: «con la misión de cerrar las gargantas» (ver 1 M 6:40 ?). .

39Cuando el sol dio sobre los escudos de oro y bronce 6:39 Posiblemente una reminiscencia bíblica, ver 1 R 10:16 . , resplandecieron los montes a su fulgor y brillaron como antorchas encendidas.

40Una parte del ejército real se desplegó por las alturas de los montes, mientras algunos lo hicieron por el llano; y avanzaban con seguridad y buen orden.

41Se estremecían todos los que oían el griterío de aquella muchedumbre y el estruendo que levantaba al marchar y entrechocar las armas; era, en efecto, un ejército numeroso y fuerte.

42Judas y su ejército se adelantaron para entrar en batalla, y sucumbieron seiscientos hombres del ejército real.

43Eleazar, llamado Avarán, viendo una de las bestias que iba protegida de una coraza real y que aventajaba en corpulencia a todas las demás, creyó que el rey iba en ella,

44y se entregó 6:44 Ver Ga 1:4 ; 1 Tm 2:6 ; Tt 2:14 . -Parece tratarse de la acción que 2 M 13:14 sitúa «en las cercanías de Modín». por salvar a su pueblo y conseguir un nombre inmortal.

45Corrió audazmente hasta la bestia, metiéndose entre la falange, matando a derecha e izquierda y haciendo que los enemigos se apartaran de él a un lado y a otro;

46se deslizó debajo del elefante e hiriéndole por debajo, lo mató. Cayó a tierra el animal sobre él y allí murió Eleazar.

47Los judíos, al fin, viendo la potencia del reino y la impetuosidad de sus tropas, cedieron ante ellas.

48Los sirios toman Bet Sur y sitian el monte Sión. El ejército real subió a Jerusalén, al encuentro de los judíos, y el rey acampó contra Judea y contra el monte Sión.

49Hizo la paz con los de Bet Sur, que salieron de la ciudad al no tener allí víveres para sostener Lv 25:1+ el sitio por ser año sabático para la tierra 6:49 Según Lv 25:1 , el año sabático excluía la siembra y la siega. Había comenzado el otoño del 164, ya que esta escasez data del otoño del 163. .

50El rey ocupó Bet Sur y dejó allí una guarnición para su defensa.

51Muchos días estuvo sitiando el santuario. Levantó allí plataformas de tiro e ingenios de guerra, lanzallamas, catapultas, escorpiones de lanzar flechas y hondas 6:51 Los «escorpiones» son ballestas. Esta descripción de la artillería de sitio seléucida es la más completa de las conocidas. .

52Por su parte, los sitiados construyeron ingenios contra los ingenios de los otros y combatieron durante muchos días.

53Pero no había víveres en los almacenes 6:53 «en los almacenes» angeiois conj. según lat.; «en el santuario» hagiois griego. , porque aquel era año séptimo, y además los israelitas liberados de los paganos y traídos a Judea habían consumido las últimas reservas.

54Víctimas, pues, del hambre, dejaron unos pocos hombres en el Lugar Santo y los demás se dispersaron cada uno a su casa.

55El rey concede a los judíos la libertad religiosa. Lisias se enteró de que Filipo, aquel a quien el rey Antíoco había confiado antes de morir la educación de su hijo Antíoco para el trono,

56había vuelto de Persia y Media y con él las tropas que acompañaron al rey, y que trataba de hacerse con la dirección del gobierno.

57Entonces | 2 M 11:13-33 se apresuró a señalar la conveniencia de volverse, diciendo al rey, a los capitanes del ejército y a la tropa: «De día en día venimos a menos; las provisiones faltan; la plaza que asediamos está bien fortificada y los negocios del reino nos urgen.

58Demos, pues, la mano a estos hombres, hagamos la paz con ellos y con toda su nación

59y permitámosles vivir según sus costumbres tradicionales, pues irritados por habérselas abolido nosotros, se han portado de esta manera 6:59 Este cambio se explica por la muerte de Antíoco Epífanes, partidario de la helenización a la fuerza, por el quebranto que la carencia de víveres produce en los dos campos, 1 M 6:57 , y por las intrigas de Filipo, 1 M 6:56 . .»

60El rey y los capitanes aprobaron la idea y el rey envió a proponer la paz a los sitiados. Éstos la aceptaron,

61y el rey y los capitanes se la juraron. Con esta garantía salieron de la fortaleza

62y el rey entró en el monte Sión. Pero al ver la fortaleza de aquel lugar, violó el juramento que había hecho y ordenó destruir la muralla que lo rodeaba 6:62 El rescripto del rey, 2 M 11:25 , devolvía el templo a los judíos y no mencionaba las murallas, pero nuestro autor las considera inseparables y por lo mismo ve en este gesto el quebrantamiento de una promesa. .

63Luego, a toda prisa, partió y volvió a Antioquía, donde encontró a Filipo dueño de la ciudad. Le atacó y se apoderó de la ciudad por la fuerza.

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