Salmos 95
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1(Salmo 94) Invitación a loar y obedecer a Dios. (Loor de cantar, para David) Venid alborocémonos ante el Señor; jubilemos ante Dios, nuestro salvador.
2Apresurémonos a su faz, en confesión; y en salmos jubilémosle.
3Que Dios gran Señor, y rey grande sobre todos los dioses.
4Que no desechará el Señor a su pue-blo; que en su mano los confines de la tierra; y las alturas de los montes suyas son;
5que suyo es el mar; y él lo hizo; y la seca sus manos han plasmado.
6Venid, adoremos y postrémonos ante él, y lloremos delante del Señor, que nos ha hecho.
7Que él, el Dios nuestro, y nosotros, pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano.
8«Hoy si su voz oyereis, no endurezcáis vuestros corazones,
9como en la exacerbación, por el día de la tentación en el desierto; donde me tentaron vuestros padres, me probaron y vieron mis obras.
10Cuarenta años airéme con aquella generación, y dije: «Siempre yerran de corazón;
11y ellos no conocieron mis caminos. Como juré en mi ira: «¡Si entrarán en mi reposo!».