Salmos 12
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1(Salmo 11) Dios confunde la soberbia de los impíos. (Para el fin, para la octava; Salmo para David) Sálvame, Señor; porque está desfallecido el santo; porque han escaseado las veracidades a. Los veraces, sinceros. de entre los hijos de los hombres.
2Lo vano ha hablado cada uno a su prójimo: labios b. Palabras. engañosos en el corazón, y en el corazón han hablado.
3Extermine el Señor todos los labios, los engañosos, y la lengua grandílocua;
4a los que han dicho: «Nuestra lengua engrandeceremos; nuestros labios de nosotros son: ¿quién de nosotros señor es?»
5«Por la miseria de los menesterosos, y por el gemido de los pobres; ahora me levantaré, dice el Señor». (12:6) Me pondré en salud; confiado obraré en él.
6(11:7) Las palabras del Señor, palabras puras, plata acrisolada, probada a la tierra, purificada siete veces.
7(11:8) Tú, Señor, nos guardarás, y custodiarás de esta generación y por el siglo.
8(11:9) En contorno los impíos caminan: según tu alteza has multiplicado los hijos de los hombres c. Resplandece la grandeza divina tolerando a los malos y sirviéndose de ellos para sus altos fines. .