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Judit 11

Sagrada Biblia (Jünemann)

1JUDIT 11 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros Judit a Holofernes Y díjole Holofernes: «Consuélate, mujer, no temas con tu corazón; pues yo jamás he maltratado a un hombre que hubiere elegido servir al rey Nabucodonosor, de toda la tierra.

2Y ahora tu pueblo el que habita la montaña, si no me hubiera menospreciado, no levantara yo mi lanza sobre ellos; empero ellos a sí mismos han hecho esto.

3Y ahora dime, ¿por qué has huido de ellos y venido a nosotros? Pues has llegado a salvación. Consuélate, en esta noche vivirás, y en adelante.

4Porque no hay quien te agravie; sino que bien te hará, según ha acontecido a los siervos de mi señor el rey Nabucodonosor.»

5Y díjole Judit: «Acoge las palabras de tu sierva; y hable tu servidora a la faz tuya; y no anunciaré mentira a mi señor, en esta noche.

6Y si siguieres las palabras de tu servidora, perfectamente una cosa hará Dios contigo, y no caerá mi señor de sus propósitos.

7Pues vive el rey Nabucodonosor de toda la tierra, y vive su poder, quien te ha enviado a enderezamiento de toda alma; pues no sólo los hombres, por ti, le sirven; sino que también las fieras del campo y el ganado y los volátiles del cielo, por tu fuerza, vivirán sobre Nabucodonosor y toda su casa.

8Pues hemos oído tu sabiduría y las trazas de tu alma; y se ha anunciado a toda la tierra que tú sólo eres bueno en todo reino, y poderoso en la ciencia y admirable en las expediciones de guerra.

9Y ahora la palabra que habló Aquior en tu junta —hemos oído sus palabras; pues le conservaron los varones de Betulia, y anuncióles todo cuanto dijo delante de ti.

10Por lo tanto, soberano señor, no traspases su palabra, sino que guárdala en tu corazón; porque verdadera es; puesto que no es castigado nuestro linaje, no prevalece espada sobre ellos, si no hubieran pecado contra su Dios.

11Y ahora, para que no quede mi señor rebatido y sin hacer, caerá la muerte sobre la faz de ellos y los ha cogido el pecado con que irritaron a su Dios, mientras han hecho inconveniencia.

12Pues, cuando les faltaron los víveres y escaseó toda agua, acordaron aprehender sus jumentos y todo cuanto les mandó Dios, en sus leyes, no comer, han determinado consumir.

13Y las primicias del trigo, y los diezmos del vino y del aceite, lo que reservaran santificado para los sacerdotes los asistentes en Jerusalén, delante del rostro de nuestro Dios; han juzgado gastar, lo que ni con las manos era lícito tocar a ninguno de los del pueblo.

14Y han enviado a Jerusalén (porque también los que allí habitan, hicieron esto) los que les transportasen la remisión de parte de la ancianidad.

15Y será cuando se les anuncie y hagan, serán dados a ti en perdición en aquel día.

16Por donde yo, sierva tuya, conociendo todo esto, he huido de faz de ellos; y me ha enviado Dios a hacer contigo cosas de que se pasmará toda la tierra, cuantos las oyeran.

17Porque tu sierva timorata es, y sirviendo noche y día al Dios del cielo; y ahora quedaréme contigo, mi señor; y saldrá tu sierva durante la noche al valle y oraré a Dios, y me dirá cuando hubieren hecho sus pecados.

18Y viniendo, te referiré, saldrás con toda tu fuerza, y no hay quien te resistirá de ellos.

19Y te llevaré por medio de la Judea, hasta venir enfrente de Jerusalén; y pondré tu carro en medio de ella, y los llevarás como ovejas que no tienen pastor; y no chistará con su lengua delante de ti; porque esto se me ha hablado según precognición mía, y anunciádoseme; y enviada he sido a anunciarte.»

20Y pluguieron sus palabras delante de Holofernes y delante de todos sus servidores y maravilláronse de su sabiduría y dijeron:

21«No hay semejante mujer de extremo a extremo de la tierra, de hermoso rostro y prudencia de palabras.»

22Y díjole Holofernes: «Bien ha hecho Dios, enviándote por delante del pueblo, para entregarlo en nuestras manos, y perder a los que han vilipendiado a mi señor.

23Y ahora graciosa eres tú en tu forma, y buena en tus palabras. Por lo cual, si hicieres según has hablado, tu Dios será mi Dios; y tú en casa de rey Nabucodonosor te asentarás, y serás nombrada por toda la tierra.»

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