Apocalipsis 4
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1Después de esto vi, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la voz la primera que oí, como de trompeta hablando conmigo, diciendo: «Asciende acá, y te mostraré lo que ha de acontecer después de esto». Al punto estuve en espíritu;
2y he aquí un trono se hallaba en el cielo y en el trono uno sentado;
3y el sentado, símil, por el aspecto, a piedra jaspe y sardonio; y un iris en cerco del trono, símil, por el aspecto, a esmeralda.
4Y en cerco del trono, tronos veinticuatro; y en los tronos a. Vi. , veinticuatro ancianos b. Simbólicos, acaso de los doce apóstoles y las tribus de Israel, y asimismo de los 24 príncipes de los sacerdotes. sentados cubiertos de vestiduras albas y sobre sus cabezas, coronas áureas.
5Y del trono salen relámpagos, y voces y truenos c. Señales de juicio. ; y siete lámparas de fuego ardientes a faz del trono; las que son los siete espíritus de Dios;
6y a faz del trono, como un mar vítreo, símil a cristal; y en medio del trono y en cerco del trono, cuatro vivientes llenos de ojos d. Centros luminosos (semejantes tal vez a los ojos de la cola del pavo real); símbolos de la omnisciencia divina. delante y detrás.
7Y el primer viviente, símil a león; y el segundo viviente, símil a becerro; y el tercer viviente, teniendo la faz como de hombre; y el cuarto viviente, símil a águila volante e. Siendo simbólica toda esta visión y figurativa de la majestad divina, ocioso es e imposible explicarla detalladamente. Sin embargo; estos cuatro seres misteriosos, parecen ser querubines, de figura humana, y de faz como reflejando los cuatro seres más excelentes de la creación visible, símbolos a su vez: el león, de la fuerza y majestad de Dios; el becerro, de su beneficencia; el hombre, de su belleza; el águila, de su sublimidad. .
8Y los cuatro vivientes, cada uno de ellos, teniendo alas seis; en cerco y por dentro llenos están de ojos; y reposo no tienen día y noche, diciendo: «Santo, santo, santo Señor Dios, el Todopoderoso; el que era, y el que es y el que viene».
9Y, al dar los vivientes gloria, y honor y agradecimiento al sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos;
10caerán f. Caían y seguirán cayendo. los veinticuatro ancianos a faz del sentado en el trono, y adorarán al que vive por los siglos de los siglos, y arrojarán sus coronas a faz del trono, diciendo;
11«Digno eres, el Señor, el Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor, y la potestad; porque tú lo has creado todo y, por el querer tuyo, era y creado fue».