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2 Macabeos 4

Sagrada Biblia (Jünemann)

12 MACABEOS 4 2M 1 - 2M 2 - 2M 3 - 2M 4 - 2M 5 - 2M 6 - 2M 7 - 2M 8 - 2M 9 - 2M 10 - 2M 11 - 2M 12 - 2M 13 - 2M 14 - 2M 15 Índice de libros Jasón, Menelao y Lisímaco ambicionan el pontificado. Y el antedicho Simón, delator del dinero y de la patria, hablaba mal de Onías, como que él mismo había estado maltratando a Heliodoro y constituyéndose en obrador de los males.

2Y al bienhechor de la ciudad y al cuidador de los connacionales y celador de las leyes, osaba llamar traidor del reino.

3Y la enemistad llegó a tanto que también por alguno de los confidentes de Simón se cometieron homicidios, tantos, que

4considerando Onías lo grave de la contienda y que Apolonio, estratego de Celesiria y de Fenicia andaba furioso, acrecentando la maldad de Simón;

5se encaminó al rey no haciéndose acusador de los ciudadanos, sino considerando el interés común, dentro de sí, para toda la muchedumbre,

6Pues veía que, sin una real providencia, era imposible que lograsen la paz, y que Simón no tomaría reposo en su demencia.

7Pero, pasando a mejor vida Seleuco y tomando el reino Antíoco el sobreapellidado Epífanes a. = Ilustre. , ambicionó Jasón, el hermano de Onías, el sumo sacerdocio;

8ofreciendo al rey, en entrevista, sesenta talentos de plata a más de los trescientos, y de algunas otras rentas, ochenta talentos más.

9A más de esto prometió aún pagar otros cincuenta talentos adicionales, fuera de los ciento, si se concedía por su potestad, que gimnasio b. Lugar donde luchaban desnudos los jóvenes. y efebia c. Establecimiento donde se les formaba. Ambos sitios eran más bien prostíbulos. constituyese para sí y a los de Jerusalén como antioquenses inscribir.

10Y accediendo el rey, y del principado apoderándose d. Jasón. transfirió luego al helénico rito a los contributarios.

11Y conculcó lo constituido a los judíos por benévolo real, por medio de Juan, el padre de Eupólemo, el que hizo la embajada sobre amistad y alianza con los romanos, e innovó en los derechos introduciendo en la ciudadanía, inicuas costumbres.

12Porque desenfadadamente, bajo la misma acrópolis un gimnasio edificó y a los mejores de los jóvenes sometiendo a la palestra e. Prostíbulo. condujo.

13Y había así un alto grado de helenismo f. Paganismo. , y avance de etnicismo por la impureza desmedida del impío, y no sacerdote, Jasón;

14Al punto de que ya los sacerdotes no se preocupaban de los ministerios del altar, sino que lo del altar menospreciando, y los sacrificios descuidando; apresurábanse a participar del, en la palestra, inicuo espectáculo, después de la provocación del disco g. = Contienda, lucha. ;

15y los patrios honores en nada teniendo, pero estimando las helénicas glorias las más hermosas.

16Por lo cual se apoderó de ellos un grave peligro, y de los que emulaban las instituciones y de toda suerte querían igualar, a esos por enemigos y castigadores habían tenido.

17Pues atentar contra las divinas leyes, no fácil h. Aventurado = de malas consecuencias. ; pero esto el tiempo venidero mostrará.

18Mas, celebrándose la quinquenal lidia en Tiro y estando presente el rey,

19envió Jasón, el contaminado, espectadores i. V.: Peccatoris (tal vez errata, por spectatores). de Jerusalén que eran antioquenos, llevando de plata trescientas dracmas j. V.: Didracmas. para el de Hércules sacrificio; las que pidieron los mismos portadores no usar para el sacrificio, por no convenir, sino para otras inversiones.

20Envió, pues, esto (por lo tocante al que enviaba) para el de Hércules sacrificio; pero por causa de los portadores, para las fábricas de las trirremes.

21Pero, enviado a Egipto, Apolonio, hijo de Menestes, por la entronización del rey Ptolemeo, Filométor, comprendió Antíoco que k. Ajeno a los mismos, él se había hecho negocios. aquel rey era enemigo de su reino, se propuso prevenirse contra él, de donde llegando a Jope, partió a Jerusalén,

22donde Jasón y la ciudad le recibieron magníficamente entrando con antorchas y aclamaciones. Luego así a la Fenicia decampó.

23Pero, después de trienal tiempo envió Jasón a Menelao, el del antes mencionado Simón hermano, llevando el dinero al rey, y gestionar ciertos negocios importantes.

24Mas él, congraciándose con el rey y glorificándole por la imponencia de su poder, hacia sí mismo desvió el sumo sacerdocio, sobrepasando a Jasón en talentos de plata trescientos.

25Y, tomando las reales órdenes, presentóse, del sumo sacerdocio ciertamente nada digno llevando; sino teniendo los ánimos de cruel tirano y las iras de fiera ceñuda.

26Y Jasón, a su vez, el que al propio hermano había suplantado, fue suplantado por otro, y expulsado prófugo a la región amanita.

27Pero como Menelao del principado se apoderara, mas del dinero prometido al rey nada arreglaba, y haciendo mandatario de la petición l. Del dinero. de Sóstrato el de la acrópolis,

28(pues a éste pertenecía la cobranza de los tributos), por la misma causa los dos fueron citados por el rey.

29Y Menelao dejó como sucesor del sumo sacerdocio a Lisímaco, su hermano, y Sóstrato, a Crastes, el sobre los cipriotas.

30Pero, estas cosas constituidas, aconteció que los tarsenses y lamotas se sublevaran, porque a Antíoquis, la concubina del rey, en dádiva habían sido dados.

31Apresuradamente, pues, el rey llegó para componer las cosas, dejando de sustituto a Andrónico de los en dignidad constituidos.

32Pero, creyendo Menelao haber él recibido tiempo oportuno, hurtó alguna vajilla áurea del santuario, obsequió alguna a Andrónico y otra fue vendiendo en Tiro y las vecinas ciudades.

33Lo cual, certísimamente conociendo, Onías vituperaba, retirado en inviolable sitio en Dafne, cerca de Antioquía;

34de donde Menelao, llamando aparte a Andrónico; exhortaba a asesinar a Onías. Y él, viniendo a Onías, y persuadiendo con dolo, y las diestras con juramentos dando, aunque en sospecha puesto, persuadió que del asilo saliera; y al instante lo mató, no temiendo la justicia.

35Por la cual causa, no sólo los judíos, sino muchos también de las otras gentes se indignaban y llevaban a mal la del varón injusta matanza.

36Y, al rey, vuelto de los lugares de Cilicia, se acercaron los judíos de la ciudad y los helenos que odiaban lo malo para hablarle del asesinato, contra razón, de Onías.

37De alma, pues, Antíoco entristecido y convertido a la piedad; y llorando por la del difunto moderación y mucha compostura,

38e inflamado en sus furores, al punto arrancó la púrpura de Andrónico y rasgó sus túnicas, llevándole en torno por toda la ciudad, en el mismo lugar donde contra Onías atentara, allí al torpe asesino arrebató el Señor la digna pena retribuyéndole.

39Pero hechos ya muchos sacrilegios en la ciudad por Lisímaco, por el consejo de Menelao, divulgada su fama, juntóse la muchedumbre contra Lisímaco, habiendo sido desaparecida la vajilla de oro.

40Y, levantándose las turbas y de iras llenándose, armando Lisímaco hasta tres mil, empezó a obrar con manos inicuas, encabezadas por cierto Tirano no menos avanzado en edad que en demencia.

41Y, en viendo también el ahínco de Lisímaco, arrebataron a la vez, estos, piedras; aquellos de maderos maciceces; y algunos, de la vecina ceniza cogiendo, a destajo lanzaban contra los que estaban en torno de Lisímaco.

42Por la cual causa, a muchos de ellos heridos dejaron; a algunos también derribaron, y a todos a la fuga lanzaron; y al mismo sacrílego junto al gazofilacio asesinaron.

43Y de esto se instruyó un juicio contra Menelao.

44Y, viniendo el rey a Tiro, ante él la acusación hicieron los enviados tres varones, de parte de la ancianidad.

45Y, ya superado Menelao, prometió riquezas bastantes a Ptolomeo, el de Dorímenes, para que persuadiese al rey.

46Por donde, llevando Ptolomeo a un atrio como para refrigerar, al rey trastornó.

47y al de toda la maldad reo Menelao, absolvió de las acusaciones; a los miserables, empero, los que aunque entre escitas hablaran, fueran absueltos por inocentes, a esos a muerte condenó.

48Pronto, pues, la injusta pena sufrieron los que por ciudad y pueblos y los sagrados vasos habían abogado.

49Por la cual causa hasta tirios, odiando el mal, lo de la sepultación de ellos magníficamente suministraron.

50Pero Menelao, por la de los potentes avaricia, permanecía en el principado, creciendo en la maldad grande de los ciudadanos asechador constituido.

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